Un esclavo que quiere seguir encadenado
La independencia, por
historia desgraciada, genocida y esclavista; por la dignidad, la identidad y la
libertad que merecen las personas, las criaturas creadas por Dios; por el
aprovechamiento de los recursos y las riquezas que son propios de los pueblos
que quieren vivir sin sometimientos a amos extranjeros, tiene que llegar a
Canarias y, además, tiene que llegar de inmediato. Mañana mejor que pasado.
Tiene que llegar por estas razones y también para no vivir con el permanente
temor -derivado de un permanente peligro- de ser anexionados por otro país al
que le apetece convertirnos en una de sus provincias. La independencia, lo
repetimos, es inevitable porque también es el único camino posible para
resolver nuestros problemas.
Qué bonita es la
libertad. La libertad es volar hacia todos los puntos cardinales con las alas
extendidas. Y aquí llegamos a un apartado, derivado de lo expuesto en las
líneas precedentes, en el que conviene formular una pregunta simple: ¿qué es el
nacionalismo? ¿Es un título nobiliario que se otorga para distinguir a quienes
lo ostentan? ¿Es un galardón por el trabajo realizado? ¿Es un premio para que
sus beneficiarios se llenen los bolsillos? ¿Es una ideología? ¿Es un paso hacia
la formación de una nación? ¿Es un artilugio de quienes se autodenominan
nacionalistas para mantenerse en el poder? Estas preguntas nos conducen a las
respuestas dadas por Adán Martín, ex presidente del Gobierno de Canarias, en
una entrevista realizada por el periódico La Provincia. […] Y empezamos con el
señor Martín.
Afirma el ex
presidente que la unidad nacionalista será posible, aunque no sabe en qué
plazo. Seamos serios, don Adán. ¿Para qué quiere usted la unidad nacionalista si
ni siquiera sabe lo que es el nacionalismo? Al menos no hemos leído ni una sola
respuesta acertada suya sobre lo que es el nacionalismo. ¿Es el camino para
tener una nación con Estado propio, o es un entretenimiento de políticos como
usted para esperar no sabemos a qué plazos, quizás para al final llegar a
nunca? ¿Dónde está, señor Martín, la independencia de Canarias que debe buscar
el nacionalismo si es auténtico nacionalismo? ¿Dónde están su dignidad, su
identidad y su libertad como ciudadano libre del mundo?
Por otra parte, nos
preguntamos a cuenta de qué se hace usted ahora planteamientos que no tuvo
cuando era político municipal, insular y autonómico. Entonces apostamos por
usted para que levantara el pesado yugo español que pesa sobre Canarias y los
canarios, pero nos estuvo engañando durante mucho tiempo, como también engañó
al pueblo que lo había elegido y, más aun, se engañó a sí mismo. No queremos
causarle problemas mentales porque sabemos que su salud no es buena, aunque va
mejorando. Sin embargo, las respuestas que ha dado en la entrevista que le hizo
ese periódico no tienen desperdicio. Por ejemplo, dice usted que CC ha sido la
fuerza más reivindicativa en estas Islas, gobierne quien gobierne en Madrid. El
subrayado es nuestro. ¿Qué mérito ha tenido CC, y usted mismo como presidente
del Gobierno autonómico, para que estas Islas dejen de ser una vergonzosa
colonia sometida a una nación que está en otro continente? ¿Qué ha hecho CC y
usted mismo para que los canarios posean identidad propia y dejen de ser
súbditos colonizados o europeos ultraperiféricos? Por desgracia, no acaban ahí
sus dislates, don Adán. ¿Cómo puede señalar que su partido se apuntó un logro
notable al conseguir que este Archipiélago fuese una región europea
ultraperiférica? ¿Qué es eso de la ultraperiferia y la ultraperificidad?
¿Qué derecho tiene Europa sobre unas islas que están en otro continente?
Ultraperiféricos de
los 27 países europeos, amén de los que estén pendientes de incorporación. Eso
es todo lo que hemos conseguido. A usted la ultraperificidad
de estas Islas le parecerá un logro digno de mención, pero nosotros, como
canarios, nos sentimos ofendidos de que se nos considere ultraperiféricos. Como
ultraperiférico, a usted no le hacían ni le hacen caso en España y Europa.
