ANOREXIA NERVIOSA
Víctor P. García*
Los trastornos alimentarios ocurren usualmente en chicas adolescentes y mujeres jóvenes, con una prevalencia para la bulimia y anorexia nerviosas de entre un 5 y un 15 por ciento. Se estima en un 3 por ciento las mujeres jóvenes afectadas y probablemente el doble las que padecen alguna variante clínica de las mismas1. Estos trastornos son más frecuentes en las sociedades industrializas que en las no-industrializadas, afectando a todas las clases sociales, así como a los diferentes grupos étnicos, y son originados por una combinación de factores genéticos, neurobioquímicos, psicológicos y culturales.
Anteriormente hemos tratado la bulimia nerviosa como un trastorno alimentario, caracterizada por episodios recurrentes de voracidad seguidas por conductas que provocan el vómito y generalmente se asocia con el abuso de sustancias: fármacos laxantes y diuréticos y otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo. http://elguanche.net/bulimianerviosa.htm
La anorexia nerviosa se caracteriza, según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales2, por el rechazo a mantener un peso corporal normal, un miedo intenso a ganar peso y una alteración significativa de la percepción de la forma o del tamaño del cuerpo. Además, las mujeres afectadas de este trastorno, aunque hayan pasado la menarquia (primera menstruación), sufren amenorrea (falta de menstruación). El citado Manual incluye los siguientes criterios para el diagnóstico de la anorexia nerviosa:
1. Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla (por ejemplo, pérdida de peso que da lugar a un peso inferior al 85 por ciento del esperado, o fracaso en conseguir el aumento de peso normal durante el periodo de crecimiento).
2. Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal
3. Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
4. En las mujeres postpuberales, presencia de amenorrea, por ejemplo, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos.
El tratamiento para todos los trastornos de la alimentación incluye el restablecimiento del equilibrio sanitario y nutricional, la identificación y resolución de los problemas psico-sociales que han precipitado el trastorno. El tratamiento incluye la educación de la persona afectada sobre la importancia de la sintomatología, así como acerca del control del peso, ritmo cardiaco, tensión sanguínea, temperatura y niveles de electrolitos séricos. Información de las necesidades nutritivas del organismo, equilibrio de la ingesta energética y nutritiva y limitación del ejercicio físico y deportivo, lo que generalmente requiere la colaboración de un especialista en dietética y nutrición. La educación nutricional debe hacerse extensiva a los padres o conyuge para que colaboren en la resolución de la enfermedad.
El primer nivel de tratamiento en el caso de anorexia nerviosa es la instauración de suplementos vitamínicos y minerales, incluyendo 1000 a 1500 miligramos (mg) de calcio, así como multivitaminas, para asegurar que la ingesta de vitamina D es adecuada (400 UI diaria).
Las ostras son los alimentos más abundantes en cinc: 100 mg por cada 100 gramos (g), teniendo además fama de afrodisiacas. También contiene cantidades importantes de cinc nuestro gofio ¿Se restablecerán estos desequilibrios nutritivos con ostras y gofio?
ANOREXIA, DEPRESIÓN Y DÉFICIT DE CINC
Las jóvenes de entre 12 y 25 años son las que mayor riesgo presentan tanto de déficit de cinc como de anorexia nerviosa. Ambas se caracterizan por pérdida de peso, disgeusia (alteración del sentido del gusto), amenorrea, lesiones cutáneas y cambios de conducta3. El nivel del cinc en las mujeres depende drásticamente del estrés. Los estrógenos favorecen la excreción de este mineral, acrecentando la deficiencia de este elemento en las jóvenes, especialmente si utilizan anticonceptivos orales3 o consumen soja y derivados en exceso, abundante en fitoestrógenos y que secuestra el ión cinc disminuyendo su absorción. Esta deficiencia en cinc altera la mucosa gástrica, complicando aún más la absorción de dicho mineral.
Brice Smith y Simpson4 comunicaron un caso de anorexia nerviosa que respondió al tratamiento con sulfato de cinc, con el que controlaron rápidamente una depresión grave.
La siguiente dirección de internet corresponde a la Asociación Psiquiátrica Americana (The American Psychiatric Association) y contiene pautas para el tratamiento de la anorexia nerviosa y otros trastornos de la alimentación):
http://www.psych.org/public_info/eatingdisorders52201.cfm
http://www.psych.org/clin_res/guide.bk42301.cfm
Bibliografía
*Doctor en Biología