¿BAJO UN MISMO CIELO? (2)

MIGUEL LEAL CRUZ

En la Sala San Borondón del Centro de la Cultura Popular Canaria (CCPC) en su sede lagunera ha tenido lugar, durante pasados días, diversos actos culturales relacionados con muestras de libros canarios editados o por editar.

El pasado 15, en animada charla-coloquio, fue presentado el libro "Personajes del Carnaval" de Cirilo Leal Mújica, palmero de origen venezolano y magnífico estudioso de las artes escénicas aplicadas, principalmente, a nuestra peculiar idiosincrasia a través del retrato de personajes representativos de la misma.

"Cirilo Leal and Oscar Bacallado y Cía", grupo de dramaturgos y comediantes experimentados en el duro quehacer argumental popular, nos sorprenden constantemente. La representación "popurrí" que tuvo lugar el Ateneo Lagunero y Escuela de Magisterio, entre otros lugares isleños, hace ahora algún tiempo, consecuencia de su experimentada labor teatral anterior, es una prueba evidente.

Aquella vez "tocaba" el problema de la inmigración ilegal parcial, la procedente del vecino continente negro, parcial por que es la otra la que debe preocupar a los actores que representaban en la ficción la parte "acusadora" en la problemática trama: El Dictador, La Hotelera, el Socio, el Policía autonómico... mediatizado. Todos ellos sazonados con la presencia y comportamiento de los personajes que imitan a Cantinflas, Fidel Castro, Doña Croqueta…

Ahora describe sus personajes de Carnaval. Todo este entramado ha sido recogido por Cirilo Leal en dicha reciente publicación en la que describe a estos personajes y el carnaval tinerfeño que tan bien conoce el autor desde sus oficios de pinche en el bar de su padre junto a la por entonces fastuosa Farola del Mar del puerto santacrucero y de culpable sabor a estraperlo o cambullón como así se llamaba al contrabando.

Es obvio indicar que a las islas llegan de forma continua inmigrantes e indocumentados en busca de trabajo y esperanza, que causan la alarma de determinados sectores sociales y turísticos que exigen su expulsión inmediata, pero no tanto a empresarios determinados especialmente los que componen el sector agrícola o inmobiliario. Recordamos la presión que los propietarios de inmuebles que rodean el Parque de Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria ejercieron sobre el que fuera alcalde Jose Manuel Soria, para que fueran "desaparecidos" los inmigrantes de color que pululaban por dicho entrañable lugar para los canarios.

"Bajo un mismo cielo" fue y es un espectáculo de Teatro Solidario que toma apuntes de esta realidad palpable, de las vivencias y testimonios de inmigrantes que desde África o desde Sudamérica intentan buscar un futuro prospero y esperanzador en la Europa de la opulencia y el bienestar, donde queda incluida Canarias.

La obra denuncia las actitudes de xenofobia y el rechazo hacia este sector de la población trashumante, cargando determinados peligrosos virus entre otros variados gérmenes patógenos, y apuesta por valores solidarios, basados en que, de alguna manera, todos los pueblos que conforman la humanidad han sido emigrantes en constantes movimientos poblacionales desde el que el ser humano alcanzó el uso de la razón y a la búsqueda de mayor bienestar donde sólo el cielo fue techo común para todos en cualquier momento de la historia.

Como siempre el planteamiento teatral responde a la improvisación, norma conocida en estos actores, que a partir de situaciones dramáticas básicas, juega un papel primordial en el contexto argumental.

Se reflejan conductas y testimonios que al público no han de resultar extraños puesto que Canarias es una de las regiones donde la emigración ha constituido la válvula de escape estructural, casi permanente, a lo largo de su joven historia de 500 años, especialmente hacia la América global que fue, para ellos, testigo de sufrimientos sin par.

Pero lo que la trama argumental no recoge en ningún momento, es que el canario emigraba a territorios continentales amplios y con auténtica demanda laboral, llanos del Orinoco, el centro de Cuba, Puerto Rico, Texas, Uruguay etc. El nuestro es limitado y escaso para absorber, por mucho tiempo más, el ritmo de presión demográfica, no sólo por la inmigración aludida sino por la que procede de Europa, comunitaria o no, a más de la propia España peninsular, y que todos entran como "Pedro por su casa" rellenando nuestros últimos rincones hasta el punto de que no se puede vivir con cierta paz en ningún sitio concreto. Y lo que nos queda por sufrir sólo a cinco años vista…

Después, posiblemente, el caos.

Esto habrá de tenerlo en cuenta "Leal and Bacallado y Cía", un elenco admirable sobre las tablas de un teatro pensado por y para el pueblo llano que rara vez acude al Guimerá, pero que sí forma parte del espectáculo de su propia tragedia diaria. Estos aspectos quedan actualizados por Cirilo en esta su última obra, producto de su estilo representativo.