EL APELLIDO CHINEA Y EL BANDO DE ORONE

Francisco P. De Luka

INTRODUCCIÓN:

La cuestión de los apellidos otorgados a los guanches y demás canarios se asocia de forma directa con la llegada de los primeros europeos a las Islas fundamentalmente a partir del siglo XV, en una diacronía o sucesión de hechos históricos que acontecen a raíz de los primeros asentamientos que comenzaron en las denominadas islas menores.

Consecuentemente, las etapas que se vinculan con el simple otorgamiento a los isleños (bereberes de procedencia) de aquellos apellidos a través del bautizo cristiano podrían definirse en las tres siguientes:

-la comprendida entre los años 1402 y 1406 en que llegaron los franceses de Jean de Bethencourt (el cual rindió vasallaje al rey de Castilla, lo que provocó disensiones con Gadifer de la Salle) y que abarcó las islas orientales de Lanzarote (sede del primer Obispado del Rubicón en 1406) y Fuerteventura y la más occidental de El Hierro, todas de dominio feudatario.

-una segunda más desacelerada que incidió fundamentalmente en la isla de La Gomera, igualmente feudataria e inconquistada durante un dilatado período de tiempo que partía de la época de Bethencourt y sus sucesores, continuando en 1448 con Fernán Peraza, el viejo, siguiéndole Diego de Herrera y finalizando con la represión de la rebelión de los gomeros en 1488 a raíz del ajusticiamiento de Hernán Peraza, el joven, a manos de Hautacuperche en la cueva de Guahedun.

-y una tercera desde 1478 a 1496 en que se acomete la conquista de las islas realengas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife (por este orden) por parte de la Corona española.

Es en estos períodos de tiempo más los años inmediatamente siguientes al final del cruento proceso de conquista de Tenerife cuando tiene lugar la imposición obligatoria por parte de los conquistadores de los nombres cristianos a los isleños. Se puede decir, pues, que a comienzos del siglo XVI se hallaba prácticamente consolidado el proceso de otorgamiento onomástico y de apellidos a la población canaria no alzada por parte de los europeos que permanecieron en las islas. En relación a esto último hay que tener en cuenta que de todos los hombres de armas castellanos llegados a Canarias para formar parte de la campaña militar, sólo una mínima parte de ellos permaneció en el Archipiélago si descontamos las numerosas bajas habidas en la guerra, los que regresaron a España reclamando los salarios ganados en dicha campaña o los que se incorporaron a la recién iniciada aventura americana (C. Platero, 1992: 37). Los pocos que aquí se asentaron se casaron con mujeres isleñas formando nuevas familias que a su vez originaron distintas ramas de linaje y en las villas y ciudades surgieron las casas solariegas sobre los núcleos de población nativa, generadoras de nobleza de nuevo cuño y de una incipiente hidalguía canaria (ibídem). A lo largo del siglo XVI y siguientes, principalmente los siglos XVII y XVIII, fueron arribando a las distintas islas algunas gentes de diversas procedencias, mayoritariamente portugueses, que fueron incorporando sus apellidos al solar isleño. No es nuestro propósito enumerar o exponer la genealogía de los apellidos castellanos u otros europeos otorgados a los guanches. Principalmente en la vertiente etnolingüística centraremos nuestro estudio en un apellido genuinamente canario y relativamente frecuente en nuestra sociedad (y no suficientemente considerado como tal a pesar de ser totalmente autóctono) como es el de Chinea, de la isla de La Gomera (entre otros isleños actuales como pueden ser Bencomo, Baute, Tacoronte, Taoro, Taño, Guanche, Oramas, de Ara, Tarife, Taima, Otazo, Mosegue, Guajique, Guillama, Morín, Samarín, Agüín, etcétera). Reúne aquel unas especiales circunstancias históricas y religiosas con las que a nuestro juicio está asociado, aparte del correspondiente análisis lingüístico. Nuestro interés por este apellido radica, en primer lugar, en la absoluta certeza de que surge de raíces exclusivamente isleñas y por tanto no impuesto por los europeos a través del bautismo y, en segundo lugar, caracterizado por una clara endogamia al menos inicialmente desde el final de la conquista de la isla, sin perjuicio de posibles posteriores cruzamientos con los colonizadores en los siguientes siglos. Constatamos asímismo la particularidad de que, a pesar de que sus primigenios portadores isleños no se asocien directamente a menceyes, territorios, célebres guerreros o gentilicios (casos de Bencomo, Tacoronte, Doramas, Guanche, etécetera) este apellido autóctono fue igualmente respetado por los españoles y consiguió pervivir a través de los siglos, por las diversas circunstancias anteriormente aludidas y que expondremos a continuación.

LAS MAGUADAS: SU INFLUENCIA EN LA RITUALÍSTICA CANARIA.

La isla de La Gomera (del etnónimo Ghumara, Rif occidental) es depositaria de uno de los más ricos legados bereberes o imazighen insulares de Canarias. Los abundantes accidentes geográficos (roques, montañas, fortalezas naturales, etcétera) la hacían idónea para el desarrollo cultual a la divinidad practicado por los primeros ghumeritas.

El agua (aman), los manantiales u "ojos" (allen) y la lluvia (anzar) eran elementos furtemente relacionados con los antiguos ritos de fertilidad y fecundidad, de forma similar al resto de las islas, dirigidos aquellos por las sacerdotisas, harimaguadas (A. de Viana I, Ed. 1991:85; A. Galindo, 1977) o maguadas (Fr. J. de Sosa, 1943:208) (Crónicas de la Ovetense, Lacunense y Matritense, M. R. Alonso, Ed. 1991:85), vírgenes religiosas encerradas en la Casa de la misma denominación en Gáldar, Gran Canaria.

Al margen de la isla de Tamarant o Gran Canaria, en donde su presencia está confirmada por los diversos cronistas, estas mujeres "sagradas" se encontraban igualmente presentes en Fuerteventura representadas por los personajes históricos de Tibiabin y Tamonante (Abreu Galindo, 1977; L. Torriani, 1978), que aparte de encargarse de las prácticas piaculares llevaban a cabo artes adivinatorias dentro de la más pura tradición bereber e, incluso, influían en la acción política y de defensa del territorio, como apreciamos por el análisis etimológico:

La primera de estas voces, Tibiabin, la asocia certeramente J. Alvarez Delgado (1981) con el adjetivo masculino del Ahaggar "iwiawi""= "el recitador", del cual hace derivar la forma femenina "tiwiawit", aunque esta solución no resuelve la presencia del sonido "n" final en el antropónimo isleño documentado por las fuentes. Proponemos pues la forma femenina plural "tiwiawin"= "las recitadoras", en clara alusión al grupo social al que pertenecía esta personalidad majorera vinculada con las prácticas rituales.

