Carta a Gara
Sr. Director del Periódico GARA.
Euskal Herria.
Europa.
He leido en el periódico vazco que usted dirije, varias respuestas con motivo de la publicación del Comunicado del Congreso Nacional de Canarias de fecha de 05.07.00 que yo firmo como presidente, sobre la montaña canaria de Tindaya y el proyecto monumental del Sr.Chillida. La contestación de D. Angel Gamines Montoya de Algorta, aparecida en su periodico con fecha del 12 del corriente, ha despertado cierta polémica, saludable, según creo, pero al parecer D. Angel no está al corriente de ciertos aspectos que desearía aclarar. Yo no he opinado "ad hominen", en un asunto tan grave que está levantando tanta polémica en Canarias. La montaña sagrada de Tindaya, ( que no monte como él dice ), se halla en la isla de Fuerteventura y el pueblo guanche en general la considera como una montaña sagrada, llena de recuerdos y restos de nuestro pasado, donde se hallan ubicados 213 podomorfos aborígenes, lugar de culto astral y para la celebración de los ritos propiciatorios de la lluvia y sitio astronomíco de los antiguos Mahos debido a la orientación astronómica de los podomorfos y otros símbolos, según estudio de los arqueoastrónomos Antonio Belmonte y Cesar Esteban y del profesor Antonio Tejera Gaspar.
Dicha montaña emblemática fue salvaguardada en su día por Ley 16/1985 de 25 de junio del Património Histórico, que la declaraba Bien de interés Cultural intocable, montañas, cuevas, abrigos y lugares que contengan manifestaciones rupestres. El gobierno canario, por Ley 12/1987 de 19 de junio de Espacio Naturales de Canarias la declara Paraje Natural de Interés Nacional. Por Resolución de 22 de mayo de 1992 de la Dirección General del Patrimonio Histórico se delimita la zona de Tindaya como Bien de Interés Cultural. La Ley 12/1992 de 19 de diciembre de Espacios Naturales de Canarias la recalifica como Monumento Natural y una Orden de 11 de marzo de 1997, aprobaba las Normas de Conservación del Monumento Natural de la Montaña de Tindaya. Además, la Ley 4/1999 del 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias, declara bienes de interés cultural a los lugares que contengan grabados rupestres con la categoría de Zona Arqueológica.
Si el Sr. Chillida, que es un gran artista, nadie lo duda, sabe todo esto y conoce el sentimiento sagrado de todos los Canarios de corazón, expresado a través de docenas de artículos de intelectuales, independentistas, ecologistas, profesores de Universidad como D. Fernando Gabriel Martín, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, D.Antonio Miranda, Dña Mª. Isabel Navarro, D. Vicente Prisca, Don Adrian Alemán y un gran etc., ¿ como se empeña en venir a Canarias a destruir una montaña sagrada de nuestro pueblo, solo por satisfacer su ego diciendo que es su gran obra ?. ¿ Es que el Sr. Chillida y su familia no conocen ya la trama político-mafiosa de los políticos de Coalición Canaria que se están aprovechando de su nombre para sacar la piedra de la montaña de traquita y llenarse sus bolsillos descaradamente ?. ¿ Les gustaría a los vascos que ahora apareciera un artista canario iluminado, de acuerdo con un grupo de cosntructores o políticos traidores vascos, que dijera que quiere vaciar la montaña del Pagasarri en Bilbao para hacer una obra monumental o el monte Igueldo ?. ¿ Le gustaría al pueblo de Euzkal Herria que ahora un artista canario iluminado, tallista de la madera, dijera que quiere hacer la obra de su vida con el tronco del árbol de Guernica ?. Nosostros los patriotas canarios pensamos que un gran artista debe pensar en conservar la naturaleza, no en destruirla..... a no ser que haya otra cosa por medio.
Y por último Sr. Gaminee, lease la prensa canaria pues por ella se enterará que en la última reunión del Parlamento Autónomo Canario, Coalición Canaria tuvo que comprar descaradamente el voto de cuatro parlamentarios del PP, para tapar el expolio de Tindaya, tachado del más grave escándalo de corrupción y de desaparición de bienes públicos de la democracia. ¡ Que vergüenza !.
Muy agradecido por la publicación.
A. Cubillo