Soneto que le dedicó Nicolás Estévanez y Murphy al general Weyler en 1900



"Mirada de reptil, cuerpo de enano,

instinto de chacal, alma de cieno,

hipócrita, cobarde, vil y obsceno

como el más asqueroso cuadro humano.



Azote un tiempo del país cubano,

a todo noble sentimiento ajeno,

hasta el mismo Satán convierte en bueno

esa excrecencia del linaje humano.


Ruinas, desolación, hambre y miseria

las obras son que a ejecutar se atreve

ese horrible montón de vil materia.


¡Y a un monstruo tal, con intención aleve,

el gobierno de cuba encarga iberia

al acabar el siglo diez y nueve!"



(Weyler "retuvo" sin cargo alguno en la Cárcel Modelo de Madrid a Secundino Delgado Rodríguez, donde le contagian la tuberculosis y a su vuelta a Tenerife, enferman sus hijos Darwin y Lyla, que morirían en plena juventud... y algunøs canariøs son tan agradecidøs" que le ponen el nombre a una de las plazas más famosas del Archipiélago canario)

 

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