El estudio de la segunda voz, Tamonante", aporta bajo nuestro punto de vista una interesante y hasta ahora poco conocida faceta de estas "especiales" mujeres canarias, sí conocida sin embargo entre las poblaciones bereberes continentales. La voz isleña deriva claramente del primario femenino "tammunent", asociado al verbo "mmunen" ="alentar en contra, incitar, aleccionar en contra, oponer a alguien contra alguien", en el dialecto kabilio de los At Mangellat (J M. Dallet, 1982), y con el significado "la de la incitación o alentada", en relación con una posible función política de incitación a la lucha de los majoreros contra los europeos a principios del siglo XV, al margen de otras probables actividades culturales. La figura "non grata" de esta mujer isleña para los conquistadores franceses de la época se atestigua en la nula referencia a su persona o a su destino final en las Crónicas de "Le Canarien", una vez "pacificada" la isla y proceder al bautismo y conversión al cristianismo de los majoreros vencidos. Ocurrió todo lo contrario con la figura de Tibiabin que es descrita como mujer muy piadosa y cristiana una vez convertida esta última a la nueva religión. Este dato nos indica la labor apaciguadora y persuasiva que ejerció esta última entre sus hermanos de raza en el sentido de convencerlos a fin de que abandonaran la lucha, se rindieran y se bautizaran.

Esta circunstancia fue determinante para la finalización de la conquista de la isla por parte de Jean de Bethencourt al neutralizar la lucha de resistencia de los isleños.

Por otro lado, la presencia de las maguadas en todas las Islas se documenta a través de la toponimia por ser una función esencialmente femenina, aunque con las lógicas variantes en cada sociedad insular. En el entorno continental es asímismo la mujer bereber la aglutinadora de todas las prácticas y creencias relacionadas principalmente con los rituales de advocación del anzar o lluvia a través de los cánticos rítmicos o repetitivos atestiguados en la isla de La Gomera, entre otros territorios insulares.

Los análisis etimológicos de harimaguada y maguada apuntan respectivamente a los paralelos tihaggarin "uhârent^tmawaden" ="asociadas (o reunidas) doncellas", la primera voz del compuesto como expresión de la 3ª persona del plural femenino del verbo "aher"= "asociarse" (en común) (Ch. Foucauld II, 1951) y "amawad" (pl: imawaden)=" adolescente" (Ch. Foucauld III, 1951). La forma femenina es "tamawad (pl: timawaden)= "adolescente, virgen, doncella". La posterior castellanización de estas voces condujo a la feminización del primario amazigh por el añadido final de la vocal protética "a" y por elipsis de la "a" inicial:

Amawad <> amaguad <> maguada. En el caso de "uhârent^tmawaden" la evolución fonética del compuesto origen nos descubre una fuerte contracción que omitió los sonidos consonánticos, difíciles de pronunciar por los españoles:

"uharinmawaden <> harimawaden <> harimaguada, por elipsis de la "u" inicial y definitiva feminización singularizada del término, en alusión a jóvenes doncellas encerradas o reunidas en una especie de "convento". No obstante, visto lo anterior y dado que "amawad (pl: imawaden) es un sustantivo de género masculino que puede servir para denominar a hombres y mujeres en general (el adolescente, los adolescentes) no hay que descartar que algunos jóvenes púberes muy especiales y previamente seleccionados en el seno de la nobleza también formaran parte, aunque en menor medida, de la esfera cultual. El hecho de que fuera principalmente la mujer la que llevara el peso de las funciones religioso-rituales incidió en la feminización del término "maguada". Entra dentro de lo posible pues que dichos jóvenes varones no dotados para la guerra fuesen iniciados en las prácticas religiosas o sociales estrechamente vinculadas con la religión, como la vigilancia de los silos o graneros comunales que se revestían de cierto carácter sagrado en relación a un don (los granos de cereal) otorgado por la divinidad y consecuentemente asociado a la fertilidad. Un testimonio elocuente al respecto lo registra F. Morales Padrón (de G. Escudero) para la isla de Gran Canaria:

"De los frutos que cojían daban cierta parte de todos ellos, que parece ser la décima parte, a personas que tenían que guardarlas i sustentarse de ellas. Estos eran hombres que vivían en comunidad como religiosos" (1978:436).

Análogamente y asímismo las harimaguadas recibían diezmos por parte de la sociedad grancanaria:

"Recibían para su sustento nuestras vírgenes canarias, ciertos frutos de la tierra a manera de diezmos que les daban los vecinos y los encerraban y guardaban en cuevas que tenían diputadas para irlos gastando por su razón y cuenta en todo el año" (Fr. J.de Sosa, 1994:286).

En relación a su edad, aspecto físico y condiciones morales el autor franciscano citado ut supra nos aporta datos muy interesantes:

"y también nuestras doncellas canarias las recogía su Rei Guanarteme en su palacio escogiendo de toda la isla la más noble y virtuosa criatura que para su hermosura, aseo y esmero en su vivir eran más señaladas i a fuer de mui honestas respetadas de todos las quales ofresían sus hidalgos padres a este recogimiento y clausura desde ocho años a doce porque demás edad no consentía el Rei que encerrasen lo qual estaban veinte y sinco o treinta años y passados, las que querían, porque otras guardaban su virginidad y aquella clausura toda su vida, se podían cassar presediendo la seremonia que diré después" (ibídem: 285).

El fin de la clausura lo marcaba el matrimonio, según el siguiente testimonio:

"Quando alguna de estas se avía de casar, que era después de aver estado veinte y sinco o treinta años en aquella clausura, primero dormía con el Rei Guanarteme y después la entregaba el mesmo a su marido, celebraba sus bodas con grande aplauso.."( ibídem: 295).

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-----Jóvenes doncellas de Acentejo (Tenerife)-----------------Maguadas en el sur de Tenerife

