La colisión de Coalición

Ramón Moreno

El discurso político de Coalición Canaria está agotado, y ese es el gran problema, que los analistas y estrategas de la coalición parecen no enterarse.

Después del batacazo de CC en las elecciones europeas, podemos afirmar sin temor a equivocarnos, y parafraseando el slogan de campaña, que "no estarán ni decidirán"... Pero lo más grave del caso, desde mi punto de vista, es que se trate de disfrazar tamaña debacle, achacándola a la abstención y a la bipolarización del voto entre el PSC/PSOE y el PP, sin la menor autocrítica, cuando se trata de los peores resultados de Coalición Canaria en toda su historia, al no alcanzar siquiera los cien mil papeletas, rozando apenas el 16% del total, y perdiendo 95.000 votos con respecto a 1999 en la provincia oriental donde ICAN va cuesta abajo y sin freno.

Y es que CC ha colisionado frontalmente con el electorado. Un electorado que a pesar de los votos cautivos y de los estómagos agradecidos, le ha dado la espalda. Situación que se viene repitiendo peligrosamente desde las autonómicas y las generales del 14 M y que ha culminado ahora con el varapalo del pasado domingo. Se veía venir. Ni el bueno de Alfredo Belda era, en mi opinión, el candidato más idóneo (es un magnífico profesional que ha realizado un riguroso y meritorio trabajo en el grupo parlamentario de Coalición Canaria, a la sombra de José-Miguel González), ni fue arropado convenientemente por los "pesos pesados" de CC, ni el diseño de la campaña fue el más adecuado -teniendo en cuenta la apatía del electorado y la poca importancia que se le da a las elecciones europeas-, ni el slogan de campaña, desde el punto de vista del marketing político, fue el más acertado.

Pero sobre todo, y fundamentalmente, hay un hecho incuestionable: el discurso político de Coalición Canaria está agotado, y ese es el gran problema, que los analistas y estrategas de la coalición parecen no enterarse. A ello hay que añadir el acaparamiento de cargos en la cúpula de la coalición, donde el don de la ubicuidad de algunos es patente, imposibilitando el acceso a cargos de responsabilidad a nuevas personas que aporten ideas novedosas y proporcionen aire fresco a la atmósfera contaminada y viciada de los órganos de dirección de CC. No es de extrañar, por tanto, que hayan sonado las alarmas en el seno de la coalición. El díscolo y siempre polémico Nacho González, que preside "nacionalmente" el llamado Centro Canario Nacionalista (CCN), ha visto ya la oportunidad de tocar poder, y ha propuesto una reunión de los partidos que integran CC para "diseñar estrategias, elevar propuestas e incluso, candidatos".

Pero ese no es el tema, en absoluto. Se podrán reunir decenas de veces aquí o allá y seguir mareando la perdiz, y continuar repartiéndose los cargos entre cuatro, pero -repito-, ese no es el fondo de la cuestión. El problema radica en que Coalición Canaria necesita urgentemente una auténtica catarsis purificadora que depure responsabilidades, ponga a cada uño en su sitio, diseñe un plan de jubilación y reparta juego, que gente preparada y con ganas de trabajar por Canarias hay. Ahora es la oportunidad, porque el tiempo pasa volando y en el horizonte acechan las autonómicas del 2007 que, de seguir las cosas como hasta ahora pudiera ser una verdadera catástrofe y que Coalición Canaria salte por los aires hecha añicos.

Coalición Canaria, heredera de la vieja Fraic y de las antiguas AIC, está inmersa en la tesitura más importante de su historia. No es una cuestión coyuntural por la pérdida progresiva de votos. No, es algo más que subyace en la propia génesis del proyecto pretendidamente nacionalista.

Y el tema no es otro que, precisamente, la urgente y necesaria redefinición de su nacionalismo y la no menos necesaria y perentoria unificación, fusión, integración -o como se le quiera llamar-, en un partido único que cohesione este territorio y a esta sociedad que asiste atónita a un espectáculo bochornoso.

En este contexto, le corresponde a ATI, promover, impulsar y, en última instancia liderar, por su peso específico de siempre, este inexcusable proyecto político.

Máxime, si se tiene en cuenta que uno de los grandes desafíos de la humanidad para este siglo XXI serán los nacionalismos y las reivindicaciones territoriales. Por consiguiente, Coalición Canaria debe iniciar cuanto antes ese proceso que sea la culminación del partido único que defienda verdaderamente los intereses de todos los canarios, no los de unos cuantos como ha venido sucediendo hasta la fecha.

Este proyecto de futuro pasa, necesariamente, por el inicio de conversaciones urgentes con los actuales mandatarios del Partido Nacionalista Canario (PNC) cuyas siglas históricas y pedigrí nacionalista es, justamente, lo que Coalición Canaria necesita, en aras, no sólo de asumir definitivamente y sin ningún rubor el "hecho nacional canario", sino de reconocer de una vez por todas que Canarias es una nación sin Estado; lo que nos impide, entre otras cosas, delimitar nuestros espacios marítimos y la mediana con el Reino de Marruecos y poder acceder así a nuestros recursos marinos, petróleo y gas incluidos.

La ambigüedad calculada de antes, debe dar paso a un compromiso inequívoco de abrazar el verdadero nacionalismo canario, que marque las diferencias con el Partido Popular y con el PSC/PSOE, partidos de obediencia estatal, que por otra parte, le han ido comiendo terreno a Coalición Canaria, aunque luego pacte con ambos a nivel estatal, lo que el electorado de CC no acaba de digerir. Porque claro, ser adversarios políticos en las campañas electorales y escenificar confrontaciones dialécticas defendiendo a capa y espada el programa de uno u otro, para terminar pactando al precio que sea, no sólo es poco decoroso sino un fraude al electorado.

En consecuencia, la pelota está en la cancha de ATI. Y desde su seno debe partir, cuanto antes la corriente dinamizadora e impulsora del nuevo proyecto que, es obvio, no admite dilaciones ni excusas de ningún tipo: el futuro de Canarias está en juego. Y en este sentido, no quiero pensar que, quienes en su día tenían secuestrado al PNC, y los que ahora han sido reelegidos, pongan la más mínima pega a iniciar contactos exploratorios y conversaciones formales escudándose en no se qué intereses espúreos o reclamando cuotas de poder que no se corresponden con la realidad. ¡Ahora es más necesario que nunca, grandes dosis de generosidad!

Por cierto, ¿qué significará "canarizar" el PSC/PSOE?

rmorenocastdla@hotmail.com