La Provincia, 2-1-03
Veinticinco años de la mayor ofensiva independentista en Canarias
Auge y declive del MPAIAC
Jesús Montesdeoca
A finales del año 2000 se cumplió un cuarto de siglo desde que las Islas fueran escenario de una oleada de atentados atribuidos al Movimiento para la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) y a otros grupos de similar ideología, como los Destacamentos Armados Canarios o las Fuerzas Armadas Guanches. Hoy, los miembros y seguidores de aquellas organizaciones son ciudadanos de a pie y están plenamente integrados en el sistema de partidos, aunque pocos mantienen una actividad política regular.
Antonio Cubillo, aglutinador de aquella fiebre independentista y héroe-mártir del MPAIAC, es el que continúa con mayor vehemencia la labor emprendida a principios del siglo pasado por Secundino Delgado y otros canarios emigrados a Cuba y Venezuela, que tuvo una segunda fase en los años sesenta con el Movimiento Canarias Libre de Fernando Sagaseta y otros escindidos del Partido Comunista. Cubillo creó el MPAIAC en octubre de 1964, después de que el líder pan-africano Sekou Touré reclamara la independencia del Archipiélago en la Cumbre de los Países No Alineados celebrada en Argel.
"No sé cuándo ni cómo, pero llegará un día en que Canarias será un estado independiente", declara desde su despacho de abogado en Santa Cruz de Tenerife. Cubillo asegura que el MPAIAC, como tal, "todavía existe en el exterior", pero defiende sus ideas a través de su brazo político en el interior, el Congreso Nacional Canario (CNC), un partido que ha obtenido pobres resultados las veces que ha concurrido a las urnas. Los independentistas ya no contemplan la lucha armada o los atentados terroristas como fórmula para lograr sus objetivos, pero tampoco reniegan de sus acciones en los últimos años del franquismo y la transición democrática, tiempos de turbulencias políticas en Canarias y en el Estado español.
El año 1977 fue el más agitado por las acciones independentistas. Con dos muertos ya en sus filas por enfrentamientos con las fuerzas de seguridad Antonio Padilla (1995) y Bartolomé García Tanausú (1976)-, el MPAIAC proclama la lucha armada el 1 de noviembre de 1976 y el 16 de febrero coloca su primera bomba contra la policía. Días antes había sido detenido Guillenno Santana, apodado comandante Guetón, que junto a Mansur fue el activista que más tiempo estuvo en prisión, más de un año. Ambos hacen ahora una vida normal, y sólo Guetón sigue relacionado con el movimiento separatista.
Lo mismo ocurre con la treintena de militantes del MPAIAC y de los Destacamentos Armados que fueron detenidos en 1977 y 1979 y encarcelados durante algunos meses. Unos, como Felipe Ros Brandon, mantienen su lucha independentista por vías pacíficas, y otros no quieren "saber nada" de aquella época, según reconocen. Ros Brandon lidera ahora el partido AMAGA, Alternativa Maga Nacionalista, y asegura que en la actualidad hay más seguidores del independentismo que entonces, pero diluidos en varias organizaciones que renuncian a los métodos coactivos.
El periodo más violento se vivió entre el otoño del año 1977 y el día 8 de abril de 1978, cuando se supo que Cubillo había sufrido un atentado en Argel y estaba gravemente herido. La agresión se produjo tres días antes, pero las autoridades argelinas silenciaron el hecho durante 72 horas. Aquel mismo 5 de abril el MPAIAC colocó una bomba en el Gobierno Civil de Las Palmas, pese a que un mes antes la policía lo había dado por desmantelado tras las masivas detenciones que siguieron a la muerte del agente Valdenebros. Falleció en La Laguna al intentar desactivar una bomba.
Sin embargo, el atentado más impactante se produjo medio año antes, el 27 de marzo de 1977, cuando una bomba colocada en la floristería del aeropuerto de Gando causó siete heridos y obligó a cerrar las pistas, por lo que los vuelos fueron desviados a Tenerife. Indirectamente, el MPAIAC fue responsable del accidente de los dos jumbos en Los Rodeos, en el que murieron 561 personas. Aquel suceso, la catástrofe aérea más importante de la historia, convirtió por unos días a Canarias en el centro de atención mundial y fue el principio del fin del movimiento independentista canario.
El atentado a Cubillo por parte de los servicios secretos españoles dio la puntilla al MPAIAC, aunque en los años siguientes aún explotaron pequeños artefactos en Las Palmas, Santa Cruz, Arrecife y Madrid. Perdido el apoyo internacional y el de Argelia, el líder independentista pudo regresar a las islas. Apoyado en dos muletas y arropado por sus más fiieles seguidores, llegó el 19 de agosto de 1985 después de 23 años en el extranjero. Fue el último exiliado.
Azarug y grupos dispersos forman la cantera independentista