Por otro lado, la voz "amawad" y su plural "imawaden" se registran en la toponimia de otras islas identificando determinados lugares con posibles prácticas religiosas de las respectivas sociedades. Así, en Tenerife se documenta montaña Magua (B. Alfonso I, 1991) en la costa de Arico y Almagua o Armagua, aldea en Taganana (D. J. Wolfel, 1965), en donde también se encuentra el topónimo Las Magadillas; en la isla de Lanzarote la tradición oral recogida por José de Viera y D. J. Wolfel consigna la aldea de Magua, uno de los antiguos asentamientos de Tinajo sepultados por las erupciones volcánicas de principios del siglo XVIII. Atestiguan estos vocablos la segura presencia de las maguadas en aquellas islas, así como la voz grancanaria representada en la denominación Imagua o Inagua (F. Navarro Artiles, 1981; D. J .Wolfel, 1965), montaña situada en los altos de la Aldea de San Nicolás, pico elevado que se ubica a unos 2,5 km.de la montaña de Las Monjas. Igualmente en Gran Canaria D. J. Wolfel (1965) cita la hoya (y monte) de Chinimagua <> ti n imawaden. En la propia isla de La Gomera, L. F. Pérez (1995:271) recoge la fortaleza de Imaguar, en Tededeta, Arguamul, Vallehermoso, también registrada por D. J. Wolfel (1965). Por su parte, F. Pérez (1995) presenta la variante Imanguen citada en un documento de 1683, lindando con Arguamul, y que evidentemente es la misma voz anterior. El estudio lingüístico de las dos formas isleñas nos conduce a dos formulaciones similares del plural "imawaden", cuyas evoluciones fonéticas pueden ser: imawaden <> imawad <> imaguar, por apócope silábica y posterior equivalencia de la "d" amazigh en "r"; e imawaden <> imauguaden <> imangüen <>i manguen, en cuyo desarrollo se observa un complejo proceso de contracción castellanizante en el que en primer lugar se confunde la grafía del fonema "w" <> "u" con una "n", muy frecuente en los documentos de la época; igualmente la deformación resultante suprime el fonema intermedio "ad" y la diéresis, obteniéndose así la forma final imanguen. Visto lo anterior se infiere la existencia de una fortaleza natural en la zona de Arguamul que serviría de hábitat o lugar de culto a jóvenes adolescentes vírgenes dedicados a determinadas funciones rituales. La presencia de la Ermita de Santa Clara enclavada en este lugar, así como el sugerente topónimo Bajas del Remo, y playa del Remo (sin ninguna relación con el instrumento habitual de las embarcaciones) nos indican claramente un enclave evangelizador en tiempos de la conquista o posterior a ella con evidente presencia de elementos sincréticos. El análisis etimológico de Remo nos apunta al primario panamazigh "arumi" (pl: irumin) = cristiano, europeo", voz que se remonta a la dominación romana del norte de Africa y al apelativo con el que las poblaciones bereberes conocían a los invasores (los romanos) y que después se aplicó al concepto de "cristiano" y por extensión al de "invasor" y "europeo". Este dato nos indica que una buena parte de los antiguos canarios conocieron y estuvieron en contacto con los romanos, luchando incluso contra ellos. En otras islas se documenta igualmente la misma voz: así, en La Palma encontramos Casas del Remo, en la costa de Los Llanos de Aridane, no lejos de Puerto Naos y a unos 2 km. de la Ermita de Santa Cecilia; deriva de la metátesis vocálica de arumi <> arimu <> remu. En la misma isla se registran los antropónimos femeninos Aruma y Arume, esclavas palmeras bautizadas en Sevilla (F .Osorio, 2003:262). En la isla de Gran Canaria la casa fuerte o torreón de Gáldar que erigieron Alonso de Lugo y F. Peraza era llamada Roma por los canarios (F. Osorio, 2003:625). En la isla de Tenerife se registra por la tradición oral de Güimar el lugar de Ramos o Ramo, seguramente una pluralización castellana equivalente a "cristianos", entre El Volcán y el casco, por encima de Chogo, con los restos de una antigua ermita allí ubicada. Dentro de dicha isla encontramos también el sugerente topónimo costero Romano, en la Matanza de Acentejo, justo en la Baja de Los Cristianos, igualmente una derivación castellana del plural amazigh "irumin". Creemos incluso que dicho plural se puede asociar al antropónimo tinerfeño masculino Romén, mencey de Daute (ibidem: 626), bautizado junto a otros en Los Realejos en 1496, muy probablemente un "nombrete" ("el de los cristianos") por el cual fue conocido este personaje perteneciente a la Confederación del suroeste (Abona, Adeje, Icod, Daute) cuyos jefes pactaron la rendición con los españoles en contra de la mayoría de sus pueblos que se retiraron como alzados a las montañas (B. Alfonso III, 1997:163-164).

Indudablemente, estas voces comunes apuntan a una estructura unitaria de la lengua matriz amazigh en los diversos territorios insulares, al margen de la propia desviación dialectal característica de los contenidos lingüísticos de la Tamazgha continental, aunque en este caso posiblemente como indicativo de la presencia de un mismo grupo étnico -tahaggart- como uno de los responsables del poblamiento de aquellas islas.

En relacion a la isla de La Gomera el objeto de nuestro estudio es probar la existencia de las maguadas en ese territorio insular con idénticas funciones cultuales al resto de las islas en los ritos invocatorios del agua. La presencia del aman era esencial para los ghumeritas como elemento principal para los pastos y la recolección vegetal y en menor medida para la agricultura, actividad esta última de escasa relevancia. La escasez del líquido elemento era por tanto motivo de inquietud entre la población, que nucleaba sus hábitats en torno a los nacientes. De estos asentamientos humanos surgieron los posteriores caseríos, sobre todo en las cumbres y medianías de Vallehermoso, Agulo y Valle Gran Rey en donde abundaban los "allen" u "ojos de agua" más abundantes, pertenecientes respectivamente a los cantones de Agana, Mulagua y Orone.

EL BANDO DE ORONE: SU PAPEL EN LA RESISTENCIA GOMERA.

En lo que respecta a la denominación Orone con que se conoce uno de los cuatro cantones gomeros, cuna del apellido Chinea, creemos necesario detenernos en el análisis lingüístico e histórico debido a su gran influencia en la sociedad isleña precolonial. El estudio etimológico asocia su primario a la raíz "RN" = "vencer, continuar, ganar, sobrepasar", en el dialecto del Ahaggar (Ch. Foucauld IV, 1951), de los At-Mangellat de la Kabilia (J. M. Dallet, 1982) y entre los Ait Izdeg del Marruecos Central (M. Taifi, 1991). En esta última habla dicha raíz se mantiene como forma arcaica del grupo léxico correspondiente que abarca un amplio conjunto de voces derivadas. En concreto, el vocablo gomero Orone responde a la forma verbal original del Ahaggar "rûnnu" = "vencer habitualmente". Compuesta con la partícula o lexema arcaico "u" de procedencia que se emplea en el mismo dialecto delante de los nombres propios de tribus, naciones, o lugares comenzando por una consonante (Ch. Foucauld III, 1951) con el significado "el de, el hombre de", obtenemos la solución "u rûnnu"= "el (hombre) de vencer habitualmente" o "el del (bando) que vence habitualmente",<> "u runne" por deformación posterior, alusivo al territorio donde habitaba el Gran Rey. Las fuentes etnohistóricas nos confirman plenamente esta traducción que señalan al Gran Rey como vencedor y líder indiscutible de la isla. Así, J .F. Navarro (1993:88) alude al mito de origen y a la existencia, según los cronistas, de un jefe aglutinador de toda la isla o quizás de dos de los bandos hasta principios del siglo XV. A mediados del siglo XV, según el mismo autor, junto a los jefes de bandos se mantiene la figura de un "duque" que algunos textos parecen señalar que residía en Valle Gran Rey (subrayado es nuestro), donde tuvo su sede Amaluige, que a nuestro juicio podría ser uno de los cuatro jefes de bandos (el bando dirigente o vencedor) como cabeza del linaje principal y "primus interpares" al que se refiere el autor anteriormente citado, legitimado como juez último de las cuestiones que afectaran a la integridad de la isla ante ataques exteriores y que residiría en Orone. El mito de origen vinculado a los primeros antepasados o al antepasado común pensamos que está documentado en la toponimia a través del enclave de Inta (Tejera Gaspar, 1996:81), ubicado en el actual barrio del Molinito, a las afueras de la Villa en la carretera que conduce a Hermigua. Se trata, según dicho autor, de un importante conjunto arqueológico que conjuga un área ritual y un área funeraria vinculadas con la memoria de los antepasados que descansaban en el territorio sagrado propio del grupo familiar correspondiente (ibídem: 83). Tal aseveración se confirma por medio del verbo tuareg del Ahaggar "ent" y su variante "inta" = "echar raíces en un lugar" (Ch. Foucauld, III, 1951), estar mucho tiempo viviendo en un lugar; estar sólidamente fijado en un lugar, país, pueblo, familia, raza, etcétera; por extensión: "tener su origen o su comienzo en un país, lugar, suelo, etcétera". Esta hipótesis en relación con el lugar "primero" o de origen y por tanto en el cual se veneraban a los antepasados allí enterrados, cobra más fuerza aún si analizamos el topónimo Agulo, playa y lugar costero relativamente cercano cuya traducción se asocia al deverbal amazigh "agulu"= "la llegada, hecho de llegar", vigente entre los Ait Haddidou y los Ait Izdeg del Marruecos Central (M.Taifi, 1991) y que nos sugiere que por este lugar u otros de la costa oriental de la isla debido a sus buenas condiciones para el desembarco pudieron haber llegado los primeros pobladores, aunque no descartamos que también esté asociado a la llegada de los europeos. Por otro lado, la existencia de voces isleñas de distinta procedencia continental nos indica asímismo la posibilidad de la arribada y poblamiento de al menos dos grupos humanos bereberes con elementos culturales diferentes constatados estos últimos por la ciencia arqueológica.

