Espías soviéticos en Canarias
La
URSS trató de desestabilizar durante los años 70 y 80 la seguridad existente
en Occidente. Para ello se valió de su servicio secreto, el KGB, que empleaba
como tapadera sus tres principales empresas para operar en el extranjero: la línea
aérea Aeroflot, la marítima Intramar y la proveedora de sus buques, Sovhispan.
Al menos, tres de sus agentes fueron expulsados por incompatibilidades con su
estatus diplomático cuando trabajaban en el Archipiélago entre los años 1977
y 1985. Pero no sólo se dedicaron al espionaje, sino que se infiltraron en
todos aquellos movimientos de corte independentista que operaban por aquellas
fechas en las Islas Canarias.
ANTONIO
HERRERO
La
Opinión, 18 abril 2010
SANTA
CRUZ DE TENERIFE
Cuando
la URSS se percata de que la mejor arma para subvertir un régimen es
desestabilizándolo, es justo lo que pretende llevar a cabo con España, que por
aquellas fechas se decidía si se adhería a la OTAN. Canarias no iba a ser
menos, sobre todo si tenemos en cuenta que en el Archipiélago los movimientos
de autodeterminación estaban en plena efervescencia. Como botón de muestra,
España tuvo que expulsar entre 1977 y
Para
comprender la situación estratégica del Archipiélago hay que situarse en
aquellos años. España había entregado el Sáhara y Argelia tomó el hecho
como una hostilidad hacia su país. Por este motivo, concedió un estatus
especial al Frente Polisario al tiempo que dio las máximas facilidades al
Mpaiac de Antonio Cubillo, aprovechando la infiltración soviética en la
Organización para la Unidad Africana (OUA).
Para
ahondar más en el problema, el líder angoleño Agostinho Neto consintió en
darle apoyo militar al Mpaiac y formular una petición de descolonización al
Comité de Descolonización de Naciones Unidas.
Es
en este momento cuando la URSS comienza a trazar su plan de acción. Desde la
sede del KGB en la calle Lubianka de Moscú se dan las instrucciones. El
ministerio de Pesca ofertó a los astilleros Astican de Gran Canaria la
posibilidad de reparar su flota pesquera del Atlántico Sur, que superaba el
millar de embarcaciones. La entrada de dichos buques conllevaba un permiso
especial, lo cual podría ser aprovechado por los rusos para colocar a su
personal.
La
red se va extendiendo por la costa africana y aparte de las oficinas en Moscú y
Madrid, abren otras en Colombia, Gabón, Togo, Nigeria, Camerún, Zaire, Benin,
Ecuador y Perú.
Como
empresas filiales tienen a Iberles, Pesconsa y Soviemex. Dependientes de estas
dos últimas sociedades, funcionaban veinte almacenes de pescado, que
suministraba Soviemex, y tres restaurantes.
En
1971, los rusos crearon una sociedad con capital ruso-español, denominada
Sovhispan. Al principio, el Gobierno español permitió la presencia de tres
consejeros, pero el número fue en aumento hasta llegar a la docena.
Actividades
irregulares
El
1 de febrero de 1979, las autoridades españolas expulsan al que había sido su
director general, Yuri Makarov, por actividades irregulares. Makarov fue
sustituido por Yuri Timofeiev, que tras regresar a la Unión Soviética fue
juzgado y condenado por corrupción. A este le sucedió Yuri Ivannovich
Bytchkov, que corrió la misma suerte que sus antecesores, ya que en marzo de
1981, el Cesid solicitó al Gobierno español su expulsión por actividades
irregulares y por mantener contactos con agrupaciones independentistas.
Durante
su estancia en España, el Gobierno Civil de Las Palmas impuso una multa a la
empresa por transgresión de los acuerdos fundacionales. Este agente, natural de
Leningrado, que falleció en Moscú a finales de los años 80, mantuvo fluidos
contactos con representantes de la Cámara de Comercio y de las Cajas de Ahorro.
Al parecer, una vez cayó en desgracia y fue expulsado de España, acabó en un
gulag. Este espía llegó a investigar los asuntos internos de nuestro país. El
5 de marzo de 1981, en primera página del Diario de Las Palmas aparecía el
siguiente título: "Más trabajo y menos metralletas es lo que necesita
España". Estas declaraciones las hizo cuando se presentó en el aeropuerto
de Gando a recoger al ajedrecista Anatoli Karpov. En el aeródromo le esperaban
una nutrida representación de periodistas que al reconocerlo le preguntaron su
opinión sobre el intento de golpe de Estado y su respuesta fue la que le costó
el puesto.
Fichado
por el Cesid
Bytchkov
llegó por primera vez a tierra española en 1967, cuando el barco que
capitaneaba atracó en Vigo. A partir de ese momento quedó fichado por los
servicios de inteligencia españoles.
El
15 de enero de 1971 llega a Santa Cruz de Tenerife para trabajar en la delegación
de Sovhispan, donde permanece hasta 1976, año en que cesa y pasa a integrarse
en Pesconsa, con sede en Tenerife.
El
19 de octubre de 1976 deja su puesto y regresa a la URSS. Pero su estancia no se
alarga mucho puesto que en octubre de 1978 regresa nuevamente a Tenerife, ya
como delegado de Sovhispan, y se instala en un piso en la calle General Fanjul
de la capital tinerfeña. Este hombre contaba con una gran experiencia a sus
espaldas, ya que había estado destinado en Ghana y Cuba.
