"POR LA CONSTRUCCIÓN NACIONAL CANARIA"
(Ponencia Ideológica presentada en el IX Congreso Nacional del PNC) Junio de 2004
Canarias inició su andadura nacionalista moderna más significativa a finales del siglo XIX. Ha sido un camino largo y arduo en el que la figura de Secundino Delgado se convirtió en obligado referente de las reivindicaciones patrióticas de nuestro pueblo. Figura que ha llegado fortalecida y mitificada hasta nuestros días. Desafortunadamente, por aquellas fechas nuestro país ya había perdido el tren de la emancipación americana. Las condiciones no fueron las mismas pues, entre otros factores sociales carecía de una verdadera clase trabajadora asalariada y de una burguesía criolla que la liderara. En aquellas circunstancias, salió triunfante el "pacto colonial" sellado con España por unas cuantas familias canarias dominantes, que se ha mantenido hasta la actualidad.
La fundación del Partido Nacionalista Canario en 1924, con los postulados ideológicos de nuestro emblemático prócer, revitalizó el sentimiento vindicativo que anidaba en el corazón y la mente de muchos isleños, pero que no acababa de aflorar. El motivo debemos buscarlo en la falta de conciencia de identidad y en el complejo de colonizado, inducidos al canario desde la brutal aculturación sufrida por nuestros antepasados tras la conquista, que reprimió sin compasión su lenguaje y costumbres ancestrales e impuso la cultura centralista castellanizante, empeñándose en negar la evidencia de una realidad antropológica, geográfica y cultural diferente. En este contexto evolucionaron las cosas mientras se conformaba la nueva sociedad canaria, producto del mestizaje genético y cultural de guanches y colonos, básicamente ibéricos, con aportes africanos, americanos y de otros países europeos.
Entre los años 60 y 80 del pasado siglo, nuevos aires nacionalistas llegan a Canarias siguiendo la inercia del impulso independentista de las últimas colonias africanas, en los que el MPAIAC jugó un importante papel. Era una nueva oportunidad, que estuvo a punto de cuajar con la Unión del Pueblo Canario (UPC), pero, una vez más, los "poderes fácticos" se encargaron de frenar cualquier intento soberanista y, lo que es peor, han borrado la memoria histórica de esos patrióticos años en nuestra juventud.
Como es lógico, nuestro partido no se quedó al margen de los movimientos nacionalistas de esa época, pero siempre preconizando un nacionalismo sosegado, fuera de radicalismos, como así lo hizo desde su refundación en 1982.
Han pasado 30 años y la dinámica de los acontecimientos en el Mundo, Europa, España y Canarias, presagia tiempos difíciles, pero también de nuevas expectativas y esperanzas para nuestro pueblo.
Es notorio y está en el ánimo de todos los que de verdad sentimos esta tierra, que ha llegado el momento de dar un paso al frente y posicionarnos, desde una conciencia auténticamente nacionalista, en el camino de la libre determinación de nuestro futuro como la mejor manera de afrontar la incertidumbre que estamos padeciendo y los acontecimientos políticos y sociológicos que se están produciendo en esta parte del mundo. Es éste un derecho consagrado en la VII Asamblea General de la ONU de 1966, que en su Parte I, Art. 1º dice: "Todos los pueblos tienen el derecho a disponer por sí mismos. En virtud de este derecho determinarán libremente su régimen político y asegurarán libremente su desarrollo económico, social y cultural".
La dinámica en que ha entrado nuestro país archipielágico: inmigración y densidad de población insostenibles, paro, inseguridad, deterioro acelerado de nuestro Patrimonio Natural y Cultural, la consiguiente pérdida de una identidad que nunca se reconoció y, sobre todo, la sensación de conformismo y frustración que está calando en nuestro pueblo, nos obliga a tomar decisiones urgentes.
La Nación Canaria no puede permitirse el lujo de pasar otros cinco siglos en el limbo identitario. Ni siquiera una década más. Nos estamos jugando el futuro de nuestros hijos y nietos, y ellos merecen heredar un país más digno y libre.