Siguiendo con el antropónimo Amaluige (J. Abreu Galindo, 1977; L. Torriani, 1978 ) su interpretación nos avala el concepto de "dirigente": J. Alvarez Delgado (A.E.A., 1956) aporta el paralelo tuareg "amâluai" =conductor, dirigente", que compartimos, pero no resuelve la terminación "ge" del nombre isleño. Por nuestra parte encontramos en el dialecto tahaggart el adjetivo verbal "iuhen" = él es pesado, grueso, voluminoso" (Ch. Foucauld III, 1951), resultando la formulación compuesta "amâluai iuhen <> amaluige= "el dirigente pesado o grueso", probablemente relativa a una característica personal del jefe del bando de Orone.

La política de alianzas entre cantones gomeros es aceptada por J. F .Navarro que sugiere una organización social dualista, apuntando la existencia a finales del siglo XV de una unión entre Hipalan y Mulagua por una parte y de Agana y Orone por otra (1993: 83-84) en la época coincidente con la rebelión de los gomeros de 1488. Por nuestra parte, la etimología del topónimo Cruz de Tierno (grafiado también como Eterno y Tirno, L. F. Pérez, 1995:366) ubicado en el Barrio de Las Rosas, en el término de Agulo y límite entre este muncipio y el de Vallehermoso, corrobora plenamente lo expuesto ut supra por dicho autor por lo que más adelante indicaremos. El habla del Ahaggar atestigua el infinitivo ernu de la raíz RN = "vencer, ganar, continuar" (Ch. Foucauld IV, 1951) y la variante ternu= "hecho de vencer", que justifican las formas isleñas Tierno <> ti ernu = "la (tierra) de vencer" y Eterno <> n ternu (pronunc: "en ternu")= "del hecho de vencer". La tradición oral señala esta zona-mirador al valle de Hermigua como cuna del silbo gomero, posiblemente en relación con algún hecho bélico de resistencia por parte de los isleños a la penetración europea. Aunque desconocemos la cronología precisa del hecho en cuestión es muy probable que se vincule, a nuestro juicio, a alguna o algunas de las tres acometidas desde el exterior: a) la del año 1403 por parte de Jean de Bethencourt, que intentó conquistar la isla sin conseguirlo. b) la del año 1450 en la que interviene Fernán Peraza (el viejo) que va sometiendo paulatinamente los bandos orientales de Hipalan y Mulagua, con entrada por la costa cercana a San Sebastián, que desde un principio se pueden considerar "aliados" forzosos. c) La incursión de Pedro de Vera procedente de la isla de Canaria que acude en auxilio de Beatriz de Bobadilla aproximadamente a principios de 1488 (por lo que luego detallaremos), a raíz del ajusticiamiento por parte de Huatacuperche de Hernán Peraza el joven en Guahedum.

Es muy probable que los cantones occidentales de Orone y Agana constituyeran dos bandos alzados que presentaran una fuerte resistencia a los europeos a lo largo del siglo XV, y que siempre estuvieran coaligados por motivos socio-económicos y por ser territorios vecinos. El testimonio de D. J. Wolfel (1933) es determinante al respecto y corrobora cuanto decimos desde la vertiente del estudio lingüístico cuando señala que La Gomera quedó semi-independiente, conservando su estructura social con las cuatro tribus unidas de dos en dos en connubio como fratrias matriarcales.

Por el contrario, no vemos muy plausible la opinión de J. F. Navarro (1993:84) en el sentido de la existencia de una coalición Agana-Mulagua por una parte e Hipalan-Orone por otra en la primera mitad del siglo XV, en base a los pactos llevados a cabo con aquellas por los portugueses y por Maciot de Bethencourt (representante del Conde de Niebla) respectivamente. Pensamos que bien pudo ser una maniobra divisionista para acelerar el sometimiento de la isla gomera aún no conquistada a diferencia de El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura que ya lo estaban. La existencia del Gran Rey en Orone era sinónimo de fuerza y resistencia, junto a su aliado Agana. Por esta razón nos inclinamos a creer que el episodio bélico de la Cruz de Tierno pudo tener lugar en la época de la primera penetración europea de Jean de Bethencourt, en 1403, con victoria gomera, o bien más probablemente a principios de 1488 a raíz de una entrada (aparte de por la zona de La Villa) de Pedro de Vera, ambas por la zona costera de Agulo comprendida entre la Playa de San Marcos y la playa de Hermigua, en cuyas zonas se ubican las Ermitas de San Marcos y Santa Catalina. Descartamos pues el enfrentamiento con Fernán Peraza por encontrarse el lugar de la batalla muy lejano a la zona de desembarco de este último que lo hizo por la zona de La Villa, en la que se ubica la Capilla de San Sebastián, la primera edificación religiosa con que contó la isla y prueba evidente del primer proceso de cristianización y conquista junto con la Torre del Conde construída por Fernán Peraza, el viejo, entre 1447 y 1450.

Es muy probable pues que en la Cruz de Tierno, situado en el bando de Agana, aliado de Orone, tuviera lugar un fuerte enfrentamiento con los españoles de Pedro de Vera, igualmente con victoria gomera, a raíz de una penetración por Agulo de este último como represalia por la muerte del Conde Hernán Peraza. En relación a esta última el historiador T. Marín de Cubas (finales del siglo XVII) deja clara la fecha de la misma:

"..siendo Justicia Mayor por toda su vida en Canaria Pedro de Vera, y siendo de mediados de Septiembre del año 1487, llegó a Canaria un barco de La Gomera enviado de doña Beatriz de Bobadilla pidiendo socorro a toda prisa a Pedro de Vera, y de cómo estaba retirada con su hijo Guillén Peraza y sitiada en su Torre y Casafuerte por los gomeros que habían muerto a su marido Hernán Peraza de Herrera atravesado con un dardillo..." (Ed. 1993:175).

Es por lo anterior que la isla estuvo totalmente libre del dominio español entre finales de 1487 y buena parte del año 1488 en que tiene lugar la brutal represión de los gomeros de los bandos de Hipalan y Mulagua ya casi sometidos. Los isleños alzados iniciaron la conocida rebelión, aparte de los tres asaltos a la Torre del Conde (en uno de los cuales murió Huatacuperche), y es muy posible que presentaran una gran resistencia a las tropas de Pedro de Vera que entrarían por la costa de Agulo y subirían por el Valle de Hermigua hasta la Cruz de Tierno, donde serían atacados por los gomeros que ya previamente habrían divisado la llegada de los navíos por mar desde el Roquillo Bacara (wa akâru= "este de dar la alerta", en dialecto tahaggart) situado en el barranco de Las Rosas. Utilizando la técnica de guerra de guerrillas, muy frecuente entre las poblaciones bereberes, se retirarían al Garojonay en donde se harían fuertes después de derrotar a los cristianos. Este episodio, confirmado por la toponimia, ha sido ocultado por la historia oficial y supone la existencia histórica de los alzados gomeros representados por los bandos de Orone y Agana y el reconocido título para la isla de "no conquistada" hasta finales de la penúltima década del siglo XV. Es posible que una gesta similar y en el mismo lugar pudiera haber ocurrido a principios del siglo XV frente a un intento de conquista por parte del francés Gadifer de La Salle, aunque no existen suficientes datos históricos que lo puedan atestiguar. Tomás Marin de Cubas alude a estos hechos bélicos ocurridos después de la muerte del Conde:

"..para que no se alzasen en las sierras como ya lo ponían por obra y tuviéronlo pensado desde antes; escapáronse todavía muchos de los bandos enemigos..."