Pero
la intromisión de los rusos en los asuntos españoles fue de tal calibre que el
delegado de la empresa que surge de la fusión entre vapores Suardíaz y Tabacos
de Filipinas, Annatoly Vinogradov, llegó a escribir una canción para los
carnavales de Las Palmas de Gran Canaria en 1980, titulada: "No queremos a
la OTAN, queremos Sovhispan".
El
que fuera presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, Jerónimo Saavedra,
se mostraba receloso en una entrevista concedida al Diario de Las Palmas, el 8
de noviembre de 1985, ante el interés de potencias extranjeras por el Archipiélago.
"Todo el mundo sabe donde está Canarias. Estamos rodeados y, yendo de un
lado para otro, hay buques de seguimiento de satélites, navíos de seguimiento
de submarinos y flotas de múltiples países. Esta es la realidad, pero tampoco
hay que darle mayor importancia".
La
presencia de los espías siempre vino acompañada de la numerosa flota pesquera
que operaba en el caladero del banco pesquero canario sahariano.
Así
no era extraño observar la presencia de barcos con grandes radomos a bordo, que
aparte de servir para el seguimiento de las pruebas balísticas rusas también
permitían mantener comunicaciones seguras con Moscú. Entre estos destacan el
Kosmonaut Yuri Gagarin, Kosmonaut Vladimir Komarov y Moshovets.
Vecinos
incómodos
Marinos
de la Armada española confirmaron que en más de una ocasión, cuando llevaban
a cabo ejercicios de lucha antisubmarina al sur de El Hierro y máxime si había
colaboración americana, siempre se contaba con la presencia de un pesquero soviético
en las proximidades.
En
uno de estos ejercicios, pero desarrollado en aguas del Mar de Alborán, la
Armada española no tuvo otra opción mejor para ahuyentar a su molesto vecino
que sobrevolar con un aparato Harrier que había despegado del portaaeronaves,
el cual se colocó sobre la vertical del pesquero. Tras invertir la tobera de
sus motores como si tratase de aterrizar verticalmente, consiguió que con el
enorme calor que desprendían las turbinas la tripulación rusa entendiese el
mensaje. De esta manera levantó anclas y huyó del lugar.
Informaciones
de aquellos años apuntaban a que el Mando Aéreo de Canarias había detectado
el aprovisionamiento de buques pesquero rusos a submarinos de la misma
nacionalidad en aguas internacionales.
En
el banco pesquero canario sahariano la flota rusa estaba apoyada por un
destructor que prestaba protección ante los reiterados ataques del Frente
Polisario a los pesqueros, así como a las aprehensiones que practicaba la
Marina Real Marroquí. De hecho, en una de las intervenciones de la Armada alauí,
el destructor se situó en la bocana del puerto de la antigua Villa Cisneros,
hasta que las autoridades de Marruecos soltaron al buque que habían apresado.
Los
soviéticos mantuvieron numerosos contactos con los grupúsculos
independentistas que por aquellos años operaban en las islas con una clara misión,
crear un ambiente hostil para evitar la entrada de España en la OTAN.
Conviene
recordar que España era por aquellos años el único país que permitía una
flota tan numerosa en aguas nacionales. Por aguas canarias pasaban más de
100.000 marineros, los cuales llegaban a bordo de los propios navíos o con
vuelos de la compañía Aeroflot, que traían directamente desde Moscú, la
mayoría de las veces en un estado lamentable debido a la ingesta de vodka, a
las tripulaciones que habrían de practicar los relevos.
Las
escalas de buques de bandera rusa en los 19 años de presencia superaba las dos
mil escalas anuales, sólo en Gran Canaria. Por citar un ejemplo, en 1985
arribaron al puerto de La Luz, de Las Palmas de Gran Canaria, 714 buques soviéticos.
En Santa Cruz de Tenerife, los pesqueros arribados fueron 452.
Una
vez han transcurrido más de 25 años desde la desaparición de la presencia
rusa en el Archipiélago Canario, todavía queda en el aire saber si la labor
que desarrolló gran parte del personal fue sólo pesquera o en cambio se
dedicaron a otro tipo de "capturas".
Florez,
el-agente que amaba a Rusia
A.H.
El
caso inverso se producía en julio de 2007 cuando agentes del Cuerpo Nacional de
Policía detenían en Puerto de la Cruz a Roberto
Flórez García, de 42 años, ex agente del CNI, acusado de un delito de traición
por vender información clasificada a Rusia a cambio de 200.000 dólares. El ex
espía, nacido en Grado (Asturias), el 22 de mayo de 1965 y con domicilio en el
momento de su detención en la calle Esquivel 15, en Puerto de la Cruz, habría
estado trabajando para el Servicio Secreto ruso a cambio de dinero facilitando
información sobre agentes y estructuras del CNI entre 2001 Y 2004.
El
acusado se dio de baja en el CNI en enero de 2004 tras 12 años de
servicio ininterrumpidos. Flórez se ofreció voluntariamente al
Servicio Secreto ruso a cambio de mucho dinero y filtró decenas de identidades
de agentes, así como información sobre procedimientos, estructuras internas y
actividades en materia de contraintelígencía.
Los agentes de la Casa, nombre con el que se conoce al CNI, creen que Flórez
pudo haberles facilitado a
los rusos las identidades de los siete agentes del CNI muertos en Irak en
noviembre de 2003, pero no que su información condujera a la emboscada que
sufrieron.
La
Casa detectó una fuga de información en julio de 2005,
por lo que en ese momento comenzó la búsqueda del garganta profunda.