Diccionario
Básico de Canarismos
La
Academia
Canaria de la Lengua presentó el primer Diccionario
Básico de Canarismos, una obra en la que han participado unos 40
especialistas del habla, la cultura y la naturaleza de las islas, y en la que
por primera vez se registra con rigor las peculiaridades del español que se
habla en el archipiélago, a través de unas 5.000 entradas, con ejemplos e
ilustraciones.
Humberto
Hernández, catedrático del Departamento
de Filología Española de la Universidad
de La Laguna y miembro de la comisión de lexicografía que ha
culminado el diccionario, explicó que se trata de la primera obra institucional
de la Academia Canaria de la Lengua.
El
catedrático señala que estos especialistas se han esforzado para definir científicamente
y de modo ajustado los términos que aluden a la flora, la fauna, la artesanía,
la orografía, las tradiciones populares, las profesiones, los juegos
infantiles, la agricultura, la ganadería, la pesca y la música popular del
vocabulario de las ocho islas pobladas del archipiélago.
Se
trata de velar por la peculiaridad lingüística de Canarias como señal de
identidad y evitar que este patrimonio se pierda por efectos de la globalización,
detalla.
El
diccionario ayudará a mantener y potenciar estas peculiaridades ya que, como se
indica en la presentación de la obra, “Canarias también ha contribuido a
aumentar el incalculable tesoro del español y ha convertido en palabras
castellanas un estimable conjunto de voces provenientes de la población prehispánica”.
También
castellanizó centenares de voces y expresiones de los colonos portugueses y
utilizó palabras procedentes de los reinos de León y Castilla que más
adelante serían esparcidas en América.
Como
diccionario básico, subraya el catedrático de filología española, será de
mucha utilidad para los usuarios generales y para los interesados en esta
modalidad del español, y además tendrá una finalidad “claramente didáctica”,
con definiciones claras y precisas para estudiantes de primaria, secundaria y
bachillerato.
Todas
las acepciones van ilustradas con un ejemplo de uso real de la lengua extraídos
de conversaciones cotidianas o que precisan su uso en las islas.
Un
ejemplo es el término “bubango”, que se define como una “calabacita cilíndrica
de corteza verde y carne blanca, parecida a la del calabacín, pero más
apreciada que la de éste. El bubango se distingue del calabacín por la forma y
el tamaño”.
La
idea fundamental de los académicos —que ya han empezado a trabajar en el
futuro Diccionario General de Canarismos— es que esta obra sea de uso
cotidiano en el aula y complementario a otros diccionarios.
De
hecho, Humberto Hernández detalla que hay varias decenas de diccionarios de
canarismos, aunque sólo una minoría hayan sido elaboradas por filólogos. Esta
es la primera vez que se hace de forma rigurosa y todas las acepciones de cada
canarismo han sido comprobadas por su uso efectivo, pues es una obra basada en
la realidad del español de Canarias.
Ello
permitirá consultar voces como “desinquieto”, una palabra canaria “con
todos los honores” que significa “travieso, revoltoso, desasosegado”
aunque no aparezca en el diccionario general de la lengua y cuya corrección se
pone a veces en duda, pese a que es una voz tomada del portugués y adaptada al
español.
Incluso
al catedrático le han sorprendido “muchísimas palabras” de las que se han
recopilado, lo que revela el desconocimiento que puede haber en las propias
islas de sus peculiaridades lingüísticas, pues hay voces que se usan en toda
la región, otras la traspasan y llegan a América, y otras sólo perviven en
unas zonas determinadas.
Señala
como ejemplo que a un habitante de Gran Canaria o Lanzarote le puede resultar
extraño el término “revoltillar”, que se utiliza en Tenerife y La Gomera,
mientras que en estas islas se desconoce el término “singue”, con el que
los grancanarios denominan a un moscardón robusto.
Humberto
Hernández precisa también que la globalización “es imparable pero en
nuestras manos está el rescatar lo propio, lo que nos identifica”. Por ello
considera que los profesores deben enseñar lengua española “partiendo de
nuestra realidad”, de forma que en la enseñanza se parta de la modalidad lingüística
de las islas.
Sin
embargo, prosigue el filólogo, mucha gente piensa que el canario es una
deformación del español “y durante mucho tiempo se nos hizo creer que hablábamos
mal, con una variedad bastarda del español”. En realidad, el español es un
conjunto de modalidades lingüísticas constituida por el dialecto de Canarias,
Andalucía o Castilla y sin embargo, todavía hay comentarios periodísticos en
los que parece que la modalidad de las islas es inferior, como cuando se afirma
hablando de una expresión “como dice el mago”.
Esto
es diferente a que no se utilicen en una redacción formal expresiones propias
del lenguaje coloquial, es decir, se debe evitar la frase “el presidente se
mandó a mudar”, no porque sea un canarismo, sino porque es un coloquialismo.
El
diccionario, cuya presentación estuvo a cargo del catedrático de lengua española
de la Universidad
Complutense de Madrid (UCM), Manuel Alvar Ezquerra, incluye también
numerosas fotografías y dibujos que ilustran acepciones tan usuales en las
islas como papas, quíquere o rancho canario.
Justificación del Diccionario de Canarismos
WEB de la Academia Canaria de la Lengua
Miembros de la Academia Canaria de la Lengua
Discursode ingreso en la Academia Canaria de la Lengua, del escritor Víctor Ramírez