Patria Libre

Aguante Chavez

EEUU: ofensiva para cambiar la correlación de fuerzas en América Latina. La crisis de hegemonía del neoliberalismo en América, la complicación para imponer herramientas de dominación continentales como el ALCA, la difícil situación del presidente Bush de cara a las próximas elecciones, el creciente antinorteamericanismo a escala global, el crecimiento y consolidación de fenómenos políticos como la Revolución Bolivariana, la posibilidad latente del Frente Amplio en Uruguay y del MAS en Bolivia, el proceso abierto en nuestro país [Argentina], la vigencia de Cuba revolucionaria y el empantanamiento que significa la guerra de liberación nacional en Irak, plantean al gobierno de EE.UU. la profundización de sus esfuerzos de desestabilización en el continente a través de un abanico de opciones que contemplan la violencia legal e ilegal, el financiamiento de grupos opositores, herramientas y presiones económicas, el despliegue de un imponente aparato propagandístico y la corrupción a través de millones de dolares para comprar conciencias, entre otras cartas no por conocidas menos eficaces.

En el caso venezolano, la Revolución Bolivariana ha debido soportar según un artículo del periodista Emilio Guerrero que recoge información desde el año 2001: "siguiendo el registro de la prensa venezolana unos 980 actos violentos o tentativas de acciones sediciosas. Es decir, una media de 326 acciones conspirativas por año, 27 por mes. Un golpe de estado (derrotado), por lo menos dos intentos golpistas frustrados, tres huelgas patronales, un saboteo generalizado a la industria petrolera nacional entre diciembre de 2002 y febrero de 2003 con 7 mil millones de dólares en pérdidas. Después del fracasado golpe del 11 de abril, se sabe de por lo menos tres conatos de asesinato del presidente. La última conspiración para matarlo y crear el caos se conoció con la aparición de los paramilitares. Entre el 11 de abril de 2002 y abril de 2004 fueron asesinados 213 dirigentes, activistas y simpatizantes bolivarianos. Realizaron unos diez atentados con explosivos a embajadas y edificios públicos. Desde el año 2001, hicieron 21 movilizaciones, 19 de ellas con actos violentos en las calles del este y el centro de Caracas. Sólo entre enero y febrero de 2004 se contabilizaron entre 180 y 190 quemas de cauchos y cortes violentos de esquinas, en lo que se denominó en Caracas 'La Guarimba'. En ese mismo período (2002-2004) realizaron dos campañas nacionales para sacar al presidente mediante métodos, mensajes y firmas fraudulentas".

A esto debe sumársele unas 214 resoluciones, sentencias o decisiones judiciales, todas dirigidas a socavar la legalidad institucional de la Presidencia y una campaña mediática implacable que denigra al presidente los siguientes apelativos: 'Bruto', 'torpe', 'Macaco', 'pequeño rufián', 'asesino del 11', 'este mulato inservible', 'el presidente amigo de Bin Laden', 'el coño éste de Miraflores', 'el enviado del demonio', 'el loco de la Constitución' y 'este loco que nos gobierna'.

En el último tiempo, el descubrimiento de paramilitares en suelo venezolano, la declaración del "dócil" senado colombiano pidiendo la aplicación de la Carta de la OEA para Venezuela y las evidentes irregularidades en el proceso de las firmas para el referendo revocatorio, avaladas por los "observadores internacionales" de la Fundación Carter y la OEA, ponen de manifiesto que la administración Bush no se detiene en ningún tipo de consideraciones para alcanzar sus objetivos. Las intromisiones en el proceso electoral salvadoreño y las amenazas cada vez más crudas contra la revolución cubana también forman parte de la misma estrategia. En nuestro país está política también cuenta con un cúmulo de actores económicos, políticos (de dentro y fuera del gobierno) y mediáticos, que buscan recomponer la ofensiva estratégica de la derecha política y económica. El envió de tropas argentinas y brasileñas a Haití no debe dejar de leerse en este marco regional.

Los sectores y organizaciones populares debemos dar cuenta de esta desesperada ofensiva del establishment y actuar en consecuencia para aislarla y derrotarla, evitando confundir al enemigo principal y buscando coordinar acciones que nos pongan en camino de profundizar los procesos de transformación en Nuestra América.