Desde Euskadi
Por la construcción nacional canaria
"Es notorio y está en el ánimo de todos los que de verdad sentimos esta tierra, que ha llegado el momento de dar un paso al frente y posicionarnos, desde una conciencia auténticamente nacionalista, en el camino de la libre determinación de nuestro futuro como la mejor manera de afrontar la incertidumbre que estamos padeciendo y los acontecimientos políticos y sociológicos que están produciendo en esta parte del mundo".
Es un texto extraído de la ponencia ideológica que ha aprobado el PNC Partido Nacionalista Canario en su último Congreso, celebrado el pasado fin de semana en Tenerife. La ponencia, por cierto, se denomina: "Por la construcción nacional canaria". Éstos son los vientos que corren. Y el sol que luce. También en Canarias. Reconozco que poco sabía de todo esto cuando, invitado por el PNC, cogí el avión, en representación de mi partido, el PNV, el pasado jueves. EL Partido Nacionalista Canario se fundó en La Habana el 30 de enero de 1924. Su primer presidente fue José G. Cabrera Díaz, de profesión tipógrafo, primer líder de los trabajadores canarios e impulsor del asociacionismo obrero.
Han sido ochenta años de historia difícil, complicada. No sólo del PNC, como tal, sino, más en general, del nacionalismo canario en su totalidad. Muchos de nosotros recordamos, todavía, allá entre los años 60 y 80, los aires nacionalistas del MPAIAC, y de su líder, Antonio Cubillo, a quien, por cierto, tuvimos ocasión de saludar, como invitado también, en el Congreso del PNC. Fueron esos años en los que el Partido Nacionalista Canario parecía desaparecido para siempre. Pero rebrotó, en el año 1982, refundado, preconizando, como ellos afirman, "el nacionalismo sosegado, fuera de radicalismos", que ellos ahora defienden. Y trabajan hoy por atraer el voto nacionalista canario que, entienden, está hoy más bien confuso y aletargado.
Para las Elecciones Europeas pidieron el voto para Galeusca. Sin capacidad, hoy por hoy, de tener representación propia, tienen claro a quién cedérsela, siquiera provisionalmente. Y, no menos claro, a quién no. En ningún caso a quienes niegan, de frente, la realidad plurinacional del Estado, sean de derechas como de izquierdas, llámese PP o llámese PSOE. Y tampoco a quienes no entienden que, en Canarias, como en Euskadi, como en Cataluña, como en Galicia, la labor principal, hoy y aquí, consiste en la construcción nacional de cada una de las naciones. También a la hora de plantear la construcción europea. Tampoco, por lo mismo, a Coalición Canaria. Su voto, el voto del PNC, será, así para la Galeusca que entiende que el futuro de Canarias corresponde a los canarios, como el de Euskadi a los vascos, el de Cataluña a los catalanes y el de Galicia a los gallegos.
Dos reflexiones, de regreso a casa.
Leo hoy que el líder de CiU, Artur Mas, dijo el pasado domingo en San Sebastián que, siendo vasco, votaría sin dudar el llamado Plan Ibarretxe. No otra cosa venía a proclamar, en el fondo, a muchos kilómetros de distancia el PNC, al aprobar su ponencia ideológica en los términos que esquemáticamente he recogido anteriormente. ¡Qué enorme fracaso, pensaba yo, para quienes durante cuatro años, tanto desde el PP como desde el PSOE y hoy todavía, se han dedicado a aislar y demonizar al nacionalismo vasco, al PNV y, de forma especial, al lehendakari Ibarretxe, sus ideas y propuestas! El Plan Ibarretxe, las ideas que lo sustentan, lejos de ir desapareciendo, son, de día en día, más y mejor aceptadas, aquí en casa y fuera de ella, cada vez en más sitios. Segunda: eso no significa que el nacionalismo vasco haya hecho ya todo el trabajo y pueda, por lo mismo, cruzarse de brazos. Como tampoco, ni de lejos, lo tiene hecho el PNC tras aprobar, el pasado fin de semana, su ponencia ideológica.
La libre determinación del Pueblo Vasco, como la del resto de los pueblos, va a requerir, sin lugar a dudas, en los próximos meses y años, un esfuerzo decidido de muchos para seguir avanzando. Las resistencias al reconocimiento de la plurinacionalidad política, cultural y social del Estado español y a las consecuencias obligadas que de la misma se derivan- siguen intactas, talante arriba talante abajo, tras el 14 de marzo. Quedó meridianamente claro en la propia sesión de investidura del presidente del gobierno español, José Luis Zapatero, al instarle al lehendakari, en réplica a Josu Erkoreka, a retirar su plan. Sólo que, por fortuna, el lehendakari, y cuantos apoyamos su plan, nos sentimos hoy más acompañados que ayer. Somos más gente.
Por lo mismo, estamos cada día más confiados a la hora de seguir construyendo "la nación próspera y libre que todos deseamos", como dice el PNC en su ponencia.
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José Ramón Beloki es diputado del PNV en el Congreso de los Diputados