"culpando a los de Apala y Armigua, hecho el proceso se fue Pedro de Vera á donde estaban los gomeros ......y les hizo pregones que pareciesen dentro de cierto término..... para que alegasen de su justicia y oirles sus demandas y de no parecer procedería contra ellos como rebeldes pertinaces matadores de su Señor. Y no habiendo parecido ni venido alguno ante Pedro de Vera, mandó su gente los fuesen a sitiar a la montaña y sierra de Garagonache donde los gomeros se habían hecho fuertes...." (1993:179).

Prueba de la participación de Orone-Agana en la resistencia isleña a raíz de la muerte del Conde fue la dura represión contra todos los vecinos de Agana mayores de 15 años iniciada por Pedro de Vera y el previo juramento de la Baja del Secreto, una peña de la Playa del Gran Rey, en Orone, en la que el viejo Hupalupa se comprometíó con Huatacuperche a fin de ajusticiar al Señor de la isla por los abusos cometidos con el pueblo y por sus amores prohibidos con Iballa, de los que hablaremos más adelante. T. Marin de Cubas hace alusión a este hecho nombrando el lugar de Taguluche:

"Convocados tres gomeros para ejecutar su intento y traición, se fueron a una peña al mar de tierra a nado, con ceremonia de que nunca fuese sabido el caso .......y los dos siguieron su intento adelante, y de allí fue el juramento muy público hecho en la peña de Tugulache" (1993: 176).

El deformado topónimo citado por Marin de Cubas, Tugulache, se obtiene por metátesis vocálica del compuesto plural tahaggart "ta gûluten"= "esta de los (lugares) que están enteramente cubiertos de hierba fresca" (Ch. Foucauld I,1951) <> Taguluche, en el actual municipio de Valle Gran Rey. Curiosamente, a 1,5 km. al sureste se ubica según la tradición oral la montaña de Farfan, cuyo paralelo amazigh lo encontramos en la voz kabilia taferfant = "patria" (M. Mammeri, 1976), con una posible relación con el lugar en que se tomó una verdadera decisión política de estado.

Finalmente, reseñemos la importancia de los hombres adivinos gomeros (de los que nos ocuparemos con más detalle en otro artículo dedicado a los adivinos canarios) del bando de Orone, del que destacamos la figura de Aguamuje como el principal de ellos, cuyo nombre se conserva en una montaña de Valle Gran Rey y asociado al denominado "Corral del Adivino". El estudio lingüïstico del antropónimo nos depara una curiosa traducción que pudiera relacionarse con la adivinación oniromántica o por incubación documentadas en el norte de Africa. Procede del verbo "mhed" = "extenderse todo a lo largo en el suelo o en la tierra", "estar extendido o acostado", vigente en el Marruecos Central, a través del primario compuesto "a wa mhed"= "este el que se extiende o acuesta" o "este que es de extender" (M. Taifi, 1991). F. Pérez Saavedra (1997:270) relaciona a este personaje gomero con la genealogía de la familia Armas, basándose en un estudio de Leopoldo de la Rosa (1960) que a su vez se apoya en un documento del siglo XVIII escrito por Nuñez de la Peña. Se afirma en dicho documento que Juan Negrín, primer Rey de Armas, era natural de La Gomera y nieto de Aguamuje, por lo que nos encontramos con otros dos apellidos canarios directamente vinculados a la descendencia de los isleños anteriores a la conquista europea.

LAS MAGUADAS GOMERAS

A la hora de estudiar las áreas de influencia en las cuales se llevaban a cabo los rituales de los gomeros nos centraremos en la zona de Vallehermoso, en base a datos toponímicos concretos y a falta de suficiente información etnohistórica al respecto. Como vimos más arriba, existieron puntos de referencia común entre las diversas islas, puestos de relieve por los restos paleolingüísticos que vienen a confirmar las investigaciones en el plano arqueológico representadas por los recientes hallazgos en la isla de canaletas y cazoletas en determinados recintos que indican incuestionablemente la existencia de las maguadas.

El Dr. J. Bethencourt Alfonso (1991:372) aporta el topónimo "Tamagada" y la expresión "Etimara de Tamagada", en Vallehermoso. Para explicar la forma original de dicha expresión bereber es preciso apuntar previamente al numeral "mraw o maraw" ="diez", y su forma femenina "mrawt" (M. Lamzoudi, 1988), en el dialecto "tacelhit" del Anti-Atlas, Sous y Alto Atlas occidental. Este vocablo se recoge en las islas a través de Nicolosso da Recco para la isla de Gran Canaria, en 1341, quien nos señala la voz "marava o maraua" para el número "diez" (J. Alvarez Delgado, 1949:45, 48). En consecuencia, la expresión gomera Etimara de Tamagada se traduciría por "n ti mrawt^tmawaden, según esta última forma plural femenina ya vista más arriba, con el significado: "de la (tierra) de las diez doncellas o vírgenes", (pronunciar: "en ti maraut^tmaguaden"), en donde "ti" es el demostrativo autónomo "la de" (M. Taifi, 1991) y "n" la preposición genitiva "de". La posterior contracción condujo a la desaparición de la primera "n" y el fonema "wt" obteniendo "etimara" y por pérdida de la "u" en el segundo término de la expresión obtenemos la feminización singularizada castellana "tamagada". Vemos claramente que alude a un determinado lugar de Vallehermoso relacionado con las maguadas o sacerdotisas. El estudio etnográfico nos lleva al interesante dato que nos aporta A. Tejera (1996:102) en el sentido de la existencia de un posible espacio sagrado en Laguna Grande, ubicado en el Parque del Garajonay, Vallehermoso, y que según este autor pervivió en la tradición o memoria popular como "lugar de brujas" o "bailadero". Pero lo que más nos llama la atención es la descripción de la estela o monolito ubicada en dicha zona en la que el citado autor llega a contar 10 perforaciones hechas en la cara noroeste de la piedra de unos 6 o 7 cms. de ancho y 7 cms. de profundidad (ibídem: 104), coincidente aquel número con el de las maguadas, por lo que no sería descabellado pensar en una posible relación y desde luego confirmaría el lugar como un enclave de carácter sagrado en donde dichas jóvenes llevarían a cabo rituales vinculados a la fecundidad o a la petición de lluvias. Más adelante, A. Tejera (ibídem: 105) hace referencia a la costumbre de las poblaciones bereberes que en los lugares destinados a los rituales "cada uno de los participantes aporta una piedra que simboliza el espíritu de los antepasados" para formar los "kerkus". Por nuestra parte creemos que, paralelamente, este valioso dato podría explicar de alguna forma el número de diez perforaciones de la cara noroeste del monolito, aunque no lo hace con el resto de agujeros. De todas formas, y siempre en el terreno de las hipótesis ¿estaría asociada cada una de las perforaciones con cada una de las maguadas? ¿serían objeto de libaciones rituales? Por otro lado, la tradición gomera confirma que los antiguos grupos folklóricos de la isla se componían de 10 bailadores, un tambor y una chácara, por lo que sería plausible pensar en una herencia de los cortejos rituales de petición de lluvia por parte de estas 10 mujeres sagradas que muy posiblemente bailaran y entonaran cánticos repetitivos (como veremos en el siguiente apartado) en los mismos. Igualmente, desde el punto de vista lingüístico se vuelve a confirmar el carácter cultual de la zona con el topónimo Cabezo de Amaga, evidente castellanización de amawad <> amaguad <> amagua <> amaga, situado un poco al norte de Laguna Grande, de 1.200 m. de altitud, y muy posiblemente un "almogaren" gomero similar a los existentes en Gran Canaria al que llegarían en cortejo las maguadas.