Por eso, nuestro partido, desde su ideología nacionalista histórica, contrastada y reconocida por todos, puede y debe convertirse en referente y pasar a liderar el que quizás sea el último y definitivo movimiento de reivindicación nacional. En él tendrán cabida todas aquellas personas y colectivos que, de manera firme, pero pacífica y sin extremismos, trabajen con el máximo objetivo de colocar a Canarias en el lugar que le corresponde en el concierto de Naciones. Para ello, se hacen necesarios, con el máximo consenso popular, la reforma del Estatuto de Autonomía y un nuevo modelo de relación con el Estado Español y la Unión Europea, basados en innegables derechos históricos y geográficos, que no hemos sabido hacer valer hasta ahora.
Una tarea que exige compromiso y valentía, y que pasa página a los tiempos de la ambigüedad y el temor.
En consecuencia, el Partido Nacionalista Canario, desde este Congreso Nacional, y con el corazón y la mente puestos al servicio de nuestra querida tierra, llama a la Unidad Nacionalista. A los canarios que aquí están representados y a los que quieran sumarse en el camino, para que, dejando a un lado personalismos y partidismos, trabajemos juntos, paso a paso, en la construcción de la Nación próspera y libre que todos deseamos. Unidos en un frente común que plante cara a los que están devorando nuestro país y amenazando nuestra supervivencia como pueblo.
Desde estas premisas, reafirmamos los objetivos fundamentales en los que se enmarcará nuestra política de Estado con respecto a España y Europa:
OBJETIVOS FUNDAMENTALES
1.- Consolidación de nuestro territorio nacional mediante el reconocimiento de las aguas archipielágicas y Zona Económica Exclusiva por parte del Estado español y de los organismos internacionales competentes, así como el control efectivo de las mismas. Para lograrlo, la mejor vía posible es el inicio de los trámites legislativos necesarios para la unificación del Archipiélago cuando consigamos que en el seno de nuestro Parlamento exista una mayoría auténticamente nacionalista que sepa superar, con equilibrio y solidaridad, la incuestionable realidad geográfica con que la Naturaleza nos condiciona y a la malintencionada política que en su día nos dividió. Llegaremos así a la consecución, en su momento, de un Estado Archipielágico libre asociado a Europa, marcando los ritmos históricos que el pueblo decida.
2.- Pacto con el Estado español de soberanía compartida en todos aquellos ámbitos actualmente no transferibles en el marco de la actual Constitución, siguiendo la avenida jurídica ya abierta por la disposición adicional tercera de esa misma Constitución, a través de la cual en su día se nos transfirió una materia reservada al Estado, como fue un Régimen Económico y Fiscal específico.
Posibilidad de consulta popular en aquellos casos en que su importancia y trascendencia lo requiera.
3.- Competencias en relaciones exteriores de todo tipo: diplomáticas, económicas, comerciales, de cooperación cultural, científica y técnica. Políticas nacionales canarias de relaciones con África, en especial con los países de nuestro entorno y con los archipiélagos macaronésicos, al igual que con las naciones hermanas de América que acogen a nuestras comunidades de emigrantes, haciendo valer nuestra ventajosa posición geoestratégica tricontinental. Reflexión profunda sobre nuestro futuro papel en la Unión Europea tras la aprobación de la nueva Constitución y del Estatuto Permanente que considera a nuestro archipiélago como Territorio Ultraperiférico.
Causa común, mediante acuerdos con las otras naciones del Estado plurinacional español, en las políticas reivindicativas con respecto a España y Europa.
4.- Creación, en el seno de nuestro Parlamento, de una Comisión permanente que estudie la viabilidad o no de la aplicación en Canarias de los preceptos constitucionales y de las Leyes Orgánicas del Estado Español, teniendo presente los ejemplos cercanos de la improcedencia manifiesta de leyes básicas estatales en Canarias como la ley 6/1998, de 13 de abril, sobre Régimen del Suelo y Valoraciones, o como ha sucedido con la Ley de Extranjería española, la Ley de Costas o el Plan Hidrológico.
