Catecismo patriótico español
A la pregunta de cuáles son los enemigos de España, la respuesta señala el liberalismo, la democracia, el judaísmo, la masonería, el capitalismo, el marxismo y el separatismo.
SABAS MARTIN
El Catecismo patriótico español fue libro de texto obligatorio en las escuelas españolas por una orden del Ministerio de Educación Nacional fechada en marzo de 1939, un mes antes del fin de la guerra civil. Como todo catecismo, se trata de un pequeño volumen redactado con una clara intención de adoctrinamiento, y cuya estructura responde a una sucesión de preguntas y respuestas encadenadas. Su título de Catecismo patriótico nos indica ya su orientación, destinada fundamentalmente a asentar las bases del régimen franquista valiéndose, sobre todo, de una íntima identificación entre religión y política. El libro aparece ahora, reeditado por Ediciones Península, estudio introductorio de Hilari Rager, y su lectura nos permite adentrarnos en los fundamentos ideológicos sobre los que se cimentó buena parte de la educación española de postguerra. El propósito de la obra no era tanto instruir en la fe cristiana como manipularla para someter la conciencia de los creyentes a la dictadura franquista. Apunta el paralelismo entre un viejo libro de piedad que se hizo famoso por su ingenuo título de Alfalfa espiritual para los borregos de Cristo, que en el caso del Catecismo patriótico español se convierte en "alfalfa nacional-sindicalista" para los borregos de Franco.
En las sucesivas reediciones de este texto doctrinario y adoctrinador figura como autor Menéndez-Reigada, y sólo en una edición se especifica la autoría de Fray Albino G. Menéndez-Reigada. El hecho de que en portada apareciese sólo los apellidos ha propiciado que en alguna ocasión la obra se haya adjudicado a Ignacio, hermano de Fray Albino. Lo curioso de toda esta ambigüedad es que el texto se imprimió sin el nihil obstat y el imprimatur preceptivo de las autoridades eclesiásticas. En cualquier caso, los hermanos Menéndez-Reigada, como afirma Hilari Rager, estaban muy bien considerados por Franco y, sobre todo, por doña Carmen. Con el objetivo, como decimos, de consolidar la forja de un espíritu nacional-católico, el Catecismo incide en la necesidad de obediencia al Caudillo y la Iglesia, además de presentar un fuerte acento chovinista en donde España se sitúa en el centro del universo. A la pregunta de cuáles son los enemigos de España, la respuesta señala el liberalismo, la democracia, el judaísmo, la masonería, el capitalismo, el marxismo y el separatismo. Además de indicar explícitamente los enemigos de España, el texto abunda en consideraciones que insisten en el papel del imperialismo español como fruto de un idealismo de orden superior. Por otra parte, la guerra contra el protestantismo o el bolchevismo, son otros de los aspectos en los que más insiste este Catecismo patriótico español en su afán de intentar forjar una conciencia moral única nacional-católica.
Libro singular que, desde la distancia emocional e intelectual del paso del tiempo, mantiene hoy un cierto tono ingenuo, y en el que muchas de sus consignas y máximas suscitan la risa, su reedición sirve para documentar la intención de implantar en las mentes más jóvenes la necesidad de sometimiento ciego al Caudillo, cuya misión redentora se presenta como signo de la voluntad divina. Se trata, pues, de un documento de indudable interés que seguramente evocará épocas escolares en más de un lector, y provocará, también en más de uno, la tentación de establecer comparaciones y semejanzas con la actual realidad política española.
* Publicado en La Gaceta de Canarias, 30-12-03