Confraternizar

Por Elio Rodríguez-Figueroa

¿Han ganado Vds. alguna batalla, no digamos guerra, sin enfrentamientos? Enfrentamientos, desgraciadamente crueles e injustos, en este nuestro caso, por usurpadores y expoliadores de lo nuestro, de nuestra tierra, que los que se dicen defenderla lo que hacen -paradigma de amor- es bajar la cerviz y aceptar sus leyes y reglas de juego impuestas con tanta de nuestra sangre; la de nuestros antepasados, padres, hermanos e hijos.

En este caso hablamos de un proceso democrático ¡ojalá fuera así! De qué infame parodia se hacen y hacen que nuestro pueblo sea cómplice. O es que no hemos vuelto idiotas y aceptamos que tal comedia o sainete se le califique de "proceso democrático". Quienes tales afirmaciones hacen ya sabemos quienes son; son los de siempre, los reaccionarios quienes, con su poder, medios de comunicación, etc., imponen al rebaño sometido al sentir colonial, la vileza de los pueblos esclavos. Es esto a lo que Vds. están contribuyendo, a desarbolar el espíritu de lucha para liberar nuestra patria. Esta confraternización es la castradora de nuestro impulso libertador. No quiero guerras -he participado directamente en cuatro-, ni muertes, pero si quiero la libertad sin recortes, de mi pueblo, de mi Nación canaria. No la Canarias con secuelas poscoloniales que tenemos actualmente en este sistema de "democracia participativa". Los títulos los pone quien quiera y les da visos de realidad el más fuerte. Ellos, los colonizadores, y los demás a callar y someterse, a "confraternizar", a tener esa parodia de Gobierno autónomo con un presidente, en la sombra español, y todo el conjunto administrativo saturado de lo mismo. Esto es en lo que muchos de nuestros sectores nos proponen participar; es decir, hacerse cómplices por falta de objetividad, así queremos suponer, o bien por manipulación consentida en un proceso que contribuye a descafeinar la lucha, el combate por la liberación. Verdad que la vida es bella, pero se los dice alguien que se va, que se muere, pero siempre preferí la muerte a vivir indignamente. Ojalá, no me cansaré de repetirlo, los españoles de la Cruz y la espada dejen esta última y se avengan al diálogo (suponemos) que propugna la Cruz. Ahí podríamos confraternizar como deseamos hacerlo con todos los pueblos, particularmente con los de nuestra África, con los de nuestro mar de los Atlánticos y nuestros hermanos de Suramérica donde tantas semillas sembramos.

Sólo hay un camino: la unidad; sólo hay un horizonte azul: organizar las Unidades de Tagoror para obtener la Independencia, para poder apoyarlos en una alianza democrática del trabajador, los intelectuales y los sectores progresistas de la burguesía, además de otras áreas de la sociedad. Crear una sociedad donde quepamos todos y donde la justicia social sea una realidad, reparto justo de las riquezas, cultura y demás prebendas a las que toda mujer y hombre tiene derecho.

En esto no hacemos otra cosa, en el área que nos incumbe, que asumir el papel que nos corresponde en este proceso de fondo que corresponde a la lucha anticolonial y a lo que será, como consecuencia de nuestro desarrollo socioeconómico, obtenida la liberación y, con ello, el usufructo de nuestras riquezas. La "tarta" es nuestra y las migajas también y, aún más importante, ¡la justicia y la razón son nuestras!.

Los colonialistas no enfocan su futuro en nuestra patria objetivamente. Sus días están contados y es una torpeza política el confraternizar en cualquier forma. A los pueblos no se les puede dar dos verdades; sólo hay una que defiende su bienestar y sus raíces; lo nuestro, lo que nos fue arrebatado cobardemente: nuestra Independencia. Confraternizar es traición.