Africa

Felix M. Arencibia

Oramas, desde el balcón de la tarde, nuestras cumbres fantasean con los desiertos, los ríos, los lagos, las selvas y las reservas naturales del nuestro mágico continente africano. En el pasado fue la cuna de la humanidad y el cobijo de grandes civilizaciones y culturas como la egipcia, nubia, cartaginesa, amasighia (almorávides, almohades, tuareg ...), además de las importantes influencias griegas, romanas, árabes y europeas. Africa, con un pasado tan importante y unos recursos naturales tan cuantiosos, actualmente se haya postrada en la mayor de las miserias. Tras el traumatismo de la colonización, no le han dado la oportunidad para decidir su futuro. Ahora está instalada en un nuevo neocolonialismo económico, cultural y hasta militar.

Claro ejemplo de lo expuesto, piensa el profesor, es la situación de Sudán, país de mayoría musulmana. Más de veinte años lleva asolado por una guerra civil alimentada desde fuera. Ni los organismos internacionales, ni los llamados países democráticos han intervenido para pacificar el país. Han muerto más de dos millones de personas y hay cuatro millones de desplazados. Tiene importantes riquezas naturales, entre ellas el petróleo; pero poco ha quedado para sus habitantes, que se encuentran sumidos en la mayor de las penurias y la autodestrucción. Ahora parece que la ONU quiere intervenir, pero reconoce que ha llegado tarde. La mortalidad infantil es 25 veces superior al promedio internacional. Unas 180.000 personas han huido al vecino Chad intentando escapar del desastre. Los EEUU y otros países ricos no han estado tan diligentes como lo estuvieron invadiendo Irak.

Se pregunta Oramas qué pecado ha cometido Africa para merecer el castigo tan cruento del hambre y la guerra. Donde se presiente la presencia del petróleo, allí llegan los fantasmas del conflicto bélico y la miseria. Los réditos del carburante no son para los que lo producen, sino para los que los negocian con él. En el Golfo de Guinea han aparecido importantes yacimientos petrolíferos, pues ya están allí los estadounidenses con el pretexto del terrorismo. El conflicto ya está planteado, al igual que se desató en Argelia, Mauritania, Sáhara... Así, el vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, afirmaba que Africa iba a ser "una de las fuentes de petróleo y gas de crecimiento más rápido". El secretario de Estado para asuntos de Africa, Walter Kansteiner, declaró: "El petróleo de Africa se ha convertido para nosotros en una estrategia nacional atrayente". Canarias huele a petróleo, esperemos que los canes del negocio que lo olfatearon no desaten la pelea.

La noche vestida con el blanco lunar se asoma a la mañana que nace sobre nuestras Islas. Entretanto, el poeta luso Fernando Pessoa nos susurra: "Pálida, a Lua permanece / no céu que o Sol vai invadir. Pálida, la Luna permanece / en el cielo que el Sol va a invadir".