¿Quién fue Añaterve de Güimar?

MIGUEL LEAL

En la terminología bélica, tan en boga en este momento, Añaterve fue un guanche traidor a su tierra durante la guerra sostenida por los aborígenes de Tenerife contra las tropas del conquistador a sueldo de los Reyes Católicos, Fernández de Lugo, llamado aún Adelantado de Canarias por cada vez menos historiadores canarios, aunque algunos dicen tales "barbaridades" que hieren la propia lógica aristotélica y por descontado la propia histórica.

El mencey Bencomo de La Orotava, fue reconocido jefe por los demás príncipes guanches del Norte en una liga contra los castellanos y aliados canarios a la llegada de estos a Añaza en mayo de 1493. Sólo se negó a la defensa de su respectivo territorio el principe Añaterve de Güimar, hijo del gran Acaymo, que colaboraba y favorecía en secreto a los conquistadores, tal vez llevado por los consejos del fraile Antón, un guanche que fue aprisionado de niño en Adeje y convertido al cristianismo por los españoles para usarlo como intérprete en la difícil conquista de Tenerife.

Pero cuando éstos fueron derrotados en Acentejo, Fernández de Lugo, (que salvó la vida por el sacrificio de otro soldado que le cambió la capa), huyó a uña de caballo por Tacoronte, pasando por el valle de Aguere donde unos guanches le arrojaron unas piedras con tal puntería que una de ellas dio en la boca del conquistador que según las crónicas perdió los dientes, los hispanos quedaron desconcertados sin saber que hacer. De esta guisa llegó Lugo al campamento de Añazo donde, poco después, fue atacado por el guanche Tayneto con 400 hombres, pero logró escapar. Más tarde llegaron Añaterve, junto con otros güimareros para ayudar a los castellanos a los que ofrecieron leche de cabra y otras viandas, pero que según estudiosos sorprendió mucho a éstos que no lograban entender tal acto de caridad en un momento de clara derrota para ellos.

Repuesto Fernández de Lugo y a la vista del fracaso en Acentejo, ideó engañar a Añaterve y a los suyos, invitándole a visitar una de las naves surtas en la rada de Añazo (Santa Cruz de Tenerife), y una vez allí con varios aborígenes a bordo, partió inesperadamente hacia Canaria, el 8 de junio, donde estos confiados guanches fueron vendidos como esclavos. Pobres desgraciados que no habían cometido otro delito que el tremendo error de haber ayudado a los españoles en la empresa conquistadora contra sus hermanos de raza en esta Isla de Echeide, tras cien años en intentos conocidos de conquista fracasados, contados a raíz del dominio sobre Lanzarote en 1402

Lo anterior se ignora, si bien se intuye. ¿Y este era un pueblo con cultura neolítica, como indican ciertos historiadores canarios? Realmente suponemos que no y su entereza e infraestructura defensiva así lo prueban.

LA LAGUNA