El pueblo canario ha perdido el miedo

 

Ayer hablábamos, en nuestro comentario habitual, de la diputada nacionalista doña Ana Oramas. Una diputada que es una calamidad política regional. Qué manera la suya de abjurar de los principios nacionalistas de CC. Qué entrega más descarada al nefasto PSOE de Zapatero, así como a sus inútiles políticos y políticas peninsulares. Hombres y mujeres que en su mayoría son godos políticos. Los amantes de esta tierra y de sus antepasados tenemos que maldecir la actitud de la señora Oramas por su antipatriotismo y su anticanariedad. ¿Cómo es posible que no entienda que estos no son insultos? Nunca hemos insultado a doña Ana Oramas. Solamente la hemos criticado en el aspecto político. Unas críticas que no podrá desmentir, porque sus actuaciones en el Parlamento español son, y han sido, públicas. Son las informaciones recogidas por los medios de comunicación las que dan cuenta de su sumisión a España. Qué desgracia para Canarias la existencia de estos malos políticos que padecemos en la actualidad.

Bastaría con que la señora Oramas, como decíamos en nuestro comentario de ayer sábado, explicase en el Congreso de los Diputados que España está obligada a cumplir la Resolución 1.514 del Comité de Descolonización de los Pueblos de las Naciones Unidas, porque en su día la firmó, para que se pusiera en marcha un proceso sin vuelta atrás. Es suficiente con esa resolución universal para reclamar la libertad de un pueblo invadido, expoliado, martirizado y esclavizado. Un proceso que, insistimos un día más, debe conducirse dentro de los márgenes aconsejables de la paz y la armonía.

La independencia de Canarias tendría muchas ventajas. Para nuestras Islas, todas las ventajas. La principal sería el hecho de convertirnos en un país soberano, aunque también cuenta, y mucho, el ser los dueños de nuestras aguas y de sus riquezas ?de las que hoy puede disponer Marruecos desde el momento en que así lo desee Mohamed VI, además de poseer una identidad propia en el mundo, ostentar una dignidad de la que hoy carecemos al ser simples súbditos colonizados, no tener que avergonzarnos por nuestro acento y, de forma especial, la conjuración definitiva del peligro marroquí porque, como decimos, Marruecos puede anexionarnos cuando lo desee su Gobierno. Esas aguas que deberían ser nuestras hoy, lo repetimos una vez más, son de Marruecos por muchas medianas asimétricas ?o de las otras? que se invente el señor Ríos. Insistimos: las aguas Canarias hoy son de Marruecos porque Canarias está en el espacio marítimo marroquí, según quedó establecido en la convención sobre el Derecho Marítimo internacional celebrada en Montego Bay.

Indudablemente, la independencia de Canarias también reportaría beneficios para España, como es la conservación de la lengua castellana en estas Islas. Un idioma que se seguiría enriqueciendo con las aportaciones de la Academia Canaria de la Lengua. También tendría la ventaja de unas relaciones políticas y comerciales amistosas, al igual la tendría la UE, formada por esos 27 países que, junto con España, también son nuestros amos. ¡Qué vergüenza depender de cualquier mentecato europeo para decidir sobre nuestros asuntos! Depender de Lituania, de Portugal o de Polonia. Nunca se vio nada igual. ¡Qué vergüenza que no tengamos identidad y sigamos siendo ultraperiféricos!

Sin embargo, la situación está cambiando. Ayer fue rotunda la manifestación en Las Palmas a favor de la libertad del pueblo canario. Una muestra del inconformismo isleño que se suma a las celebradas en Tenerife con el mismo fin. El pueblo ha perdido el miedo y ahora sale a la calle para exigir su libertad. Para demandar que España descolonice de una vez estas Islas. La indignación popular contra la cerrazón española seguirá creciendo hasta que toda Canarias sea una sola voz clamando por su libertad, y sólo queden unas pocas voces de vicetiples; aquellas que corresponden a los amantes de la españolidad, a los españolistas y españolistos, a los nacionalistas teóricos y tibios de todas las temperaturas, nacionalistas mercantilistas y bolsilleros, y a los colaboradores de los peninsulares y los godos. Qué cómico aspirar todavía a tener un nuevo Estatuto de Autonomía para perpetuar nuestra ignominiosa situación colonial por lo menos otros seis siglos. Indignidad de hombres y mujeres que se dicen nacionalistas y, por lo tanto, defensores de su pueblo, pero que sólo aspiran a ocupar cargos políticos con los que llenarse los bolsillos a costa del pueblo.

