Carta abierta al Sr. Suárez Álamo

Elio Rodríguez-Figueroa

Me dirijo a Ud., Sr., Suárez Álamo, porque sus escritos son de lo más "potable" en esa ensalada mal condimentada que es el C7. La elección de otros periódicos es de mal en peor, puesto que la otra opción es una BASURA, con mayúsculas, y en particular los artículos del ínclito y mediocre Tristán Pimienta, en un periódico que tiene la desfachatez de titularse "La Provincia" y se arroga, por tanto y por las buenas, la representación de la generosa tierra que se llama "provincia de Gran Canaria".

Ud. hace análisis donde aflora pero nunca llega a las entrañas de la vileza y corrupción de nuestra clase política, sin distinciones de signos ideológicos ni de "niveles" intelectuales. Sólo escapa, afortunadamente, la mayoría de nuestro pueblo que, paradójicamente, sigue siendo manipulada por un 3% que representa la minoría actuante frente a un apabullado y confuso 97% de nuestro pueblo que, bajo el alud televisivo, radio, prensa y publicidad nauseabunda, no es capaz de encontrar el norte liberador. A todo esto contribuyen periodistas que, como Ud., abren tímidamente una minúscula espita de oxígeno, sin tener la dignidad y el coraje del ¡BASTA YA! que nuestro pueblo espera desde hace cinco largos siglos. Porque, seamos objetivos, ¿cuál es la raíz de tal catástrofe?. Sólo hay una, la que frena nuestro derecho a ser una nación libre. Sin embargo, seguimos jurídica y políticamente dentro del Estado que nos coloniza. La causa es, precisamente, el colonialismo español y toda su instrumentación en lo administrativo; nos dan autonomía pero está mutilada por los resortes vinculantes que hace que toda decisión importante que se tome, el centralismo puede anularla apretando un botón; más aún aquí, donde nuestros derechos son constantemente conculcados por leyes impuestas en detrimento, muy en particular, de nuestras estructuras económicas.

Su periódico, vehículo descarado del colonialismo, tiene el descaro triunfalista de decir "miles de personas" aclaman al ejército ocupante. ¿Por qué no se atreven a decir cuántos miles: mil, dos mil, o cientos de miles; cuántos, señores manipuladores?. Un representante de la Iglesia Católica, el Sr. Echarren, confiesa que la libertad es manipulada. En tan corto espacio Uds. dan pábulo a cosas tan contradictorias como exaltar lo que nos oprime, España y su Ejército, y, del otro, con muy buen criterio, el Sr. Echarren que sabe cuanto mal y cómplice ha sido lo que representa en las masacres de nuestro pueblo y de mi propia familia, donde la Santa Madre Iglesia dio su refrendo al asesinato de mi padre y hermano en noviembre de 1936, como a tantos otros. Hace bien el Sr. Echarren, nunca es tarde aunque si lastimoso, el asumir responsabilidades, y como así parece representar a una parte de este pueblo, su deber, digo yo, será ayudarlo a recuperar su libertad y soberanía, y sacar de la miseria a los 424.000 pobres, sin necesidad, mientras todos Uds. comen tres veces al día. Vergüenza y dignidad, ética y moral de la que tanto se alardea; si ese Jesucristo realmente existiera vendría con una espada de fuego a barrer tanta basura, lo que de cierto no ocurrirá, pero Uds. algo pueden hacer para este pueblo que crea riqueza suficiente para tener un percápita de más o menos entre 2 a 3 millones, sea por lo bajo 15.000 Euros. Seamos pues serios y dejemos el cinismo para los desaprensivos y las canallas.