Nacionalismo
He leído con bastante placer el artículo titulado Nacionalistas, de Juan Jesús Ayala, del pasado día 29 de enero del 2000. El autor reconoce que actualmente en Canarias la conciencia nacionalista brota como lava de volcán y que el nacionalismo no se concibe si no se acepta el principio de autodeterminación. Los teóricos del nacionalismo español moderno han heredado las ideas jacobinas de nación de los franceses donde no existe sino una nación que se transforma en Estado y cuya cabeza está en la capital de la metrópoli. Anteriormente, el fascismo español había sublimado el concepto jacobino para transformarlo en la unidad de destino en lo universal. La actual Constitución española mantiene, al igual que la francesa, el término jacobino de nación, aunque incluya el término vago de nacionalidades como admitía la constitución soviética o la actual de China. Como se ha visto con la antigua constitución soviética y la actual china, este término despectivo de nacionalidades en minúscula, conlleva un gérmen explosivo cuyos resultados se han visto ya o se verán pronto.
Todas estas constituciones han ignorado siempre el derecho a la autodeterminación de los pueblos o étnias de esas naciones, pero la lucha de los pueblos ha ido acabando con el jacobinismo y el principio de autodeterminación fue reconocido por las Naciones Unidas en diciembre de 1960. A partir de ese momento, los conceptos son más claros, por eso cuando en Canarias se habla de nacionalismo, del de verdad, quiere decir simplemente que nos referimos a una étnia canaria concienciada, cuyo fin último es estar presente donde se halla el concierto de Naciones libres del mundo, es decir, en las Naciones Unidas, en Nueva York. Nos gusta a los canarios que Nación Canaria se escriba con letras mayúsculas y no con las minúsculas de nacionalidad simple. Es claro y simple ¿verdad?.
Antonio Cubillo
Presidente del Congreso Nacional de Canarias, CNC