Elguanchepress-Aguere, 21-10-03

XXXIX aniversario de la bandera nacional canaria

El próximo 22 de Octubre se cumple el aniversario fundacional de la enseña nacional canaria fundada en un día tal como este de 1964 por el MPAIAC. Desde esa fecha siempre ha sido considerada como punta de lanza en la lucha de liberación de las Islas frente al colonialismo español. Cuando un canario enarbola la bandera de las siete estrellas verdes y la aprieta entre sus manos sabe lo que está haciendo: está expresando de forma silenciosa la rebeldía de un pueblo sometido desde hace 507 años. Cuando un canario la agita en una manifestación en el seno del grito más hermoso jamás concebido -independencia- el conjunto hombre-bandera-grito resulta lo más armónico, bello y coherente que uno pueda imaginarse en una tierra sin libertad. Dignifica, libera y saca toda la rabia y los deseos emancipadores contenidos durante siglos por muchas generaciones isleñas que callaron y sufrieron en silencio. Es como si salieran del pecho a borbotones los gritos de todos los antepasados trancados por la tapa opresora.

Dada a conocer popularmente sobretodo a partir de 1976 con el despertar de la lucha anticolonial en las islas, representa la sangre de los patriotas caídos y de los que recibieron en su cuerpo los golpes del puñal traicionero. Ella sabe también del tiempo de cárcel y torturas fascistas a otros muchos canarios y hoy día, gracias a los sacrificios de todos ellos, es aceptada por todo nuestro pueblo como la bandera de una Nación sin Estado y exhibida con orgullo en todas las luchas y movilizaciones sociales. Estudiantes, trabajadores, empresarios, intelectuales y colectivos de todo tipo la sostienen en alto como símbolo reivindicativo de todo tipo: antilimilitarista, ecologista, sindical, juvenil, etcétera, y ella no quiere saber nada de rencillas personales, individualismos o protagonismos destructores. Eso no. Está harta. Eso no.

Ella es blanca como la nieve del Padre Echeide; blanca también como el rompiente de las olas que acarician vigorosas las isleñas rocas.

Ella es azul como el techo celeste y protector, límpido, claro y luminoso de las Islas ; azul como el mar quieto y sereno sobre el que reposan siete territorios y sus adyacentes.

Ella recoge en su azul las siete estrellas verdes que simbolizan la justa igualdad del Archipiélago que escacha al maldito provincianismo colonial. Es el verde panafricano de nuestro Continente, el verde esperanza del ecosistema, de la vegetación abundante herencia guanche-amazigh de siglos que debemos defender de la rapiña especulativa.

Ella es en fin amarilla de riqueza agrícola, de campos en progreso, fértiles, fecundos y libres de cemento.

Tudert i yakenyal-nnegh taghelnawt n sa yetran izegzawen.