Pronto le tocará a Canarias
Queremos dar buenas
noticias, pero la orgía política que padecemos nos lo impide. Lo decíamos ayer,
de igual forma que lo hemos dicho en días anteriores: Canarias está en la ruina
por culpa del colonialismo español. Sin embargo, esperamos que en 2011 la situación
cambie de manera radical. ¿Será entonces cuando podremos publicar esas noticias
que tanto deseamos? Estamos convencidos de que así será. Sería nuestro deseo
informar a los lectores de EL DÍA de que la ONU y Europa, por fin, han
reaccionado y consideran que Canarias no es una comunidad autónoma española,
como lo establece absurdamente la Constitución española, sino una colonia de
España y que, en consecuencia, este Archipiélago debe ser incluido en la lista
de los territorios coloniales que todavía, y de forma harto ignominiosa, quedan
en el mundo. O por la autodeterminación, estrategia y poderío del propio pueblo
canario, a través de su resistencia pasiva, su salida pacífica a la calle o
dándole la espalda a la agencia tributaria española, el gran galeón de la
antigüedad que aún hace navegar España por las Islas Canarias robando su
riqueza.
Sobran los motivos
para que los organismos internacionales nos incluyan entre los países
colonizados. Estas Islas eran libres antes de la conquista y, por lo tanto,
libres deben volver a ser. Por si fuera poco, la ocupación española no se
produjo de forma pacífica, sino violenta. La crueldad de los conquistadores ha
determinado que el pueblo canario sea hoy independentista en un cien por cien.
Algún españolista habrá entre los isleños, aunque no se trata de personas
relevantes. Más bien son individuos despreciables porque pisotean la memoria de
sus antepasados. Es decir, no les importa que sus padres hayan sido vilmente
masacrados, esclavizados y vendidos por los españoles como "objetos"
curiosos en las cortes europeas. Cuando decimos un españolista despreciable no
nos referimos a los españoles que viven en la Península, en territorio
continental europeo, que son muy dignos, sino a aquellos canarios que, aun
habiendo nacido en esta tierra, no sienten amor por lo canario sino por lo que
viene de fuera. Nos referimos a los canarios que se someten entusiastamente a
las órdenes del amo peninsular, como hace la Niña en Madrid.
Sabemos que nos están
persiguiendo y que seguirán haciéndolo por decir estas verdades. No nos
importa. También persiguieron a Gandhi, a Luther King y a tantos otros
luchadores por la libertad de sus respectivos pueblos. Algunos incluso fueron
galardonados con el Premio Nobel. Nosotros, tanto los que nos expresamos a
favor de la libertad del pueblo canario desde estas modestas páginas (aunque
seamos el periódico más leído del Archipiélago, hemos heredado del fundador de
La Prensa la modestia en el comportamiento), como los que luchan pacíficamente
desde los partidos patrióticos para que Canarias sea una nación, nos
conformamos con un único premio; con el premio más hermoso y valioso al que
puede aspirar un canario y también cualquier ser humano: la libertad. En
definitiva, mientras nos persigan por procurar la libertad de un pueblo,
bendita sea esa persecución.
Este comentario tiene
el fondo pero no la extensión de un editorial. El fundamento de ese
"fondo" es que las noticias que tenemos son buenas. No queremos
lanzar las campanas al vuelo, pero son noticias positivas. La independencia de
Canarias es irreversible.
Ni un solo canario
concibe ya que sea español. Nos bautizaron a la fuerza con nombres españoles,
al mismo tiempo que esclavizaban, sacrificaban y vendían a nuestros
antepasados. Desde entonces vivimos sumidos en las mentiras del españolismo.
¿Cómo se puede decir que el Teide es el pico más alto
de España, si España está allá lejos, en otro continente? Una falsedad tan
grande como afirmar que somos españoles.
Por otra parte, nunca,
lo decíamos en nuestro editorial de ayer, nos ha parecido bien la
desintegración del estado español. Sin embargo, no podemos cerrar los ojos a
una realidad: hoy, empezando por el catalán, los pueblos que han estado
sometidos por España huyen de su centralismo. Vasconia, Galicia, Cataluña;
todos quieren irse y no hay más remedio que seguir adelante con este proceso.
Sin embargo, debemos diferenciar el caso canario porque Canarias no forma parte
de España. El caso canario es diferente al catalán. Los catalanes quieren independizarse,
segregarse; lo sentimos por España y por su integridad, pero el pueblo catalán
tiene derecho a seguir su camino. ¿Cuándo le tocará a Canarias?
Lo repetimos por
tercera vez: este año que comienza será importante para nuestra tierra. Así
como hoy se grita ¡Visca Cataluña, nación europea!, ojalá pronto podamos gritar ¡Viva Canarias libre, nación
atlántica! Viva un país que vuelve a ser afortunado. Un país que estaba en
manos de posesos y que ha recobrado la libertad, la identidad y la dignidad.
* Comentario
del periódico El Día, 30-12-2010