AGUJEROS

TEODORO SANTANA

El debate de esta semana, en vez de sobre "el estado de la Nacionalidad", debería haber sido sobre el estado de la Urbanización. O de los agujeros, que aquí el territorio parece un queso gruyère. Empecemos a contar lo que pueden suponer veinte campos de Golf sólo en Gran Canaria. A 18 hoyos por campo, salen 360 agujeros, si las matemáticas en estas islas asirocadas son las mismas que en el resto del universo. El negocio está, no en esos campos de césped a regar no se sabe cómo, sino en los hotelitos, instalaciones y recalificaciones de terrenos que conllevan. La bolsa con los palos, a los que se añade un frente marítimo, con su correspondiente istmo japonés. Póngale dieciocho o treinta muelles deportivos de San Cristóbal a Mogán. Espolvoréelo con un consejero de Economía y Hacienda, y póngalo todo a fuego de negocio del gas.

Aunque para agujero, nada como ese vórtice misterioso de la montaña de Tindaya, que aparece y desaparece en plan la Luz Mafasca. A ver en qué estado quedan las cuentas autonómicas avalando y desavalando (o desembalando) semejante mejunje. Claro que otra montaña que padece la viruela urbanística es el mismísimo Teide y alrededores, que cuando va uno por esos lares se le cae el alma a los pies. Agujeros por los que se van la protección al territorio, los fondos del ICFEM, la financiación de la sanidad pública, las subvenciones, el dinero para la formación, y hasta la vergüenza.

Claro que aquí no existe un país, sino un solar a edificar. En vez de dos perros, en la bandera autonómica deberían poner dos amasadoras de hormigón. A ver como remienda Adán Martín el tremendo agujero que le ha supuesto pactar con el PP, confiando en que Rajoy iba a ser el próximo presidente del Gobierno y repartidor de dineros a las ínsulas y a las penínsulas. Menudo zapatazo se ha llevado. Y menuda soriasis le corroe el edificio autonómico. Y a ver como tapona el agujero grancanario en sus propias filas. Tila, mucha tila. Porque esto más que un gobierno parece una coladera. Como la Unión Deportiva, o sea.

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