BARBARIE

Teodoro Santana

Detrás del glamour y de los anuncios seductores, ésta es la verdadera cara del sistema capitalista: la barbarie. Las cada vez más limitadas reservas mundiales de petróleo, finitas, contribuyen a que no anden con paños calientes. Barbarie en forma de bombardeos masivos sobre población civil. Barbarie cuando proceden al saqueo de las riquezas de los países del tercer mundo. Relaciones comerciales internacionales bárbaras, basadas en el proteccionismo de los poderosos frente a los débiles y en el intercambio desigual e injusto.

Barbarie cuando lo cuarta parte de la humanidad dispone del ochenta por ciento de los recursos. Barbaridad pura y dura, porque para tres cuartas partes de la humanidad no hay electricidad, ni alcantarillas, ni agua corriente, ni hospitales, ni escuelas, ni comida suficiente. Barbaridad que la mayoría de la humanidad gane menos de dos euros al día. Barbarie invasora en Irak. Barbarie torturadora en Guantánamo.

Barbaridad que los criminales de guerra (quienes las propician y quienes las respaldan) circulen libremente como ciudadanos honorables entre nosotros. Barbaridad que, encima, se llenen la boca con la palabra "democracia", y critiquen el terrorismo de otros. Barbarie cuando se deja a Sharon asesinar inocentes un día sí y el otro también. Pura barbarie que lleva al pueblo árabe al convencimiento de que no hay negociación posible. De que los partidarios de la negociación son unos entreguistas corruptos. A este extremo hemos llegado, Palestina.

La vida no vale nada cuando no eres blanco, rico y occidental. Barbarie, porque cómo se puede decir que el dios de Bush es mejor que el del Islam. Pero los fieles de Dios, el misericordioso, están dispuestos a llegar al paraíso en una explosión purificadora. Barbarie, porque no se da a los pueblos otra salida que abrirse paso a base de explosivos y kalashnikov. Terrible combinación la de la desesperación y la dinamita, aunque los fabricantes de armas ganen pase lo que pase. Malos tiempos para la razón, para el diálogo, para la paz. Estamos gobernados por los bárbaros, por la barbarie. ¿Quién da más?

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