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"A mi Abuelo, a mi padre y todos los míos"
A mis muertos queridos que permanacerán en esta oblación y sin olvido. A los muertos de mis muertos... a esa estirpe de vida, de vivos que colmaron mi sonrisa de placer y mi llanto de sequedad. A ellos, a lo s que no he querido ver sepultados, mancillados, arrojados al refugio, por el acoso, por el destino, por "el villano". A ellos mi ofrenda, mi patria, mi audacia, mi ternura y a sus pies la roja, amarilla, la púrpura: Su bandera. A ellos que tuvieron el universo en esos ojos grandes, arrolladores y míos. A mis muertos, mis vivos, que vinieron con el céfiro del mar, de la distancia, de la desolacion; con lunas negras, con rojas penas, savia de dragos, con locos sueños... capitanes de océanos, dragones encantados, artistas del dolor y alquimistas de la ciencias. A todos ellos, a los vivos y a mis muertos quisiera abrazarlos para curar la herida, sin la posibilidad ni del olvido, ni del destierro, ni de la despedida.
Ligia Rodríguez de la Sierra Escobar 28 de diciembre de 1987 |