¡Coño, ya basta!

 

Christian Olivo

 

- A mi no me sigan mandando correos en cadena que explican los tecnicismos de un supuesto fraude electrónico o de como Estados Unidos, en conjunto con altos y leales militares venezolanos, está planificando una invasión de marines y francotiradores de West Point que llevan meses entrenando con dianas y verrugas.

- A no me vuelvan a invitar a una marcha cuyo único fin se diluye entre mostrar a una reina de pueblo con una calcomanía del “SI” pegada en la totona (sexo, bajo vientre, para los no venezolano parlantes) bailando al son del reguetón y el llenar una autopista para que la gente diga: “¡Verga que gentío!” .

- A mi no me vuelvan a pedir que dañe mi juego de ollas en un cacerolazo que desvela al Norte de Valencia y al Este de Caracas, mientras que el resto del país duerme plácidamente bajo el arrullo de balas cortesía de la comúnmente aceptada hampa común.

- A mi no me vuelvan a pedir que tranque mi calle con cauchos, piedras, palos y candela exigiendo la realización de un sobrestimado referéndum, para que finalmente un grupo de temerosos genuflexos sean los representantes de mis derechos ante un arbitro extraordinariamente creativo en la implementación de normas y regularizaciones.

- A mi no me vuelvan a emocionar en vano con promesas y numeritos de triunfo, que ratifican la tendencia observada en el medio donde yo me desenvuelvo y que es también avalada por los resultados del CNE; pero quien demonios sabe si reflejan el sentir del igualmente populoso Caserío Caño Baba de San Guasdualito o al Barrio La Ñinguita en las afueras de Puerto Nutrias.

- A mi no me comenten más acerca de las declaraciones de tal o cual representante de una desarticulada coordinadora con su máscara altruista, cuyo único aglomerante es el odio común hacia quien les ha quitado todos los espacios políticos, léase cambur (prebendas burocráticas, para los no venezolano parlantes)y curul,  que entre tanto descuido les ha arrebatado también los espacios sociales.

- A mi no me sigan rayando el carro con consignas de fraude y luces encendidas, que solo demuestran que la oposición posee una gran porción del nada representativo parque automotor de Venezuela.

- A mi no me hagan ver Aló Ciudadano, Grado 33, Martha Colomina, Kiko, Napoleón y un largo etcétera que revive dinosaurios para contarnos sus teorías del complot, acotar que la República de Burkina Faso aún no ha hecho un pronunciamiento oficial aceptando los resultados, poner a un panel de matemáticos desempleados a disertar de improbabilidades que a pesar de todo son probables y descifrar los mensajes entrelíneas que supuestamente dicen Gaviria y Carter.

- A mi no me hagan escuchar la musiquita paranoica de “EXTRA-IMPORTANTISISISISIMO” que cada 5 minutos suena en

Globovisión, retumbando en mi cabeza, erizándome los pelos de la nuca y recorriendo en torrentes fríos hasta mis bolas en reposo; para mostrarme luego noticias que me suben la bilirrubina, me disparan la adrenalina e inundan mi torrente sanguíneo de malos humores y ninguna endorfina.  Ya mi organismo no tolera más ansiolíticos ni pastillas.

- A mi que no vengan a pedirme que vaya a votar otra vez con el discurso barato de “mas que un derecho es un deber”, para volver a mamarme pacíficamente 12 horas de cola por el candidato a alcalde menos malo, el gobernador malo conocido y el diputado bueno por conocer.

- A mi no me sigan alentando a que exponga el pecho con una armadura de banderas y chapitas ante una horda de malandros con entrenamiento militar y armamento de guerra pero en regla, con la única y certera promesa de que mi muerte no va ser sentida ni defendida por nadie, y mucho menos servirá para por lo menos llevar presos a los autores materiales.

- A mi no me sigan invitando a suscribir listas de peticiones on-line, sin ningún tipo de huella dactilar, documento de identidad

ni firma de puño y letra; especialmente después de aceptar que hubo “planillas planas” y no todas se lograron “reparar”.

- A mi no me vengan con que no me puedo poner una camisa roja.  Ni  el rojo ni ningún otro color se lo regalo a nadie.

- A mi no me insuflen esperanzas con una supuesta auditoría por la que nunca se anticiparon a reglamentar,  cediendo así al auditado el poder de decidir el que, el cuanto y el como debe ser auditado, en la que todo gira alrededor de una muestra estadísticamente absurda de unos papelitos que pueden o no haber funcionado muy bien como servilleta durante 4 desayunos en la guarnición donde reposaron, como si fuese imposible reimprimir  tantos papelitos como sean necesarios en las mismas máquinas que igualmente descansan junto a las no-se-cuantas-mil cajas.

- A mi no me hagan aplaudir a ese par de rectores de palo, cuyo pecado de omisión es mucho peor que el pecado de obra del resto y que a estas alturas deben estar disfrutando en conjunto de su bozal de arepa con caviar.

- A mi no me inviten a formar parte de otro genial golpe petrolero, en el que se rinde un efímero culto a los mártires que pierden sus estratégicos puestos de trabajo, mientras paralelamente se hacen kilométricas colas para comprar la gasolina producida por un gobierno al que se supone estamos afectando con el paro.  De este y todos los vanos intentos, Chávez ha salido mas fortalecido que al principio.  ¿Quién es el ingenuo que aún duda que este resultado le garantiza una reelección en el 2.006?...cabría pensar que solo El Diablo se nutre del mal, sin embargo, no es menos cierto que los hábiles se aprovechan del error de los idiotas.

- A mi no me sigan insistiendo en que Chávez cometió fraude.  No solo dudo de tal afirmación, sino que la verdad es que a estas alturas ya me importa tres repepinos.  El único fraude del que sí estoy completamente seguro es del cometido por la Coordinadora Democrática contra quienes no tenemos una opción que verdaderamente nos represente.

He dicho.-

* El Revolucionario Antirevolucionario

gusolivo@hotmail.com