La afonía de la "voz canaria en Madrid"
RAMON MORENO
Mientras allá arriba, en la metrópoli, se suceden los contactos de Caldera -lo que ha elevado la temperatura política para la investidura de Zapatero, aquí abajo, en este territorio RUP, sigue el desconcierto de los partidos firmantes del Pacto de Gobierno ante el nuevo escenario que el 14M dejó en Canarias, donde se producen movimientos telúricos.
En esta nueva partida de ajedrez que se dispone a celebrarse en el tablero canario, y donde están en juego importantes y variados intereses, todos los indicios apuntan a que Coalición Canaria -que juega con negras- pudiera haber empezado a mover ficha, ante el enroque del Partido Socialista Canario -con blancas- y bajo la atenta mirada del Partido Popular, a verlas venir, y dispuesto a seguir la partida -anotando todas las jugadas- en pantalla gigante. La configuración del mapa político de Canarias resultante de estos comicios, nos presenta un nuevo escenario realmente complicado. Mientras el PSC/PSOE asciende y el PP se mantiene, más o menos, el descalabro de CC, sobre todo en Gran Canaria, es evidente. La pata grancanaria de CC cojea ostensiblemente y la facción perdedora de ICAN, que ha ido cediendo terreno -en favor del PP- no solo en las autonómicas y locales, sino también en estas generales, han empezado a verle las orejas al lobo, y apuestan decididamente por una recomposición del Pacto de Gobierno entre "nacionalistas" y populares para desplazar a éstos por el PSC/PSOE con quienes, al parecer, son más afines. ¿Pero qué ha pasado realmente en Canarias después del 14M? Veamos: En primer lugar, se produce un inesperado y notable ascenso del PSC/PSOE que gana en la provincia occidental en detrimento de CC, y el PP gana en la provincia oriental, siempre en perjuicio de CC que es la gran perdedora a tenor de los resultados.
En segundo lugar y a la vista de este panorama, hay que plantearse, seriamente, la siguiente cuestión: ¿Está en progresivo declive el nacionalismo canario? El sábado 13, día de reflexión -y de conmoción por la masacre del 11M-, concluía una serie de cinco artículos donde abordaba, entre otros aspectos, el "tratamiento" que diferentes formaciones políticas canarias daban al concepto de nacionalismo. Y en ese contexto es donde, en mi opinión, se deben analizar las recientes elecciones generales y su incidencia en este Archipiélago de Estado.
Desde ese punto de vista, una lectura rigurosa y objetiva de los resultados del 14M en Canarias requiere, como premisa importante e insoslayable, un análisis sociológico (comportamiento del voto) y otro político (el componente nacionalista en el espectro político canario), que van más allá de la pura aritmética electoral y que, por otra parte, están inter-relacionados y son ínter-dependientes entre sí; y donde subyace el entramado político jurídico que se aplica a Canarias, con diferentes status contradictorios y opuestos al Derecho Internacional. Pero esa es otra historia.
Aparte de los dos grandes partidos españoles PSOE y PP con sus sucursales en las Islas y de la residual IU con las distintas "tonalidades" de Verdes, la "oferta nacionalista canaria" en las pasadas elecciones estaba representada por Coalición Canaria, el histórico e inoperante Partido Nacionalista Canario y una opción de última hora, Alternativa Popular Canaria, amén de otros grupúsculos absolutamente irrelevantes en el mapa político canario.
Pues bien, los resultados de estas tres formaciones políticas, salvando las distancias con CC son bastante clarificadores. La APC aobtuvo 1.180 votos en la provincia de Las Palmas y 1.440 en la de Tenerife; el PNC, que sigue siendo incapaz de aglutinar el campo nacionalista canario (¡qué pena de unas siglas tan representativas!) sólo se presentó en la provincia occidental y consiguió 3.940 votos; y otros grupúsculos 2.896 votos. ¡Esa es la cruda y desoladora realidad!
Por su parte CC, ve como sus "10 años de nacionalismo" han pasado de ser la década prodigiosa, a convertirse en el silencio de los corderos, dicho sin ánimo peyorativo y por usar un símil -en este caso un título- cinematográfico, ¡porque aquí hay una película del carajo!
La "voz canaria en Madrid" se ha quedado afónica y eso, precisamente, es lo que, a mi juicio, le ha pasado a Coalición Canaria, que retrocede ostensiblemente, no solo por su incompleto mensaje nacionalista, sino por su colaboración pactista con el Partido Popular, que al final le han pasado factura y cuyo coste está aún por ver.
Por otro lado, las declaraciones de Paulino Rivero en Madrid de que "gracias a CC se ha frenado el fenómeno independentista", parece que han causado el mismo efecto boomerang que las reiteradas acusaciones del PP a Carod Rovira y la demonización del tripartito, cuyos partidos que forman la coalición han ascendido considerablemente, dejando en precario al PP catalán.
Pero claro, la sustancial diferencia entre Canarias y Cataluña en el aspecto político (en lo demás es obvia) estriba en que, la pérdida de votos sufrida por CiU -cinco parlamentarios-, fue a parar íntegramente a ERC, mientras que los votos que ha perdido CC, han ido directamente al PSC/PSOE y al PP (sobre todo en Gran Canaria) al no haber otro referente nacionalista, ni siquiera el PNC que ha cosechado unos resultados casi testimoniales. Y es que ¡la promesa pre-electoral, no se corresponde con la realidad post-electoral de CC, cuyo "pragmatismo" le ha llevado, indefectiblemente, a pactar con unos y con otros sin importar su "pelaje" político.
Por tanto, y desde mi punto de vista, o Coalición Canaria asume con todo rigor, claridad y coherencia el "hecho diferencial canario" en toda su dimensión y complejidad, lo que implica, necesariamente, redefinir su discurso nacionalista, o está abocada, irremisiblemente a la ruptura y fragmentación, dada su naturaleza heterogénea y dispar.
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