TAGINASTE ENCENDIDO
QUE SE ACLARE EL COMITÉ
Félix M. Arencibia
Luis Drago Rebelde, periodista, está sentado en el sofá leyendo la prensa. Se lleva en parte una sorpresa con las últimas conclusiones del Comité de Expertos sobre Población. Por momentos se siente confuso, aunque presiente las causas. Dicho comité ahora dice que no hay problema de saturación poblacional en las Islas. Vivimos en un paraíso idílico. Todo funciona muy bien, porque el número de personas es el ideal. No hay problema alguno en la sanidad, ni en los servicios públicos, la identidad canaria está asegurada, el cemento y el asfalto no están invadiendo nuestros campos. Todo son puras exageraciones. Éste es el Jardín de las Hespérides. Eso de que tenemos una de las más altas tasas de población del mundo es pura fantasía. Aquí caben muchos millones más de habitantes. Estamos en el extenso y exótico continente australiano.
El tiempo se muestra caprichoso: tanto asoma la cara Magec, el dios sol, como muestra su melena oscura y rizada la nube. Más o menos como este clima cambiante, piensa Luis, resultan las conclusiones del Comité de Expertos. Lo dicho con anterioridad, algunos de sus componentes, que se podía regular la población a través del artículo 37 del Estatuto de Canarias, del 150 de la Constitución Española o del 299 del Tratado de Ámsterdam: se quedó en agua. Ahora concluyen que lo más que puede conseguirse es una regulación temporal de la residencia. Luis, ha oído a Manuel Lobo en la televisión quejándose que no aceptasen sus declaraciones primeras, desde varios sectores. Ahora dice que la regulación del crecimiento económico es la clave. Drago Rebelde piensa que eso es muy difícil, cuando hay intereses tan poderosos de empresas multinacionales y locales.
Entre la ironía y la sospecha de lo ocurrido navega Luis, el periodista. Ahora al PSOE y PP se congratulan, y que ya decían ellos que la Ley de Residencia era un disparate de CC. Ésta que no pretendía restringir que los foráneos se afinquen aquí. Simple electoralismo reflejan las distintas declaraciones. Algunos medios manipulan las conclusiones en sus titulares. Luis Drago concluye que: ni hay voluntad política, ni autonomía real. Le da la razón a los que opinan que esto es una colonia sin la capacidad necesaria para decidir su futuro.
Luis cuenta con la gente de buena voluntad que reside en Canarias: canarios, europeos, africanos, asiáticos, americanos… Todos juntos, piensa, debemos trabajar por una regulación de la población. La que nos permita vivir con una mayor calidad de vida, una armónica convivencia y poder decidir nuestro futuro en libertad. Drago sale a contemplar el resplandeciente vestido verde de nuestras Islas, que las invernales lluvias han tejido. Mientras, revolotea en su mente este proverbio de nuestro poeta Francisco Tarajano: En política se vira / quien arramblar con todo aspira.