Los buitres planean sobre el Sahara
José Manuel Encinoso Mena
El título de este mi artículo de hoy, me recuerda y mucho, una escena del viejo Oeste americano. Aquel de los "westerns". Bien un vaquero malherido o una res de una manada, agonizante. Mucho tiempo antes de que se produzca el final de la tragedia, ya los buitres con una gran sentido del olfato y de la vista, avizoran a gran distancia a las próximas víctimas. Y se aprestan al gran festín. Pues más o menos lo mismo sucede ahora con el territorio del Sahara occidental, donde en chabolas y casetas de campaña se hacina el pueblo saharaui. Ese Sahara que un día enhoramala entregaron sin más, a su desdichada suerte.
El entonces rey de Marruecos el ínclito Hassan II aprovechando la manifiesta debilidad de un Jefe de Estado en un estado casi preagónico, agotadas todas las singladuras monta el "circo" de la Marcha Verde. Si no ocurre lo que ocurrió, el asunto hubiese terminado en masacre. En principio por acuerdo de España, Marruecos y Mauritania se ejerce el dominio sobre este territorio. Al ceder España sus derechos sin diparar un solo tiro, son estos dos últimos países africanos los que ejercen el mando unificado.
El Frente Polisario no reconoció este acuerdo y estableció la República Araba Saharaui Democrática el 29/11/76. En 1984 fue admitida en la O.U.A. no habiéndose cumplido ninguno de los acuerdos de la ONU.
Ya suenan tambores de guerra, pues las posibles prospecciones petrolíferas auspiciadas por los EE.UU. y Francia, arroyan la tesitura de Marruecos, en la anexión de este territorio como parte integrante del reino alauita, fundada por Muley al-Rachid en 1660.- Tanto los americanos, siempre atentos a echar las redes donde haya pescado fresco sin tener que emplear demasiada carnada, como los franceses que ya fueron colonizadores en Africa, están al acecho. Y estos y solo estos son los buitres, a los que yo quería hacer referencia en el título de este artículo. Así que estas aves carroñeras, carnívoras por excelencia, ya planean en círculo, eligiendo las víctimas y conociendo con su instinto animal, cuando ha de llegar el momento de comenzar su macabra tarea de saciar su apetito con la carroña humana. Mientras las Naciones Unidas, que se ve que pintan poco en asuntos graves y puntuales, permanece estática, viéndolas venir, como se dice coloquialmente. A unos pocos no se les permite el menor desliz, y por hurtar un pan para sus hijos, pueden tener que cumplir prisión. A otros los prepotentes, a los poderosos a los del derecho al veto, a esos, silencio, Y no el de los corderos, precisamente.
No quiero ser pesimista, pero a la vista de los acontecimientos, no creo que se pueda conseguir una solución idónea para este sufrido pueblo que languidece, viendo pasar los años, sin que un problema humano de urgencia, tenga visos de terminar. No hagamos más tiempo la vista gorda y acudamos a los foros internacionales, sin fiarnos demasiado y saquemos el tema en todas las primeras planas de los rotativos del mundo realmente libre, en las emisoras de radio y en los canales de televisión. Que al menos sientan vergüenza. Es lo menos que podemos hacer.
*Publicado en La Gaceta de Canarias, 25-5-02