Un Allendista-Chavista para toda la vida
Humberto Orellana Arancibia
Aunque ya no sirve para nada a los Chilenos, creo sí, que mi testimonio debe ayudar un poco para que aquellas minorías del Pueblo Venezolano, confundidas por los medios, entiendan que la oligarquía y sus compinches; léase fascismo, ultra derecha, curas derechistas, -copeyanismo-opus-dei, etc., etc., y sobre todo los gringos de las transnacionales, ellos son los verdaderos enemigos de los intereses de los pueblos de la América morena que pretenden mantener siempre en la miseria, la ignorancia y la alienación.
Ingresé en la Escuela de Minas, sede de la Universidad Técnica del Estado (Ahora Universidad de Atacama) a fines de 1971 donde fui militante de la Juventud Socialista. Ya en Enero de 1972 estaba ingresando a la Empresa Minera el Teniente en la Fundición de Caletones como estudiante en práctica, (mi padre trabajó en esta misma empresa por casi 30 años), después de una práctica relativamente corta, pasé a nómina fijo de la fundición como Inspector del cobre y luego elevado a Supervisor de Refinería, siempre en el Dpto. de Fundición.
Allí éramos unos privilegiados, buenas casas, los mejores sueldos, en un país que en nada tiene las riquezas de Venezuela, el Gobierno del Presidente Allende había nacionalizado el cobre y nos sentíamos los únicos dueños de la riqueza de todos los Chilenos, aunque los supervisores más viejos que habían trabajado con los gringos eran furibundos anti-Allendistas, incluso algunos de ellos se fueron del país para no trabajar con los comunistas, como nos tildaban a los que solo queríamos justicia para las mayorías. La verdad es que nunca fueron verdaderos patriotas, lo de ellos era el dinero solamente.
Pero no todo era felicidad, los medios televisivos, la prensa, los sabotajes impedían que el país creciera económicamente, los empresarios comenzaron a boicotear produciendo un desabastecimiento de productos básicos, lo cual cada día que pasaba estrangulaba más la voluntad de aquellos que, sin tener conciencia de país, empezaron a añorar los días que había pasta dentífrica pepsodent, coca-cola, papel higiénico oloroso y suave, ropa importada, etc., etc., por lo cual eran capaces de asesinar, no solo un presidente, sino también vender un país. Los empresarios de la carne de res la escondieron, recurriendo el gobierno a vender la carne del ganado lanar, (chile tiene mucho ganado de este tipo en las zonas frías del sur), con la que inundó el mercado nacional. Sin embargo, nunca olvidaré a una señora muy humilde en la cola de las JAP (junta de abastecimiento de productos que creó el gobierno contra la especulación), maldecir al gobierno cuando decía, –Este Gobierno desgraciado nos está matando con tanta oveja, el odio de los medios hacían sus efectos como elemento preparatorio de lo que vendría posteriormente.
Las clases medias, representadas por los colegios profesionales, fueron la punta de lanza para los paros patronales que se empezaron a orquestar en contra de gobierno popular. Nuestra empresa tuvo el triste privilegio de contar con el Juan Fernández chileno, un demócrata cristiano llamado Guillermo Medina. Cualquier excusa fue el detonante de la huelga en el Teniente. Allí, al empezar el paro, muy pocos profesionales continuamos en nuestros puestos, conscientes que la causa del pueblo no era otra que trabajar (creo que un 10% no más), pero los obreros dirigidos por dirigentes de la Central Unica de Trabajadores, CUT), que en su mayoría eran dirigentes comunistas, socialistas y del FTR (Frente de trabajadores Revolucionarios), ala obrera del MIR (Ultraizquierda), la gran mayoría (más del 75 %) desobedeció los cantos de sirenas de los seudo dirigentes que pretendían utilizarlos.
Disminuimos los turnos de moldeo, pero seguimos fundiendo. Sin embargo, lo que más nos hizo daño durante la huelga fue el paro de los camioneros (transporte), cuyo dirigente de apellido Cumsille, se plegó al paro patronal.Demás está decir que nos inundamos de lingotes y queques de cobre blister por todas partes al no poder embarcarlos hacia la ciudad de Rancagua. En el mes de agosto de 1973 el Presidente Allende nos visitó en la fundición. En la superintendencia de producción se reunió con nosotros y nos felicitó por nuestro esfuerzo, a cada uno de nosotros nos dio la mano y nos conminó a seguir trabajando por Chile. Ese recuerdo y ese ejemplo lo llevaré hasta la muerte, revitalizaba su seguridad, tranquilidad y convicción de estar haciendo lo mejor por su país.
