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NOTA DE SOCIEDAD

Adán Martín, borregos pelibuey y merinos

El Sr. Adán Martín, en su calidad de capataz de esta finca que España posee en África, conocida coma "Islas Canarias," ha visitado a su patrón y propietario de la misma D. Juan Carlos I, de los españoles al objeto de exponerle sus planes referentes a conseguir una mejor rentabilidad de la plantación. Entre las novedades que espera poder implantar en esta explotación agropecuaria, destacan sus planes para reducir e incluso eliminar, si se consigue -sin grandes traumas- convencer a los aparceros de que la extensión dedicada a la agricultura, actividad que ocupa una considerable superficie de las mejores tierras, las cuales son, precisamente, las más aptas para crear espacios verdes, tales como campos de golf, donde el ganado ovejuno pueda retozar y pacer plácidamente con lo cual producirá más y mejor leche. Además estas zonas agrícolas infrautilizadas en una agricultura de subsistencia y para unas pocas toneladas de plátanos y tomates que, graciosamente, compran algunos de los socios del patrón para ayudarle a mantener calmados a los aparceros más fieles, mientras consigue ir reciclando, de forma poco traumática, e1 nuevo destino y uso que tienen previsto para la hacienda.

Los aparceros y sus familias, que hasta hora venían practicando estas actividades de una agricultura de subsistencia, hay que convencerles para que abandonen dicha actividad, ya que consumen una importante cantidad de agua, la cual sería mejor aprovecha regando los mencionados campos de golf, debido a que la secular escasez de la misma supone un serio obstáculo para el normal desarrollo de la cabaña de borregos merinos que por temporadas, pero de manera continua, vienen a pastar a 1a finca y que constituyen el verdadero motor que genera la productividad económica de esta explotación agropecuaria española en África.

No dudamos en que el nuevo capataz de la finca se desvelará en aplicar con 1a mima diligencia estos y otros planes similares tendente a conseguir que su patrón obtenga el máximo de beneficios de su finca en África, pues, a pesar de que el contrato laboral del Sr. Martín, corno capataz, en principio es sólo por cuatros años, naturalmente, si antes no le envían al paro, pues ya se sabe lo inestables que son los empleos en Canarias para los canarios.

Según expresó el nuevo capataz, no duda de que contentado al patrón, dando muestras de su capacidad para manipular y dirigir a los rebaños tanto de borregos pelibuey como de merinos, consiguiendo con ello una mejor rentabilidad al elevar los rendimientos económicos de la finca a favor de su patrón, éste, posiblemente en el futuro, le renueve su contrato temporal por otros cuatro años.

* Chinet, julio de 2003