La Gaceta, 4-10-03

Coalición Socialista Canaria

MANUEL ALMEIDA

De entre todas las variantes que se manejan estos días en la isla de Gran Canaria en torno a la salida de la crisis interna de Coalición Canaria, hay una que cada vez se repite con mayor insistencia en los mentideros, y que cobra fuerza entre el sector romántico -adscrito a la figura de Román Rodríguez- a medida que se va diluyendo la posibilidad de una entente cordiale con los sectores áticos y mauricistas. El cuerpo les pide a aquéllos quemar sus naves y emprender la aventura del descubrimiento por las costas de un nuevo mundo que, como todo terreno virgen, se muestra a la par seductor y enigmático, repleto por igual de posibilidades y de riesgos. Los escarceos amorosos con una parte del socialismo regional, especialmente patentes en los momentos más duros de la disputa Adán-Román, lejos de amainar tras las elecciones autonómicas han ido madurando hacia una especie de flirteo abierto y nada disimulado, que no sólo está provocando brechas en la formación nacionalista, sino también en el seno del PSC.

La discusión entre estos últimos se centra en quienes optan por una asociación estratégica con los nacionalistas que se reivindican cristianos de base y de izquierdas, y quienes prefieren mantener la independencia histórica de una formación que comienza precisamente ahora a recuperar el espacio perdido. El objetivo, en cualquier caso, es sentar las bases de un frente común de carácter preventivo contra la también cada vez más rumoreada upenización de Coalición Canaria, es decir la asimilación de los objetivos programáticos y estructurales de CC y el Partido Popular bajo una sola sigla y un sólo proyecto hermanado, al estilo de la Unión del Pueblo Navarro.

Algunos dentro del PSC ya actúan por su cuenta y secundan sin cortapisas todo cuanto provenga del nacionalismo romántico, haciendo labor en pro de ese ansiado acercamiento y, al mismo tiempo, apurando el desgaste del Gobierno y de la solidez interna de la coalición. Otros, aún en el seno de CC, no esconden su simpatía por los arrumacos que provienen del entorno que aquí en Canarias parecen regir a la par Juan Carlos Alemán y Juan Fernando López Aguilar desde posiciones bien diferentes.

La solución a este galimatías la tendremos a la vuelta del próximo proceso preelectoral -en el que Coalición deberá determinar sus candidatos al Congreso- y tras los propios comicios -cuando Coalición deba optar por quién asuma la portavocía en la carrera de San Jerónimo-. Si, finalmente Román logra ser el número uno en la naciona-lista a la Cámara y encabezar la delegación resultante, sea como grupo parlamentario independiente o no, es más que probable que todo quede en una crisis más de las muchas sufridas ya por la organización. Si, por el contrario, el ex presidente del Ejecutivo regional ve nuevamente frustradas sus aspiraciones y las del sector que con tanta vehemencia lo defiende, la reacción no llegará en tardar.

La Coalición Socialista Canaria, Coalición Canaria Socialista, o sea cual sea el nombre que se le quiera dar, es por ahora una opción que se baraja sólo en Gran Canaria, aunque también se contempla ya en la isla de Lanzarote. Desde el punto de vista del ciudadano supondría una opción más dentro del amplio abanico de la oferta democrática, algo más coherente en factores ideológicos y posible punto de reencuentro del izquierdismo desencantado. En esa tesitura, en la que también tendría cabida Izquierda Unida, es el Partido Socialista quien más tendría que perder, aunque eso no debe ser obstáculo para, si se valoran los pros y los contras de esa amplia alianza, tomar la determinación que mejor sirva a sus objetivos y a su base ideológica. Vendría a ser casi como una nueva UPC, aunque esperemos que, eso sí, adaptada a esto que llaman, llamamos todos, siglo XXI.

manuel@al-meida.com