Durante su etapa de presidente del Gobierno de Canarias, usted hacía el
ridículo cada vez que iba a tierras de la Metrópoli o salía fuera, porque decía
que era español.
También manifiesta
usted que de haber optado por la independencia, nuestro nivel de vida sería el
de Cabo Verde. Por muy indígenas que sean los habitantes de esas islas (también
nosotros somos indígenas), por muy de color que sean los caboverdianos, son
ciudadanos de una nación con asiento y bandera en la ONU; nosotros, no.
Mientras que los caboverdianos poseen identidad nacional, libertad y dignidad,
los canarios seguimos siendo despreciados por colonizados y ultraperiféricos.
El archipiélago de Cabo Verde tuvo la suerte de que lo ocupara un país culto,
que supo darle su libertad, aunque después de explotarlo. Ahora, con un
esfuerzo constante, sus habitantes van recuperando lo perdido y están saliendo
adelante.
Señor Martín, usted es
un esclavo de los españoles y los europeos. Un sujeto inferior, como todos los
canarios colonizados, porque no tiene la dignidad de la que disfrutan las
personas libres. Dice que "hacer entender a Europa que debe tratarnos casi
como a un tercer país, diferente a la Península, ha sido una de las batallas
que explican que Canarias sea un auténtico oasis en el Atlántico
africano". Qué será de ese paraíso, nos preguntamos, cuando perdamos las
condiciones que nos hacen ser los mejores. Más aún, ¿podemos decir que somos
habitantes dignos con las condiciones actuales?
Por si fuera poco lo
anterior, vuelve usted a hacerse un lío, don Adán, cuando dice que cree en una
triple identidad, canaria, española y europea. ¿Pero qué está usted diciendo?
No hay más identidad que la canaria. Y lo mismo cuando afirma que no existe
ninguna contradicción entre respetar la Constitución y reivindicar
autogobierno. Al final, se ha quitado la careta, señor Martín. Ahora sabemos
que es partidario del Estatuto de Canarias y de su reforma para que sigamos
siendo una colonia, ¿cuánto tiempo más?, ¿otros seis siglos? Con hombres y
mujeres como usted, Canarias no tiene porvenir. Es
usted un esclavo con ánimo de seguir siéndolo; de conservar las cadenas que lo
atan. Allá usted si prefiere vivir enjaulado, esperando que los peninsulares le
echen el alpiste -las migajas- para que coma y le pongan la hojita de lechuga
para que picotee. Cada cual es dueño de hacer con su vida lo que estime
oportuno. Sin embargo, no condene a los canarios a su misma esclavitud.
Permítale a su pueblo que sea libre. Necesitamos la libertad, la independencia,
entre otros motivos para no seguir pasando hambre. Porque usted, que ha sido
presidente del Gobierno de Canarias, sabrá que en estas Islas hay hambre. Las
empresas están cayendo como chinches y más de 300.000 isleños están sin
trabajo. ¿Para qué nos sirve ser ultraperiféricos de Europa? ¿Para seguir en la
miseria?
Don Adán: usted hace
el ridículo en España y en Europa -se lo decimos una vez más- al afirmar que es
español, porque no lo es. En todo caso, lo es a la fuerza y con el olvido del
martirio que sufrieron los antepasados de la isla en la que nació. Usted sólo
es un nativo isleño de unas islas colonizadas. No nos engañe diciendo que es
usted español. Y si lo es, explíquenos por qué; estamos esperando su respuesta.
Asunto distinto es que se sienta español. No obstante, sería el suyo un
sentimiento ridículo. ¿Cómo se puede ser español o europeo ultraperiférico a
Don Adán: nos lo
imaginamos a usted leyendo este editorial, porque usted es superior y está en
el secreto de la verdad, según su pensamiento, que conocemos bien. Usted y sus
correligionarios, doña Ana Oramas y don José Luis Perestelo, harán llorar con lágrimas de indignación a los
canarios por el daño que les están haciendo. Nosotros, simplemente, pedimos ser
dignos, ser canarios y la libertad para nuestro pueblo; y España, allá lejos,
donde está, en otro continente.
Extracto del Editorial del periódico El Día, 30-03-2010