¡Qué violencia!

 

Roger *

 

El apuñalamiento del vicepresidente del Cabildo de La Palma, Gerardo Hernández, de 51 años, a manos de una mujer, es un episodio más de la escalada de violencia que se registra en las Islas. Desconocemos los móviles de este acto criminal, pero tampoco interesan demasiado a la hora de contar lo que está pasando en Canarias.

Hace cuatro días, a una señora que había resultado muerta tras sufrir un atropello en la vía pública, en Las Palmas, le robó el bolso un delincuente, que ni siquiera se interesó por la accidentada. Fue detenido horas más tarde por la policía.

No hace dos semanas que tres desconocidos entraron en una vivienda en La Laguna, portando armas blancas y pistolas simuladas, y maniataron y secuestraron durante horas a varios miembros de la familia, para robarles. En una brillante operación policial, fueron detenidos.

Shengen ha supuesto muchas ventajas para una Unión Europea que quiere ser un gran país. Nos parece perfecto que ese tratado acerque más a los europeos. Pero habrá alguna forma de que nuestra patria canaria no se convierta en refugio de delincuentes que huyen de las policías de toda Europa.

Aquí se ha detenido ya a delincuentes peligrosos de los Balcanes, han actuado las bandas albano-kosovares, se han establecidos mafias del "time sharing" (junto a otras organizaciones perfectamente respetuosas con la ley), ha actuado la Ndrengueta calabresa, proliferan los trileros rumanos. Una fauna digna de otro escenario que no fuera el nuestro, donde hasta hace poco nos conocíamos todos y, por supuesto, la policía se sabía de memoria hasta las caras de los delincuentes.

Que bandas de argelinos desvalijaran a los turistas en el Teide, que rumanos ociosos hicieran trampas con el trile, que albano-kosovares con entrenamiento militar asaltaran y robaran valores depositados en naves en el Sur de la isla no es, desgraciadamente, raro en esta isla. No queremos decir que no haya delincuentes locales, pero desde luego los que vienen son mucho más peligrosos. Nadie nos discutirá esta cuestión. No digamos nada del menudeo de la droga, en el que intervienen personajes de todas las nacionalidades.

Se valora mucho la labor de la Guardia Civil y de la Policía. Sobre todo la de esos jóvenes agentes recién destinados a sus puestos, que se esfuerzan en mantener la seguridad. Pero no es suficiente. Hace falta más Guardia Civil y más Policía para evitar que estas islas, que viven del turismo, se nos vayan de las manos.

Canarias es muy frágil en cuanto a medios de vida. El turismo es nuestra industria principal, que genera casi el 80% del PIB. Luego debemos cuidar las islas para los que vengan y para nosotros mismos. Abiertas a la hospitalidad, por supuesto, pero inflexibles con el crimen.

* Fuente: El Día, 3-09-2009