Es preciso apuntar que la voz Tamagada no tiene relación con la denominación Tamargada con que se conoce una localidad situada al noreste del municipio de Vallehermoso. Este último vocablo geográfico se asocia al etnónimo continental Ayt Merghad, núcleo principal de la confederación de los Ayt Yaflman situada a 2.500 m. de altitud en el Alto Atlas Central, cerca de Goulmima, al sureste de Marruecos y en el entorno próximo al Oued Rheris y al Oasis de Tafilalt, donde las fuentes etnohistóricas aluden a la presencia de los "Canarii", tribu protobereber encontrada por los romanos en el 42 d. C (M. Rachet, en J. J. Jiménez, 1992:16-17). Desde el punto de vista antropológico se observan sorprendentes similitudes con la población gomera -en la cual se observa tanto en la época precolonial como en la actual una posición máxima hacia el tipo mechtoide o "cromañoide" africano (I. Schwidetzky, 1975: 93)- en relación a la alta proporción del grupo sanguíneo "O", que alcanza entre los Ayt Merghad un porcentaje del 81,8% ( N. Kossovitch, 1953, en D. Ferembach, 1988), a causa de la deriva genética por tratarse de zonas montañosas aisladas. El propio etnónimo marroquí Merghad puede derivar del adjetivo amazigh amrghad = "el favorecido" de cuya raíz después nos ocuparemos y que dio nombre a dicha tribu bereber "los hijos del favorecido".

En el resto de la toponimia gomera encontramos voces con idéntico radical que Tamargada, tales como Argada, playa y barranco del municipio de Vallehermoso, cercanos al caserío de Gerian, en el límite con Valle Gran Rey (Chil, en F. Pérez, 1995:147) <> a-rghud= "el (lugar) que (es) de favorecer" (en sentido divino) en las hablas del Marruecos Central (M. Taifi, 1991), y en donde "a" es un pronombre indefinido con el significado"= "el que, lo que" (Ch. Foucauld III, 1951). La variante Arguado (D. J. Wolfel, 1965) se aproxima bastante al primario amazigh, al igual que el participio "a--rghuden"= "el que es favorecido" (por la divinidad) es el étimo del topónimo Argodey, nombre de una fortaleza natural rocosa en la isla a la que alude Abreu Galindo (1977) y en la que se refugiaron los gomeros que se enfrentaron al europeo Fernando de Castro en 1425. En relación a este lugar, A. Tejera (1996: 96-97-109) y otros autores lo asocian a la fortaleza de Chipude en la que se encontraron "pireos" de sacrificio animal y apunta la posibilidad de que se trate de un enclave cultual o espacio sagrado para los isleños.

Por otra parte, como dijimos más arriba, en el otro extremo noreste del actual municipio de Vallehermoso se localiza la comarca de Tamargada. En relación con esta última voz nos inclinamos a creer que estamos ante otro espacio religioso gomero anterior a la conquista. La existencia en esta zona de la Ermita de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, una de las numerosas que existen en el conjunto Orone-Agana (13, frente a 6 de Hipalán-Mulagua) indica una mayor incidencia del proceso cristianizador en aquel. Los primitivos templos levantados en las islas por los primeros misioneros franciscanos a lo largo del siglo XV, en una primera evangelización y posteriormente por los conquistadores europeos, fueron pequeñas ermitas erigidas rudimentariamente con materiales de los alrededores, tales como piedras, palmas o paja, indicando una manifiesta neutralización religiosa de los ritos ancestrales en este caso gomeros. Otro elemento geográfico vinculado a esta zona sagrada es el Roque Cano, de unos 650 m. de altitud, en cuya cima se atestiguan restos de hornos o aras de sacrificios animales (según comunicación personal de A. Cubillo) que muy posiblemente, al igual que en el recinto sagrado de Argodey o Fortaleza de Chipude, se ofrecieran a la divinidad. Esta última era denominada por los gomeros Orahan (L. Torriani, 1978:204) "que estaba en el cielo y que había hecho todas las cosas". El testimonio objetivo de L. Torriani, transmitido a finales del siglo XVI, libre de toda influencia religiosa por su carácter de ingeniero, además de su nacionalidad no española y por tanto de criterio no tendencioso, nos merece el mayor crédito. La autenticidad del nombre divino recogido por el cremonés se pone de manifiesto en su análisis lingüístico. Entre las poblaciones bereberes del Marruecos Central se atestigua el verbo "rah"= "salvarse, estar sano y salvo" (M. Taifi, 1991) y por extensión aplicado al plano sobrenatural. De esta raíz se deriva el participio "rhan" "salvado" y el primario amazigh "u –rhan"= "el del salvado o de los salvados", que da origen a la acepción religiosa de la voz gomera <> Orahan, o dicho de otra forma "el (salvador) de los salvados" o "el que salva a todos". En relación a este último significado y respecto a los nombres de las divinidades canarias, es muy sugerente la similar variante recogida por A. de Viana (Ed. 1991: I, 80-81):

"..creyendo y adorando un dios solo, cuyo ser infinito, omnipotente, justo, clemente y pío confesaban, llamándole en su lengua Hucanech, Guayaxerax, Acucanac Menceyto, Acoron, Acaman, Acuhurajan, que son sublimes y altos epítetos".

