RAÍCES DE BEJEKE
EL CORAJE PACIFISTA DE GANDHI
Félix M. Arencibia
Hace pocos días se celebró el día mundial de la paz. Leoncio Oramas, el viejo profesor, medita sobre ella. Desgraciadamente la paz está amenazada en demasiados lugares de nuestro planeta. Allí donde germina la injusticia peligra la convivencia. Pero sobre todo donde están en juego los intereses económicos y estratégicos de los poderosos. Éstos no regatean medios, incluido el genocidio, para satisfacer su codicia. La vida de sus semejantes carece de valor. Pero así como tenemos depredadores, también coexisten personajes con espíritu solidario. Hay muchos ejemplos de ello: Martin Luther King, Nelson Mandela, Bertrand Russell y, sobre todos, Mohandas Gandhi. Éstos son los más conocidos; pero existen muchos otros que han dedicado su vida a la consecución de la justicia por medio de la no-violencia.
Una media luna de papel blanco recortada sobre un fondo estrellado, alumbra esta húmeda noche invernal. El profesor Oramas sigue embelesado con la figura de Gandhi. Lo podemos considerar uno de los más luminosos faros que han alumbrado a la humanidad. Este hombrecillo diminuto, con apenas un taparrabo, parece venido de otro planeta. A pesar de su apariencia insignificante consiguió por medios pacíficos, junto a otros muchos indios, la independencia del todopoderoso Imperio Británico. Hoy en día, domina la globalización sobre la identidad e independencia de los pueblos. Sin embargo, él piensa que: "Es imposible ser internacionalista sin ser nacionalista… La verdadera plaga no es nacionalismo, sino la estrechez de ideas, el egoísmo y el espíritu de clan con que algunas naciones desean prosperar a costa de las otras". Hace claras referencias a los imperialismos, o a lo que actualmente entendemos por globalización.
Gandhi insiste en que los medios son tan importantes como los fines. Así cree: "No hay camino para la paz, la paz es el camino". Propuso la no-violencia como camino para enfrentar los más difíciles problemas. Demostró su coraje moral al escoger dicho instrumento. No obstante, matizó que era preferible la violencia a la pasividad. Así dijo: "No tengo más remedio que preferir la violencia a la actitud de los que huyen por cobardía". La no-violencia y la resistencia civil están hechas para los valientes no para los pusilánimes.
La guerra y la violencia representan todo lo que de sufrimiento tiene nuestra existencia. La paz supone todo lo que de hermoso tiene la vida: la justicia, la solidaridad, el amor, la naturaleza y su belleza… Así, el poeta saharaui Luali Lehsan, en el poemario Bubisher exclama: "Cuando esquivo las espinas / del tiempo y me refugio / en el silencio de tu cuerpo, / sólo estoy buscando la paz". Asrad n sat titbirin timlilen, la paz de las siete palomas blancas, nos desea Oramas en wuanche-tamazight.