5.- Definitiva articulación institucional de la Nación Canaria. Gobierno nacional con sus funciones ejecutivas propias, reforzando, particularmente, las labores planificadoras y coordinadoras con cabildos y ayuntamientos; gobiernos insulares fuertes y con verdadera representación parlamentaria en la Comisión de Cabildos; gobiernos municipales con todas las competencias que permitan una administración más cercana al administrado y que favorezcan la efectiva participación ciudadana.
6.- Con el fin de controlar la elevada densidad demográfica del Archipiélago -y de proteger a su población- defensa inequívoca del trabajador canario y del empresario de las islas, mediante instrumentos jurídicos que frenen la brutal inmigración legal e ilegal que padecemos (Ley de Residencia), la sobreexplotación de nuestras fuentes de riqueza y la salida al exterior de los beneficios correspondientes. Antecedentes a esgrimir: Las islas Feroe, del Canal, de Man y, recientemente, de Malta. Solicitud a la UE de un desarrollo creativo del Art. 299.2 del tratado de Ámsterdam, a España de los Arts. 149 y 150.2 de la Constitución sobre transferencias en extranjería e inmigración y, asimismo, el Art. 37.1 de nuestro Estatuto de Autonomía.
7.- Política de defensa a ultranza de nuestro medio ambiente y gestión rigurosa de los espacios naturales protegidos del Archipiélago, que albergan una biodiversidad considerada entre las primeras del Planeta. Freno a la sobreexplotación y al acelerado deterioro de nuestro escaso y disperso territorio, que están masacrando los singulares ecosistemas de nuestras islas. Pacto nacional canario para consensuar políticas urbanístico-medioambientales acordes con nuestra geografía particular. Freno al desarrollismo "insostenible" que se ha instalado en las políticas de planificación insulares, al que las nuevas directrices no han conseguido detener. Proceder a la renovación de plantas alojativas obsoletas y al diseño de un modelo de construcción para el ocio que no perturbe nuestro hábitat natural y que contribuya a la reactivación de estos dos importantes sectores de nuestra economía.
8.- Plan de seguridad nacional canario. Creación -con el modelo más conveniente a la singularidad de nuestro país- de una Policía nacional canaria, profesionalizada y especializada en la vigilancia de nuestras aguas territoriales, de nuestros puertos y aeropuertos, de nuestras costas, nuestras zonas turísticas más populosas, nuestros espacios protegidos y, por ende, de nuestra amenazada seguridad ciudadana.
9.- Políticas sociales. Sanidad pública prestigiada, sin excluir los conciertos con la sanidad privada en aquellos casos que se estimen ventajosos para cumplir mejor ese servicio. Buscar fórmulas adecuadas para la reducción de las listas de espera. Hospitales comarcales. Programas de humanización en el trato al paciente. Pensiones dignas para nuestros mayores y disponibilidad suficiente de plazas en centros de descanso o rehabilitación domiciliaria para que se encuentren en su entorno. Promoción de viviendas sociales de calidad en los principales núcleos de población. Política generosa dirigida a la juventud canaria, en la que se le facilite el acceso al mercado laboral y a la vivienda. Especial atención a la violencia de género, a los menores, a marginados y drogodependientes, en centros propios de la administración o de ONGS, subvencionados y controlados oficialmente. Políticas coordinadas de reciclaje laboral mediante un Organismo donde se integren todos los recursos de las políticas de lucha contra el paro y la desigualdad social. Aplicación rigurosa de la Ley 31/95 sobre Prevención de Riesgos Laborales, dada la alta siniestralidad que soporta Canarias. Participación activa en todos aquellos foros y movimientos sociales que tengan como bandera la ética, la paz, la igualdad, el ecologismo y la defensa de los derechos humanos. Revisión de convenios con España y Europa en materia asistencial, teniendo en cuenta el elevado incremento de las necesidades sociales (sanidad, educación, salarios sociales…) a causa de la numerosa población inmigrante y de los doce millones de turistas que recibimos anualmente.