Qué vergüenza ser canario en las condiciones en que lo somos actualmente. Canario, te lo repetimos una vez más: mientras no seas independiente, mientras no tengas tu identidad y tu dignidad en el mundo, no eres nada ni eres nadie. Eres una persona inferior al peninsular y al europeo. También eres inferior a los habitantes de otros países soberanos, como Cabo Verde y naciones que, aún siendo menores que Canarias en población y extensión, tienen bandera y asiento en los foros internacionales porque han sabido luchar por su libertad, o porque se la han concedido las metrópolis de los países colonialistas a los que estaban sometidos. Canario, que no te quepa duda: no eres nada ni nadie mientras no consigas la independencia de tu tierra. En las circunstancias actuales tan sólo eres un súbdito colonizado de cualquier país europeo y de cualquier político peninsular. Un súbdito, por ejemplo, del Leire Pajín, de Zapatero, de Bibiana Aído, sí, hasta la ministra Aído puede decidir sobre ti, de Rajoy, de Cospedal, de Pepiño Blanco y de todo el peninsular al que le pongan una chaqueta con botones dorados y lo envíen a la colonia para que te diga lo que debes hacer. Canarios, hoy en día no eres nada ni nadie. Cuando desembarcas en la Península te miran como un extraterrestre llegado desde muy lejos. Tu acento te delata y hace que te observen con curiosidad, sin que jamás te consideren español. Una curiosidad como lo son doña Ana Oramas y don José Luis Perestelo en las Cortes españolas.

Tenemos la ventaja de que en Canarias no habrá guerra -que Dios ponga su mano- por la independencia. El historiador británico Henry Kamen se pregunta si es inevitable otra contienda armada en las Malvinas. Afirma este erudito que "los británicos deben darse cuenta de que ganaron la otra guerra (la guerra de las Malvinas) gracias a la ayuda de Estados Unidos y de otros aliados occidentales, incluyendo Francia. Las Malvinas están muy lejos de Gran Bretaña, y los aviones de guerra podrían llegar a las islas sólo si se les permitiese repostar en las bases americanas. Ahora, sin embargo, Obama ha dejado claro que no ayudará en el caso de otra contienda".

Lo que está sucediendo con las Malvinas también puede ocurrir con Marruecos y Canarias. Qué triste predestinación la nuestra: ser machangos en el escenario español, ultraperiféricos europeos o magrebíes. No es una simple ironía nuestra decir que el día menos pensado nos levantamos con una chilaba a los pies de la cama para que nos vistamos con ella, y las mujeres con un burka. Tiempo al tiempo.

Concluimos por hoy. Todavía estamos en el primer trimestre del año de la independencia de Canarias. La esperanza, la ilusión y el derecho nos dominan. La libertad, la soberanía y la dignidad están a la vista. Nuestra identidad de canarios. Nuestra existencia como seres humanos. La esclavitud fue una cosa del pasado que no podemos admitir en el siglo XXI.

Violencia, no; rebeldía, toda la del mundo. Rebeldía sin cuartel contra nuestros amos, pero siempre por la vía pacífica. Esperamos que el proceso conducente a nuestra soberanía nacional camine por vías pacíficas, de forma que no debamos alzarnos como los guanches que huyeron a los montes para no ser esclavos de los conquistadores genocidas. Aquellos hombres y mujeres extraordinarios que se negaron a ser sometidos por las corazas, las lombardas y las violaciones de los invasores. Tenemos que devolverles el honor a los guanches. La primera celebración que hagamos como pueblo independiente será para honrar a nuestros antepasados que tanto defendieron su tierra; una tierra entonces hermosa y afortunada.

 Editorial El Día, 07-03-2010