La forma Acuhurajan (Achuhurahan, en A. Espinosa, "k<>ch" en tamazight) es como decimos una variante de Orahan que contiene el radical "rh" ampliado a una expresión compuesta. Como primario podemos formular la solución: "aku hu rhan"= (literalmente): "he allí (el de) todos los salvados", o "he allí (a lo lejos, posiblemente señalando al Sol) el salvador de todos" o "el que salva a todos", en clara alusión a la divinidad benefactora, protectora y salvadora. En el citado compuesto podemos observar la presencia de la partícula demostrativa de alejamiento "hu"= "he allí", cuando el objeto señalado se encuentra lejos del que habla (M. Taifi, 1991) y del nombre masc. pl. invariable "aku, ku"= "todos, todo, cada uno" (M. Taifi, 1991). En la misma isla gomera encontramos el topónimo Playa de Oroja, en la costa de los riscos de Seima (del tuareg tahaggart "asaim"= "fuga, precipicio" (Ch. Foucauld, IV, 1951) entre La Villa y Playa Santiago, cercana a la Playa del Cabrito, probablemente un lugar de culto a la divinidad. La zona sur de la isla se caracterizaba por la abundancia de ganado caprino, superior al ovino, en el marco de los desplazamientos estacionales en sentido vertical (de costa a cumbre) y así en Los Polieros (Alajeró) los ovicápridos son más del 95% en el estrato I y casi el 95% en el estrato II, siempre duplicando o triplicando las cabras a las ovejas (J. F. Navarro, 1993:28). Aparecen los ovicápridos, según este autor, en casi todos los yacimientos de habitación, en concheros y en cuevas sepulcrales acompañando al difunto. Se infiere de lo anterior un cierto valor sagrado representado en estos ganados y que a nuestro juicio explicaría la génesis de topónimos como los vistos ut supra y algún otro posiblemente relacionados con los sacrificios rituales a la divinidad. En esta línea es muy sugerente el topónimo E.F.C. (" evolución fonética coincidente", ya explicado en otros artículos) La Jarrita y Punta de la Jarrita, en la costa de Alajeró. Si analizamos con detenimiento esta voz vemos que se asocia al primario amazigh "aharrag"= "rebaño de cabras", entre los Ait Izdeg del Alto Atlas Central (M. Taifi, 1991), del que deriva el diminutivo femenino castellanizado Jarrita="cabrita", además del vocablo pancanario "jaira"= "cabra" y el topónimo Bájara (R. F. Castañeyra, 1991:243) ("wa aharrag"= este del rebaño de cabras") localidad a 2 Km. del núcleo de Pájara (Fuerteventura), el primero de ellos antiguo nombre majorero de la zona transformado, por fonetismo labial, por los colonos españoles en Pájara desde un primitivo Bájara, seguramente oído a los moriscos del siglo XVI que ya habitaban la isla. Es conocida la tendencia de los árabohablantes a pronunciar la "p" castellana como una "b". En este caso se dio un proceso analógico inverso, es decir: wa <> ba <> pa. La evolución fonética desde la voz original majorera sería: "wa aharrag <> uaharrag <> vaharrag (por grafía castellana de la época en que se confundía la "u" con la "v") <> baharra <> bájara <> pájara. Confirmando lo anterior en Tenerife existe el barranco de Pájara, en El Escobonal, antigua zona de pastoreo.

Por otra parte, idéntica a la voz gomera Oroja encontramos, aún más pura, en la isla de El Hierro la denominación Orojan aplicada a la divinidad y recogida por T. Marín de Cubas (Ed.1993:108): "unos hombres de oriente que traerían a Dios Orojan, que este vendría...."

Igualmente, la variante Eraoranhan alusiva a la divinidad masculina en la misma isla es recogida por A. Galindo y L. Torriani. Asímismo, en La Palma, J. Bethencourt Alfonso (1991:383) consigna la Playa de Oroja, cercana a Puntagorda. Se desprende de lo anterior una evidente convergencia etnolingüística entre las tres islas occidentales (La Gomera, La Palma y el Hierro), lo que confirma la idea de pertenencia a un mismo grupo humano poblacional, independientemente de la forma de arribada a los respectivos territorios insulares, ya apuntada aquella por algunos cronistas del siglo XVI en relación a la similitud de las costumbres observadas entre estos isleños.

EL APELLIDO CHINEA

Este conocido apellido gomero, principal objeto de nuestro estudio, de clara raigambre autóctona según la ciencia genealógica (C. Platero, 1992), viene un poco a corroborar cuanto hemos dicho en relación a las maguadas de la isla y al importante papel jugado por la mujer isleña en los rituales anteriores a la cristianización de aquel territorio. El culto a las fuerzas de la Naturaleza y a la Divinidad se hacía por medio de intermediarios especiales (hombres y fundamentalmente mujeres jóvenes previamente seleccionados por sus cualidades físicas y morales) que actuaban en representación del pueblo implorando a Orahan el agua de lluvia y, en suma, la fertilidad y la fecundidad.

Según la tradición oral tiene su origen en la aldea de Guadá (Chil, en B. Alfonso, 1991), Valle Gran Rey. Procede esta voz del paralelo amazigh "wa dda"= "este (lugar) de lo bajo, abajo o parte baja", en las hablas del Marruecos Central (M. Taifi, 1991). Se ubica en la cabecera del Valle Gran Rey y es un lugar de fuertes pendientes donde se originan los más importantes nacientes de agua de la isla. El poblamiento de Guadá se distribuye actualmente por núcleos de población más o menos dispersos a lo largo del Valle Gran Rey como Lomo del Balo, Higueras del Llano, El Hornillo, Los Descansaderos, Retamal, y más hacia la costa Chelé y Los Reyes (que podría indicar la zona habitacional del Jefe del bando de Orone). Estas entidades habitadas nos sugiere la idea de que la zona de Guadá o Valle Alto se extendía o correspondía a todo un espacio densamente poblado (la "parte baja" en relación a los altos del Garajonay) a lo largo del barranco de Valle Gran Rey, por así decirlo la morada del Rey y de la mayor parte de la población del cantón. Este dato se confirma por la intensa labor evangelizadora llevada a cabo por los europeos y atestiguada por el gran número de ermitas existentes en dicha zona (6), lo que podría indicar su carácter sagrado y la posibilidad de que se trate de un primitivo asentamiento de las maguadas gomeras.

