Declaración Conjunta Brasil - Venezuela

Discurso del Presidente de la Republica Federativa de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva firma de la Declaración Conjunta Brasil - Venezuela

Palacio de Miraflores, Martes 26 de agosto de 2003

Un poeta brasileño nos habló, en los años 70, de la distancia que hay entre la intención y la acción. Estoy aquí, amigo Presidente Chávez, para materializar las intenciones de aproximar nuestros pueblos, a través de acciones efectivas, capaces de unir todavía más a venezolanos y brasileños. Produjimos una declaración que expresa nuestra intención de de un futuro común y mutuamente provechoso. Creemos que la solución para nuestros problemas, como nos recuerda el Presidente Chávez, depende de nosotros mismos.

Brasil históricamente estuvo siempre volcado para el Atlántico y de espaldas para nuestros hermanos latinoamericanos. Corresponde a nosotros, en este momento histórico que vivimos, establecer nuevas formas de relacion. Hoy Brasil abre los brazos para sus hermanos latinoamericanos. En relación a nuestras fronteras -estables y pacíficas hace más de 100 años- debemos construir puentes, carreteras, vías férreas y toda una intercomunicación necesaria para realizar plenamente nuestra vocación común.

Correspondió a las generaciones pasadas establecer fronteras. Corresponderá a la nuestra, compañero Chávez, derribar esas fronteras. Estamos realizando una revolución en nuestra Política Externa. Una nueva forma de diplomacia, más directa y objetiva Sí, pero también más sincera e idealista (por qué no?).

Para realizar esos grandes proyectos es necesario tener pasión. Pasión para defender aquello en que creemos, aún delante del escepticismo y del pesimismo de muchos. Esas son nuestras directrices. Son las intenciones de la nueva Política Exterior de Brasil que mi Canciller y el Itamaraty están día a a día, transformando en gestos.

El Presidente Chávez ya manifestó en más de una ocasión su firme propósito de sumar esfuerzos con Brasil y con el MERCOSUR para construir una comunidad de países sur-americanos donde las reglas de cooperación y de comercio puedan favorecer efectivamente a nuestros pueblos. La integración de la Comunidad Andina y del MERCOSUR, cuyo proceso negociador tiene un cronograma marcado para terminar el 31 de diciembre del 2003, es fundamental para el fortalecimiento de América del Sur, en el momento en que se inician varios frentes de combate diplomático para nuestros pueblos. Este proceso, que avanzó ayer en Lima con la asociación de Perú al MERCOSUR, configura un nuevo modelo de integración, que no se agota con el aspecto comercial. El preve la constitución de un espacio económico integrado en la región, y en la articulación de políticas sociales, la construcción de instituciones políticas democráticas, una libre circulación de hombres y mujeres, la aproximación cultural y la cooperación científico-tecnológica. Eso le dará más fuerzas a América del Sur en las complejas negociaciones económicas y comerciales en curso, en el momento actual.

Nunca fue tan verdadera verdadera la clásica idea de que a la unión hace la fuerza. La unión entre nuestros pueblos, presidente Chávez, nos hará más fuertes. Mientras tanto, queremos reforzar la coordinación con Venezuela y con los demás socios andinos en términos de propuestas negociadoras.

Estamos en el Salón Ayacucho, que evoca la batalla vencida por las tropas del general Antonio José Sucre, símbolo de la lucha por la independencia de América Latina. Allí también la unión hizo la fuerza.

En el próximo mes, en Cancún, se realiza una importante reunión en el ámbito de las ruedas de negociación comercial iniciadas en Doha. Brasil, conjuntamente con otros países en desarrollo tomó la iniciativa valiente de proponer la eliminación de los subsidios agrícolas que viene siendo aplicados por países desarrollados en perjuicio de nuestros productos. Hoy, esa propuesta tiene el apoyo de diversos gobiernos amigos, de China, de India, y de Africa del Sur. Entendemos que nuestros pueblos ya dieron mucho y que ahora corresponde a los países desarrollados, el momento de ceder.

Amigo, Presidente Chávez, no es apenas en mi visita a su país, sino también en los diversos campos de cooperación que están abiertos entre nuestros pueblos, que hemos buscado transformar nuestras intenciones en acciones. Vamos a visitar el puente en Ciudad Guayana, fruto de la cooperación, del ingenio y del arte de brasileños y de venezolanos. Tenemos en la hidroeléctrica de Macágua, en Venezuela, que abastece al norte del Brasil. Tenemos una carretera, la BR 174, que une a Manaos y a Caracas, vía Boa Vista, en Roraima, y Ciudad Guayana. Están aquí los Ministros de Transportes, Anderson Adauto, quien se ha dedicado a expandir y reconstruir nuestra red, esfuerzo coordinado con el proyecto común de integración física de América del Sur. Esos son ejemplos de intenciones que se transformarán en acciones. Mucho más podemos hacer juntos. Podemos avanzar en términos de cooperación energética entre PETROBRAS y PDVSA. Utilizando el BNDES y la CAF podemos incrementar decisivamente el comercio entre Venezuela y Brasil. Para ello contamos con el Ministro do Desarrollo, Luiz Fernando Furlan, quien se ha dedicado a encontrar soluciones para nuestros problemas en el área de comercio y de desarrollo.

Amigo Presidente Chávez, es para mi motivo de gran alegría estar en Venezuela. Tengo en Usted un amigo personal, de hace muchos años, y espero que podamos traducir los dos la profunda amistad que une a los pueblos venezolano e brasileño, disminuyendo las distancias entre ellos, y luchando juntos por un orden internacional más equilibrado e más justo. Antes, que se iniciase mi mandato presidencial, nos dispusimos a cooperar con Venezuela para que el país venciese las dificultades que enfrentaba. Dimos nuestra colaboración material y buscamos concertar acciones políticas internacionales que lograsen la concordia entre los venezolanos, evitando inmiscuirnos en asuntos internos. Esos criterios orientaron nuestra iniciativa, en acuerdo con su Gobierno, de proponer el Grupo de Amigos de Venezuela.

Su país, amigo Presidente, tiene todas las condiciones de vencer cualquier dificultad política a través del diálogo y del entendimiento. Felizmente, para todos, está cerrado el ciclo de las aventuras golpistas en nuestro continente. Hoy lo que predomina es el diálogo, el respeto al pluralismo y las Constituciones y leyes de nuestros países. El Estado democrático de derecho es el escenario institucional que elegimos en América del Sur para realizar las grandes transformaciones sociales que nuestros pueblos exigen y que permitirán a las mayorías, hasta ahora excluidas, ocupar el lugar que les corresponde en la historia de nuestro Continente.

Muchas gracias.