10.- Diversificación de nuestra economía, en la que el turismo siga siendo importante, pero no tan preponderante, pues su fragilidad y dependencia de factores externos así lo aconsejan. Fomento del sector primario para que nuestra agricultura, ganadería y pesca cubran el mercado interior y, en algunos casos, sean competitivas en la exportación. Instalación de industrias no contaminantes (desaladoras, parques eólicos, ensamblaje de equipos informáticos...), con tecnologías punteras, exportables a los países de nuestro entorno, teniendo en cuenta siempre nuestra privilegiada situación geopolítica. Dados los escasos resultados, se hace necesario un replanteamiento de la ZEC canaria. El fin último de nuestra política económica deberá ir encaminado a la mejora de la calidad de vida, el bienestar y la cohesión social de los canarios.
11.- Defensa radical en Europa de nuestra agricultura, sin menoscabo de estudiar, paralelamente, programas de cultivos alternativos de comercialización más ventajosa; de nuestra ganadería, que soporta una competencia desleal con respecto a las producciones agropecuarias europeas primadas con el REA, y de nuestra industria agroalimentaria de transformación. Defensa de nuestra pesca y de nuestros derechos históricos en el Banco Canario-Sahariano. Potenciación, mediante acuerdos bilaterales con los países africanos vecinos, de una flota pesquera nacional canaria e industrias derivadas de la misma.
12.- Soberanía hacendística, planteada desde el conocimiento de nuestras recaudaciones tributarias en general, de lo que aportamos actualmente al Estado y de lo que recibimos de él. Propugnamos dotar a nuestro País, tras el concierto correspondiente con el Estado, de su propia Hacienda, con el objeto de establecer, mantener y regular su régimen tributario, y aplicar las fiscalidades diferenciadas que se estimen pertinentes a empresas foráneas (grandes superficies comerciales, constructoras, aseguradoras, bancos, empresas hoteleras) que operan en nuestro territorio nacional canario y, sin embargo, declaran sus beneficios y cotizan fuera de aquí. Reducción de la presión fiscal y la desigualdad salarial del trabajador canario con respecto a sus homólogos del Estado español, que están suponiendo un fuerte handicap en nuestro poder adquisitivo. Inversión equilibrada y consensuada de la RIC en los sectores económicos más adecuados.
13.- Política nacional canaria de control de las fuentes de energía, de nuestros recursos naturales y desarrollo de las energías renovables, con el menor impacto ambiental posible, que reduzcan la dependencia del exterior. Control de la red de telecomunicaciones, de los transportes, de los puertos y aeropuertos.
Demandar inversiones equitativas del Estado en infraestructuras, como compensación por los macroproyectos que aquí no son viables (AVE, gaseoductos, oleoductos, centrales hidroeléctricas).Transportes y comunicaciones acordes a nuestra realidad geográfica, que cohesionen nuestro fragmentado país. Incremento de las subvenciones a las tarifas para los canarios y consideración de uso público para esos servicios.
14.- Competencias plenas en Educación. Modelo educativo integral donde el conocimiento de nuestra realidad canaria no rivalice sino complemente, en su medida, el conocimiento de la realidad universal. Aplicación rigurosa de los contenidos canarios en la enseñanza elemental y secundaria. Comisión de seguimiento de la aplicación de la LOGSE en nuestro territorio. Desburocratización de la profesión docente y apoyo a la formación continuada de nuestros profesionales de la enseñanza. Estudio de las necesidades del mercado laboral y oferta de suficientes plazas en los estudios de Formación Profesional. Coordinación real entre los planes docentes y los planes de investigación de nuestras dos universidades, desde el escrupuloso respeto a la autonomía de esas dos instituciones y al derecho a la promoción general del conocimiento y a la investigación pura, aunque primando la financiación de proyectos de I+D orientados a fortalecer la ciencia, la tecnología y la industria insular. Todo ello para que nuestros universitarios y profesionales, a la hora de incorporarse al trabajo, tengan los conocimientos y cualificación suficientes que los hagan competitivos en el mercado laboral, contribuyendo, de esta manera, a frenar la masiva llegada de trabajadores foráneos.