Allí fue donde nos sorprendió el golpe de estado el 11 de septiembre. Dos semanas después, trabajando, las centrales de trabajadores llamaron a huelga indefinida. Fue al tercer o cuarto día que supimos del asesinato del Presidente, lo cual nos produjo un enorme pesar. Los medios fueron silenciados, nunca olvidaré a mi abuela (votó las cuatro veces por Allende para la presidencia de Chile), con más de ochenta años, evangélica de toda su vida, la vi maldecir a Pinochet y llorar con impotencia igual que todos nosotros.
A la semana la dictadura llamó al reintegro de todos los trabajadores. Tampoco olvidaré aquella mañana en que después de una semana nos reintegramos al trabajo, y los autobuses que nos trasladaban a la fundición eran detenidos cinco km. antes, y militares armados con ametralladoras nos empujaban a culatazos como animales, obligándonos a desfilar ante unas mesas de encapuchados, (después supe que eran compañeros de trabajo) los cuales indicaban a los militares cuales podían continuar al trabajo y cuales eran regresados en calidad de detenidos a la ciudad de Rancagua, rumbo al regimiento Membrillar, lugar de reclusión y ajusticiamiento de muchos de los nuestros. Allí estuvieron los Moraga, los Olivares (dirigentes sindicales) y muchos que ya no recuerdo.
Por esas casualidades de la vida y después de un mes de detenido con el cargo de ser Socialista, fui reintegrado al trabajo, dado que de cinco (5) supervisores de refinación, dos eran pinochetistas. Un boliviano desaparecido hasta el día de hoy, un supervisor trasladado desde Chuquicamata para apoyarnos, también está desaparecido, y mi persona. Bueno, el asunto es que necesitaban tres (3) supervisores, uno para cada turno, y ese detalle me salvó la vida y me sacó del infierno donde estabamos detenidos.
En la fundición hice amistad con el dirigente nacional de los trabajadores del cobre, Armando Garrido, que vivió en esos primeros días en una habitación de la fundición escondido, asustado y maldecido por nosotros. Creíamos que nos había traicionado, pero no era así, sencillamente la dictadura no lo tocó y con eso lo destruyó políticamente.
Trabajé en la fundición hasta el 30 de abril de 1975, y el 5 de Mayo del mismo año estaba en Venezuela.
Por eso, que cuando el Ing. Gilberto Cerpa me entregó el diploma de reconocimiento por haber trabajado durante el paro patronal y cínico de Diciembre, le dije. -Jefe, este reconocimiento tardó 30 años-. Por su puesto que no entendió, por que le dije así.
Notas:
1.- De 12.000 trabajadores nómina del Teniente antes del golpe, en el primer año de dictadura se redujo a la mitad (dado que para la dictadura lo primero era la productividad de la empresa, los derechos sindicales quedaron postergados por casi 17 años que duró la dictadura), ante la impotencia de los trabajadores frente a la política neo-liberal. Lo mismo ocurrió en todas las empresas de Chile. Por ello Pinochet no tuvo cesantes, ya que salieron del país más de 2 millones de Chilenos, única forma de defenderse de la cesantía, allí cayeron moros y cristianos. -Coincidí con muchos opositores a Allende en Caracas, desempleados y dando lástima-.
2.-Por esta misma razón la familia tradicional Chilena vivió los momentos más críticos en su historia; odios entre hermanos, separaciones, abandonos, infidelidades. En fin, la familia se rompió.
3.-Los odios a treinta años del golpe siguen manifestándose con la misma intensidad o peor por las nuevas generaciones. (Véase cuantos presos hay en cada manifestación en Santiago, 300, 100.), las desigualdades sociales son tan grandes que Chile está entre los 15 países con mayor desigualdad en el mundo (datos de la UNICEF)
4.-Las municipalidades se encargaron de privatizar uno de los orgullos de los chilenos que era la educación, como el analfabetismo superó el 8 %, Venezuela tenia el 6.6% el año pasado antes del plan Robinson (datos UNICEF).
Resumen: Voy a cumplir 30 años en Venezuela, me casé con Venezolana, la cual me dio tres hijos ya Universitarios, he cambiado dos veces cédula Venezolana y no quisiera que lo contado ocurra en Venezuela por nada del mundo. Sin embargo, los mismos que le hicieron tanto daño al pueblo de Chile quieren repetir el mismo libreto en otros países de América, sin importar la vida de las personas. Mi dedo acusador apunta hacia las transnacionales y sus sacerdotes.