La Opinión, 9-7-04

Luis Morera: el arte de la vida

Un libro narra la historia del famoso palmero

Sin duda, Canarias ha dado pocos artistas como él: pintor, escultor, compositor, cantante y poeta. Hombre muy unido a la naturaleza y a la vida de su Isla, La Palma de sus amores, en la que ha permanecido desde su nacimiento. Se trata de Luis Morera.

Desde que naciera el 10 de octubre de 1946 en la capital palmera, ha sido un rostro conocido y querido, a cuya vida y obra rinde homenaje la filóloga y periodista germana Cornelia Bertram en el libro El artista palmero Luis Morera, publicado por La Glorieta Editores en colaboración con el Cabildo de La Palma y CajaCanarias y que presentó el miércoles.

Este excelente trabajo biográfico es un paseo por la trayectoria vital-artística (en el caso de Luis no hay separación entre vida, naturaleza y arte) de un hombre incansable, que revolucionó y modernizó el folclore canario en los primeros y ya históricos discos de Taburiente. Tras cursar estudios de Bellas Artes en La Laguna, Tenerife, conoce a Miguel Pérez, fundando ambos en 1974, junto a Manolo Pérez, Taburiente. Nuevo cauce, primera grabación del conjunto, les hace famosos en Madrid dos años más tarde y, ya en 1978, ve la luz el mítico Ach-Guañac, en la que sorprende a todos la fusión de sintetizadores, muy en boga en aquel tiempo, con instrumentos tradicionales del folclore canario. Las letras hablan de identidad e independencia del Archipiélago.

Otros momentos claves en la existencia de Morera son conocer, ese mismo año, a César Manrique, naciendo entre ambos una gran amistad, así como su matrimonio con Silvia Orozco en 1982, año en que también realiza su primera muestra individual de pintura.

Polifacético
Desde entonces, compagina su trabajo pictórico con la composición musical, reflejadas en multitud de exposiciones y discos como A Tara y A la Quinta Verde, producidos en la segunda mitad de los 80. Su única hija hasta la fecha, Julia, nace en 1991, una década en la que permanece igual de activo, realizando belenes artísticos en Los Llanos de Aridane, creando la plaza de la Glorieta, en Las Manchas, e inaugurando una escultura de bronce con la figura del Enano de las fiestas lustrales de la Bajada de la Virgen, símbolo de la Isla, en la capitalina plaza de la Alameda.

Taburiente sigue vivo en los 90, con trabajos como A tierra y Bajo la piel del agua. En el nuevo siglo, Morera nos sorprende con sus dos primeros discos en solitario, Desde dentro (2002) y Espacio abierto (2004), sin que ello signifique la separación de su grupo de siempre. Aún es joven y seguro que le quedan muchísimas cosas por hacer.