BULIMIA NERVIOSA

Víctor P. García*

"Una chica de 20 años se presentó, con fatiga, en la consulta; el análisis del laboratorio reveló 2.3 milimoles (mmoles) por litro (l) de potasio y 36 mmles/l de bicarbonato sérico. Su estatura era 136 cm y su peso 54 kg. El examen físico fue normal. Al preguntarle admitió comer y vomitar con una frecuencia de cinco veces al día ¿Cómo debe ser tratada?"1.

Los valores normales para el bicarbonato y el potasio son 23-29 mmol/l y 3.5-5 mmol/l, respectivamente, por lo que la paciente presenta alto el primero y bajo el segundo, como consecuencia de la enfermedad.

La bulimia nerviosa es una patología cuya característica principal es que el paciente ingiere alimentos y se provoca el vómito. Generalmente se presenta en la adolescencia, alrededor de los 18 años, con una prevalencia del 3 por ciento y una frecuencia de un caso cada diez en las mujeres y uno cada veinte en los varones. En la mayoría de las personas afectadas subyacen patologías como la ansiedad y la depresión. Puede haber también una asociación con el abuso de algunas sustancias y promiscuidad. Algunos trastornos de la personalidad (narcisismo, trastornos antisociales), impulsividad y depresión predicen mal pronóstico.

En contraste con la anorexia, que se caracteriza porque la persona pesa menos de un 85 por ciento del peso que les corresponde, muchas personas con bulimia tienen un peso normal. El riesgo de muerte es menor en personas afectadas por bulimia que aquellas afectadas por anorexia.

La bulimia es una patología de un origen incierto, aunque existe una elevada predisposición genética, debido a un desequilibrio del sistema serotonérgico, que regula la ingesta alimentaria, asociado con aspectos culturales relativos al atractivo físico.

La purgación se provoca por autoinducción, por laxantes y el abuso de diuréticos. Cuando progresa la enfermedad el vómito se produce de forma refleja, sin estimulación mecánica.

Las complicaciones clínicas que acompañan a la bulimia son dolor faríngeo y pérdida del esmalte en la superficie lingual de los dientes anteriores, debido a la acidez gástrica contenida en el vómito, siendo más frecuentes las caries, reflujo gastroesofágico, dispepsia, estreñimiento, alcalosis metabólica (debido a los desequilibrios electrolíticos). La hipocalemia afecta al 5 por ciento de las personas afectadas, pudiendo ocasionar arritmias cardiacas.

En la terapia es necesario restaurar la función gástrica después del uso de laxantes, lo que puede durar varias semanas. Se debe proceder a una amplia hidratación, una dieta rica en fibra, en la que nunca debe faltar el gofio, que además de fibra aporta vitaminas y minerales, acompañado de ejercicio físico moderado. Si el estreñimiento persiste después de algunos días se debe usar un supositorio de glicerina o un laxante osmótico, como la lactulosa. Normalmente se recomienda calcio (1200-1500 mg cada día con vitamina D (400-800 U. I. Por día): esta recomendación es más importante si la persona tiene una historia de anorexia nerviosa. La normalización electrolítica requiere suero salino intravenoso.

La bulimia tiene, fundamentalmente, su base en problemas mentales, como la angustia y la depresión, por lo tanto no se resuelve si no se tratan estos problemas. En consecuencia la persona afectada debe consultar a un especialista en medicina general y un psiquiatra especializado en trastornos de la nutrición.

La siguiente dirección de internet corresponde a la Asociación Psiquiátrica Americana (The American Psichiatric Association), e incluye pautas para el tratamiento de la bulimia nerviosa, la anorexia nerviosa y otros trastornos de la nutrición.

http://www.psych.org/public_info/eatingdisorders52201.cfm

http://www.psych.org/clin_res/guide.bk42301.cfm

Bibliografía

  1. Mehler, P. S. Bulimia nervosa. New England Journal of Medicine,349: 875-81(2003).

*Doctor en Biología