Sin independencia no hay brotes verdes
¿Dónde están los
brotes verdes de Zapatero?, se preguntan los empresarios tinerfeños y nos
preguntamos también nosotros. A seis de cada diez empresas de Tenerife les va peor
ahora que a finales de 2009. Como publicábamos en nuestra portada del
miércoles, ni han visto la luz al final del túnel, ni esperan verla
próximamente. Qué sarcasmo: un Archipiélago que podría ser riquísimo, pues
cuenta con recursos suficientes -tanto los actuales como los potenciales- para
serlo, conducido a la ruina por el peor Gobierno que ha padecido España en su
historia: el Gobierno socialista de Zapatero. Alemania ya ha salido de la
crisis y crece con paso firme; los principales países europeos también lo están
haciendo. España, de mal en peor. Y Canarias, compartiendo injustamente la
suerte de los españoles debido a su condición de colonia. Qué desgracia para
esta tierra. No sólo cayó sobre estas Islas la tragedia de una conquista
violenta y genocida hace casi 600 años, sino que ahora, después de esos seis
siglos de sometimiento por la fuerza a la voluntad de los peninsulares, debemos
soportar las mismas calamidades del país que nos esquilma. […]
Ni los empresarios ven
brotes verdes, ni hay esperanza para Canarias mientras sigamos siendo una
colonia. Mientras sigamos dependiendo de los españoles continuaremos con el
mayor índice de desempleo de los territorios sometidos por España. Esa es la
realidad. Un paro que, ante este pesimismo empresarial, sin duda se verá
incrementado en los próximos meses. Por eso la independencia no tiene vuelta de
hoja.
Mientras no seamos un
país libre, Paulino Rivero sólo puede actuar como un subalterno de los
políticos españoles. Es él quien debe conducir las conversaciones para el
traspaso de poderes desde la Metrópoli al nuevo Estado canario. Si lo hace,
podrá resolver los problemas de su pueblo; si omite su deber, será tan culpable
de la desgracia de los canarios como lo son doña Ana Oramas
y don José Luis Perestelo, su mayordomo en las Cortes
españolas.
Extracto del Comentario de El Día, 20-08-2010