Aparte del lugar mencionado ut supra el apellido Chinea se conserva casi en su totalidad en el Barrio del Guro, situado en el tramo medio del Barranco de Valle Gran Rey ("agrur" = "recinto donde se encierra el pequeño ganado", en dialecto kabilio de los At Mangellat, J. M. Dallet, 1982), idéntico en su radical con la voz pancanaria "goro" con las siguientes acepciones: a) "corral redondo de piedra". b) "círculo pequeño de piedra seca construído para encerrar una cría de cabra, oveja u otro animal. c) soco o refugio de pastores en mal tiempo (A. O´Shanahan, 1995:587). La tradición oral de la zona aún evoca el nombre ancestral de una princesa gomera llamada indistintamente "Echirea o Echinea", con una muy posible relación con el apellido. Creemos que pueda tratarse de un resto antroponímico de un pasado tiempo mítico que perduró en la memoria popular por algún hecho de cierta relevancia o por la propia función ritual de las maguadas, grupo religioso al que este personaje femenino pudo haber pertenecido. Es interesante la referencia inmediata a aquel desde el momento en que se quiere indagar sobre el origen del apellido Chinea. Esta figura femenina representa en cierto modo el origen de un transmisión legendaria que no ha sido borrada del legado tradicional gomero, marcándolo profundamente y que incluso puede adquirir la categoría del linaje representado por una mujer, por ser la sociedad gomera de filiación uterina y herencia matrilineal (F. Pérez Saavedra, 1997:255). El mismo autor señala más adelante (ibídem: 271) la leyenda de Aremoga, hija del Gran Rey y considerada como vidente femenina, "que habitaba en un Valle llamado de "El Gran Rey", la cual aconsejó a su padre el acatamiento a la gente extraña llegada a la isla porque eran enviados del cielo" (según información del viajero portugués G. Frutuoso). La tradición popular, por medio de una conocida endecha, señala el posterior nombre cristiano de esta joven noble isleña y que fue el de Ana Sánchez. Si analizamos el antropónimo Aremoga observamos un claro paralelismo con el plural amazigh imawaden explicado más arriba, por medio del compuesto "ar imawaden"= "la de las doncellas o vírgenes" o "la que pertenece al grupo de maguadas": evolución: "ar imawaden <> arimaguaden <> aremogua(den) <> aremoga, por apócope final silábico y pérdida de una "u" en la posterior contracción castellanizante. Es muy posible que Echinea y Aremoga hubieran sido el mismo personaje femenino de linaje sagrado, emparentado con la realeza y al mismo tiempo con una clara función ritual. De lo que se infiere que estas denominaciones fueran "nombretes" por los que era conocida la hija del Rey de Orone, como veremos a continuación con la traducción del apellido Chinea. Deriva este del sustantivo tuareg del Ahaggar "anea (pl: ineâten)= "canto poético, rítmico" (reiterativo) (Ch. Foucauld II, 1951), propio aún hoy en día entre las tribus bereberes norteafricanas y realizados en tiempos preislámicos exclusivamente por mujeres en ceremonias rituales de petición de lluvia o nupciales. La voz gomera resulta del compuesto ti anea= "la de o las del canto poético o rítmico", en donde la partícula "ti" es el demostrativo autónomo femenino singular o plural con el significado "la de" o "las de" (M.Taifi, 1991). Por un proceso posterior de palatización en su evolución castellanizante el que la "t" se convierte en la típica "ch" canaria obtenemos: "ti anea <> chinea. Una vez establecida la etimología se aprecia claramente la traducción del ancestral nombre Echinea como una fórmulación de pertenencia al grupo religioso en cuestión a través de la preposición genitiva "n" = "de" ya vista en otros apartados de este trabajo: "n ti anea= "de las del canto" (pronunciar: enchinea <> echinea, por pérdida de la primera "n"), es decir, "la que pertenece al grupo de los cantos", lo que conectaría con el carácter sagrado de "vidente". Se constata pues la existencia de un grupo social femenino encargado específicamente a través de determinados cánticos que acompañaban los ya conocidos ritos precristianos también presentes en otras islas y que sin lugar a dudas eran llevados a cabo por las maguadas gomeras. A este respecto el autor A. Tejera (1996:129) nos dice que los cánticos en La Gomera no siempre formaban parte de ritos de muerte sino que "usaban de cantos para acompañar la celebración de fiestas y rituales de diversa índole" y aludiendo a las tristes endechas señala más abajo que eran "cantadas por las mujeres cuando morían sus seres queridos". De la función específica atribuída a las féminas en relación a los cánticos, L. Torriani corrobora nuestra interpretación al referirse a las endechas como "lamentos mujeriles" (1978:202), aunque es muy probable que las "maguadas" gomeras extendieran dichos cantos rítmicos o acompasados a la esfera festiva y ritual, de forma análoga a como ocurre entre las poblaciones bereberes del norte de nuestro continente.

El vocablo Chinea lo encontramos igualmente en la topónimia de la isla representado en la Cañada de Chinea y la Cueva de Chinea, ambos dentro del término municipal de San Sebastián y muy próximos a la cueva de Guahedun (J. Abreu Galindo) ("wa aheddun" ="este lugar de lo cubierto, tapado, del mantón", en el Marruecos Central, M. Taifi, 1991, posiblemente y por extensión, debido a la particularidad de ser una cueva "tapada" o escondida por las características del terreno, en la concavidad de una peña y no divisada a simple vista) en la que se llevó a cabo el ajusticiamiento del Conde Hernán Peraza, el joven, a manos de Huatacuperche por haber roto el pacto de colactación y por sus amores prohibidos con la joven Iballa. En relación al entorno de esta última cueva la tradición oral (según comunicación personal de Tanausú Rodriguez Moreno, de la Asociación Cultural "Tamusni") señala la existencia de otras cuevas cercanas en épocas pasadas, algunas de ellas ya desaparecidas por las obras de la carretera. Este dato explicaría la razón de la denominación de Chinea aplicada a una cueva y a una Cañada (hoy día Cañadas de Peraza) cercana a la Degollada de Peraza. Se trataría de un espacio habitacional formado por cuevas ocupadas por maguadas, grupo religioso dedicado al culto y al que pertenecería Iballa.

------------Cueva en Guahedun, escenario del ajusticiamiento del Conde Hernán Peraza

En una interesante cita T. Marín de Cubas confirma cuanto decimos:

"Era la hermosa Iballa el hechizo de Hernán Peraza, tenía madre y parientes todos de los dos bandos de Apala y Armigua, opuestos a los otros dos de Agana y Orone, entre nobles y villanos........... (....) los apalos y armiguos, de que sentían grande vejación por la mofa, y siendo Iballa dotada de hermosura, dedicada primero al culto de sus ceremonias, como en Canaria las doncellas Marimaguas que guardaban clausura, vivía sola con su madre en las cuevas de Guanchedum (wa n theddunt <> wa n cheddum), término donde tenía sus cortijos Hernán Peraza y el disfraz de sus visitas por mucho tiempo y tan escandaloso a los gomeros..." (1993:175) (letra en negrita es nuestra).

Asímismo, en la zona de Playa Santiago se atestigua por la tradición oral la Cañada de Chinea y por comunicación personal de Tanausú Rodriguez el Roque de Las Brujas, en Tapahuga, a unos dos kilómetros de aquella cañada. La actual romería que aún se celebra en estos lugares en la actualidad confirma la existencia en tiempos precoloniales de la maguadas gomeras, evidente signo del proceso cristianizador posterior a la conquista europea.

Por otra parte, en la isla de Fuerteventura se atestigua Tinea (B. Alfonso I, 1991:365), región en Casillas del Angel y montaña en Pájara, muy probablemente sendos enclaves rituales de las maguadas majoreras en relación a la petición del "anzar" (lluvia), aunque desconocemos su ubicación concreta. En relación con el enclave montañoso de Pájara no es descabellado vincularlo al entorno de la Gran Montaña (704 m.) próximo al Risco de las Peñas donde hoy se erige la Ermita de Nª Sra. de la Peña, evidente sincretismo cristianizador de las creencias de los antiguos isleños.

Para finalizar, indiquemos los resultados de un estudio estadístico recogido por el INE a nivel estatal (Censo electoral a 1-1-1993) y publicado por la prensa canaria en el que se recogen los diversos apellidos. El apellido Chinea figura en una lista de apellidos con una frecuencia superior al uno por mil en Canarias e inexistentes en España. Dicho apellido figura con una frecuencia de 1,32 % 0, entre otros, citados a título orientativo, como Artiles (2,15 % 0), Betancor (3,16 % 0), Betancort (1,22 % 0), Bethencourt (1,36 % 0), Curbelo (1,70 % 0), Dorta (3,14 % 0), Montesdeoca (2,52 % 0), Negrín (1,82 % 0), Socorro (1,18 % 0), Fumero (1,06 % 0), Ravelo (1,09 % 0), Arbelo (1,25 % 0), Darias (1,61 % 0), Fleitas (1,04 % 0), Mederos (1,04 % 0 ), Valido (1,09 % 0), Arencibia (1,24 % 0). Muy probablemente, la pervivencia actual del conocido apellido Chinea, como otros autóctonos canarios, tiene relación con el linaje real isleño y con la influyente comunidad religiosa de los primeros gomeros sincretizada trás la conquista europea, como hemos podido comprobar en este trabajo.

 

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