15.- Plan Cultural nacional canario. Inventario riguroso e investigación de los rasgos que nos identifican como pueblo macaronésico y promoción del conocimiento de esas singularidades (modalidad lingüística, cultura popular, geografía, biodiversidad, antropología, prehistoria, historia, literatura…) entre nuestra población, sin descuidar nunca la formación integral universal. Para ello se hace necesaria, entre otras medidas, la reconversión de la Televisión Autonómica en una radiotelevisión netamente canaria, en cuya programación diaria se incluyan dichos contenidos. Fomento y difusión de la obra de los creadores canarios y potenciación de nuestra cultura en el exterior.
16.- Promoción y desarrollo del empresariado y sindicalismo canarios en un marco de relaciones laborales propio, en permanente diálogo social, y comprometidos en la defensa de nuestra economía nacional, sin depender de centros de decisión corporativos ajenos a nuestros verdaderos intereses. Dotar de mecanismos de defensa a nuestras PYMES frente a las implacables multinacionales.
17.- Administración de justicia nacional canaria, propiciando las disposiciones legales que hagan posible que los órganos jurisdiccionales estén cubiertos preferentemente por personal canario, a fin de lograr la permanencia en el cargo, el acercamiento de la justicia al pueblo y la identidad de las idiosincrasias de los juzgadores y del pueblo al que se imparte justicia.
18.- Reforma de la Ley Electoral Canaria para permitir la presencia en el Parlamento de las minorías insulares e ideológicas, y que no secuestre el espíritu democrático en beneficio de las fuerzas mayoritarias que hoy impiden, en complicidad, cualquier modificación de las vigentes barreras electorales de exclusión, desconocidas a lo largo de la historia del Derecho comparado occidental.
19.- Demandaremos del Gobierno de España que, de una vez por todas, cumpla con sus obligaciones como ex-potencia colonizadora en el conflicto del Sahara, y exija a Marruecos el cumplimiento de las resoluciones de la ONU, para que frene sus apetencias anexionistas y se solucionen los graves problemas que tan directamente están afectando a los intereses de Canarias (Inmigración, Pesca, Zona Económica Exclusiva, Agricultura, Turismo).
20.- Neutralidad negociada para Canarias. Dado que el Estado español se ha integrado en la estructura militar de la OTAN -y nuestro Archipiélago, a pesar de haberse pronunciado desfavorablemente en referéndum sobre esta cuestión, sobre el papel es considerado como una zona altamente protegida, pero que a la vez está geográficamente en una franja caliente del planeta- debemos conseguir, con el empeño necesario y con nuestra presencia en los foros políticos vinculantes, negociar de forma irrenunciable la neutralidad de nuestra nación. Canarias no debe constituirse jamás ni en un punto de mira de las apetencias de determinados países y, menos aun, en plataforma de agresión para países vecinos y amigos.
En definitiva, el Partido Nacionalista Canario quiere aportar un programa básico de iniciativas políticas que nos liberen mentalmente y nos hagan ir al encuentro de nosotros mismos, con dignidad, en el camino de la construcción de nuestra nación, como un conjunto de hombres y mujeres de procedencia y de condición social distintas, pero depositario de una autoconciencia de pueblo diferenciado, respetuoso con su historia, con sus orígenes culturales y preocupado por su futuro. Un proyecto básico de objetivos políticos -de un partido que podría convertirse en el lugar común del nacionalismo canario- que llegue a ser mayoritario en nuestras Instituciones y que haga posible una ventajosa relación con España y Europa como un país moderno y próspero, en un marco claramente específico que tenga siempre en cuenta la realidad de nuestra situación geográfica afroatlántica.
Estamos convencidos de que en esta nueva coyuntura se darán pasos importantes y definitivos hacia la materialización de nuestras máximas aspiraciones en política de Estado. Los canarios tenemos la palabra.
Francisco García-Talavera Casañas, Mayo de 2004