MAFIESTO CULTURA CONTRA LA GUERRA

BUENAVISTA

 Vivimos, con el alma cargada de tristeza y el corazón lleno de dolor, un nuevo episodio de la más terrible de las barbaries y sinrazones humanas: la guerra.

La guerra, es la peor tragedia que pueden sufrir los pueblos. La muerte, la destrucción, el horror, el terror, el pavor, el odio, el hambre, la miseria, el miedo, las enfermedades, el sufrimiento, el dolor, la humillación, la tiranía, la opresión y un largo etcétera son los negros y plomizos nubarrones que irremediablemente acompañan siempre a las guerras.

No entendemos ni aceptamos que una guerra pueda ser legal o ilegal, justa o injusta, moral o inmoral, larga o corta, preventiva o disuasoria, antigua o moderna, con daños colaterales o sin daños colaterales, humana o inhumana, con el menor número de víctimas o con gran número de víctimas. Nos da igual, de todas las formas las consideramos atroces y terribles, indignas e impropias de la capacidad racional que, supuestamente, nos diferencia de otros animales.

Sabemos que la historia de la humanidad, no es si no una historia plagada de barbarie, de brutalidad, de guerras e imposiciones, pero, de ninguna de las maneras podemos permitir que esto se siga repitiendo. Estamos en el comienzo del cacareado siglo XXI. Se da por sentado que el progreso y los avances en todos los terrenos son óptimos, los mejores de todos los tiempos, las circunstancias deberían ser pues, las propicias para que el hombre arregle sus diferencias y solucione los problemas de otras formas. Es hora de aprender de la historia para no repetirla, es hora de decir: "basta ya", es hora de decir "no a más guerras" y "no a más violencia".

Es hora de exigir que la paz sea el camino y la meta, que la justicia guíe la relación entre los pueblos y los individuos, que la libertad y el respeto, el diálogo, la tolerancia y la comprensión se mimen y cuiden con esmero y que sean las herramientas, cargadas de fuerza ética y moral, que utilicemos en nuestras vidas cotidianas. Es también, la hora inaplazable de erradicar el hambre y la miseria de la faz de la tierra.

Creemos que todo esto es posible, que no es utópico, pero hacen falta profundos cambios. Sobre todo, hace falta, se necesita, voluntad de cambiar. Y que la avaricia, la ambición, el afán desmedido de poder, el dinero y los grandes negocios, no sean el motor que mueve el mundo. Desgraciadamente, estos son los pilares sobre los que se asienta el poder, y son pilares muy sólidos y protegidos y defendidos por la más temible y poderosa de las maquinarias bélicas imaginables.

En estos días, la guerra contra Irak, nos muestra un claro ejemplo de estas últimas consideraciones. Sólo son, motivos económicos y estrategias del poder, en este caso representado por EEUU e Inglaterra, los que han motivado esta cruel e injustificada de todo punto, agresión.

Repetimos, sólo motivos económicos -apoderarse del petróleo irakí- y estrategias del poder -controlar e imponer las reglas del juego en la región- han motivado esta agresión. Lo demás solamente ha sido una gran campaña de descaradas mentiras, perfectamente planificadas y transmitida a todo el mundo gracias al control absoluto de los medios de comunicación.

Irak es un país que desde hace décadas, ha soportado distintos conflictos, desde el año 1991 se ha visto humillado y sometido a un férreo embargo (impuesto por EEUU a través de la ONU) que ha conducido al país a la ruina y donde la escasez de recursos técnicos y medicinas, entre otras cosas, ha provocado millares de muertes, principalmente de niños.

Por otra parte, el ejército irakí no ha parado su declive y debilitamiento, desde aquel año, como lo han mostrado pública y claramente en los medios de comunicación en estos días.

¿Con este panorama quién puede creer que ese país representaba una seria amenaza para la llamada ¿paz mundial? y que albergaba terribles arsenales de armas de destrucción masiva?. Arsenales que los inspectores de la ONU no pudieron detectar y que las fuerzas invasoras, los ejércitos de EEUU e Inglaterra tampoco han encontrado.

La agresión está consumada, la guerra y la invasión avanzan imparables arrastrando consigo su secuela de dolor, muerte y destrucción. Es abominable, que aun con los cadáveres desgarrados en las calles y las bombas sin cesar de caer, se trate ya de forma fría y calculadora cómo se va a repartir el "botín de guerra", cual si de feas aves de rapiña se tratara.

No queremos entrar a comentar el surtido y pintoresco repertorio de cotilleos bélicos y políticos que nos ofrecen cada día en la televisión. La gran mentira de EEUU y quienes le han apoyado, creemos, está, a pesar de todo, al descubierto.

Sí nos gustaría resaltar que esta guerra -como es sabido- ha sido contestada y rechazada por millones de personas en todo el planeta y que, como se ha dicho recientemente, aunque la victoria bélica la tengan asegurada y sea inevitable aún al precio que se está pagando, de antemano, están moralmente derrotados.

José Saramago, premio nobel de literatura, ha dicho que esta fuerza ciudadana expresada en las calles, constituye un nuevo contrapoder que habrá que tener en cuenta.

Compartimos esta opinión, y frente al poder casi omnipotente de EEUU en el que aparecen claros rasgos de despotismo y tiranía, sólo nos queda unir nuestras voces y gritar bien alto: ¡Basta ya! ¡No más guerras!.

En esta línea y para sumar nuestra voz contra la bota militar que ultraja y pisotea y para expresar nuestro apoyo y solidaridad al pueblo irakí, hemos organizado este día cultural contra la guerra, al tiempo que expresamos también, nuestro pesar por las numerosas víctimas que se están produciendo y sobre todo, no olvidemos, y hagamos nuestro el dolor y el sufrimiento que padece el pueblo irakí bajo el horror de la guerra. Gritemos juntos: ¡No a la guerra!