AGUAS INTERIORES

En lo que si hay que ser suspicaz y con derecho a mosqueo es en el tono prepotente y despectivo con el que responde el Gobierno de Madrid a sus socios de Coalición Canaria.

JUAN I. JIMÉNEZ MESA

Donde hay confianza da asco, reza el dicho popular que, exagerando, pone de relieve que se descuidan las formas y la buena educación cuando la frecuencia en el trato acerca a las personas. Con los partidos políticos y sus pactos y coaliciones pasa algo parecido. De otra forma no se entiende que el grupo parlamentario del Partido Popular, sin muchas explicaciones, esté incumpliendo uno de los acuerdos que su único socio más o menos leal, Coalición Canaria, consideraba de vital importancia en esta legislatura. Bueno, dan una explicación, pero es más bien insultante, porque vienen a decir que es una majadería de los canarios, que no corre ninguna prisa y que hay cosas mucho más urgentes antes que presentar una declaración unilateral de principio sobre las aguas interiores del Archipiélago Canario.

Sin embargo, salvo el senador Victoriano Ríos, nadie se ha tomado muy en serio esa actitud, que en otros momentos hubiese sido considerada una afrenta. Debe ser porque, acostumbrados a medir los pactos por su eficacia en poder y en pesetas, nadie sabe muy bien para qué sirve eso de las aguas archipielágicas, como no sea para gastar en una flota de vigilancia si resulta de competencia autonómica. Petróleo no van a encontrar entre Las Palmas y Tenerife, y en todo caso, estaría dentro de las doscientas millas de zona económica exclusiva. Pero en fin, como de lo que se trata es de hacer una declaración y eso tampoco cuesta mucho, la verdad es que nadie sabe muy bien por qué ese empeño de Madrid en no presentar un proyecto de Ley que delimite los mares territoriales de Canarias. Se hizo la mediana con Marruecos, hoy en réplica, como casi todas estas declaraciones unilaterales, pero no se hizo con los mares interiores quesería más lógico.

Para los del Ministerio de Asuntos Exteriores, que son los que han redactar el proyecto, esto es un asunto menor, intrascendente, aunque tan menor no ha de ser cuando tardan tanto en prepararlo. Hace años se decía que las aguas interiores de un archipiélago solo eran reconocidas internacionalmente como aguas territoriales cuando el archipiélago era Estado, nación soberana, no cuando pertenecía a un Estado continental. Eso lo decían, recuerdo, algunos de los que hoy piden con más insistencia la delimitación. Con el tiempo han comprobado que Azores, Madeira, las islas Feroe, las Galápagos y muchos otros archipiélagos pertenecientes a estados continentales tienen declarados como aguas territoriales los espacios de mar entre islas. Otros no, pero porque no lo consideran necesario, sin que nada ni nadie les impida, sin embargo, administrar, controlar y aprovechar económicamente sus aguas interiores. Sencillamente porque no hace falta.

La suspicacia, que está siempre presente en las Islas cuando se habla de aguas y del vecino continente africano, dibuja el temor de que el incumplimiento del pacto parlamentario, o el retraso, se debe a que el Gobierno de Madrid teme una contradeclaración de Marruecos negando el derecho de Canarias al mar territorial interior. Es posible, pero no constituiría ninguna sorpresa ni ninguna contrariedad. Por principio todas las declaraciones de este tipo se protestan, como se protestaron las concesiones de prospección petrolífera frente a 35 millas de Lanzarote y Fuerteventura. En lo que si hay que ser suspicaz y con derecho a mosqueo es en el tono prepotente y despectivo con el que responde el Gobierno de Madrid a sus socios de Coalición Canaria. Tampoco cuesta tanto dar unas explicaciones.