Elguanchepress
, 20-8-03LA DEDO-CRACIA Y LOS DEDÓ-CRATAS
El tema que se plantea parece de crucial importancia y nada baladí, pues pretende analizar las premisas para definir un régimen político. El político conservador Canovas se planteó la cuestión en su momento. Pretendiendo definir el estado de cosas que había en España en ese momento se inventó lo de Estado español.
Entre 1936 y 1939 tuvo lugar en dicho "estado de cosas" una cruenta guerra civil y colonial, porque la represión se ensañó fundamentalmente en las colonias, como es el caso de Canarias, represión de la que aún no nos hemos recuperado, guerra que se saldó con millones de muertos, encarcelados, exiliados y represaliados de todo tipo, amén de la destrucción del "estado de cosas" legales en ese momento.
El final de la guerra originó la instauración de una dictadura fascista, liderada por Francisco Franco Bahamonde, más conocido como Franco, que nunca definió a su régimen de dictatorial, muy al contrario, presumía de que era una democracia orgánica, de la cual él era el Jefe del Estado, además de generalísimo de los tres ejércitos (tierra, mar y aire), cargo al que se ascendió el mismo desde el de general que ocupó en el anterior régimen, la II república española. Ejerció de Jefe del "estado de cosas" desde 1939 hasta 1975, cargo que dejó a consecuencia de su óbito, por obra y gracia del "equipo médico habitual" que, con aproximadamente 36 kilos de peso lo desconectó de sus constantes vitales el 20 de noviembre, para hacerlo coincidir con el fallecimiento del fundador de Falange española y de las JONS, José Antonio Primo de Rivera, cual milagro divino.
Era un verdadero dedócrata, maestro de dedócratas, con perdón al magisterio y sus heroicos maestros. Hizo testamento y todo:" Todo está atado y bien atado", sentenció, nombrando heredero del régimen al borbón Juan Carlos I (que el humorista Coll definió genialmente con la frase: "Don Juan Carlos I y Dª Sofía después"), actual Jefe del "estado de cosas" desde 1975 hasta la actualidad, veintiocho años, apenas un cuarto de siglo, aunque no sabemos si superará el mandato del anterior Jefe del "estado de cosas", el generalísimo, para lo que le restan apenas ocho (8) años, dos legislaturas de nada, porque también el actual Jefe del estado se define como demócrata, aunque jamás somete la jefatura al veredicto de las urnas, autodefiniendo a su régimen político como una monarquía constitucional, porque tiene una constitución que define a España como un reino, aunque no avale la democracia, pues la tal constitución no reconoce el derecho de autodeterminación de los pueblos, y en el caso de la situación colonial de Canarias no aplica la resolución 1514 de las Naciones Unidas de descolonización de los pueblos o naciones sometidas por la fuerza de las armas y que por lo tanto tienen derecho a la independencia, a la descolonización.
El actual presidente del gobierno español también designará al candidato de su partido a la presidencia del gobierno dedocráticamente, aunque continuamente haga elogios a la democracia y llame antidemócratas a los que no piensan como él.
En Canarias tenemos ejemplos recientes en las elecciones autonómicas del 25-M, a partir de las cuales un pucherazo en el adanato-soriato descabalgó al aldeano ex –presidente de la consejería de economía y hacienda y de la vicepresidencia del gobierno, a pesar de que hubo un acuerdo que se ofertó al electorado de Tamarant para captar sus votos. El candidato, Don Martín (era una costumbre medieval poner el Don al apellido, y lo hacemos para medievalizar su nombre y su política, que también tiene apellido) estiró el dedo índice de la mano derecha y con las tres falanges extendidas nombró dedocráticamente a Mauricio consejero de economía y hacienda y la Sra. Julios vicepresidenta y consejera de sanidad. Esto no es tan extraño, al ocurrir en el edenato (de Edén) colonial, pues la tripartita (PP, Partido Socialista Obrero Español y CC) ya pactaron unos antidemocráticos topes electorales para ellos repartirse el poder autonómico, que es poco y por eso no se puede repartir entre muchos. Lo mismo ocurrió en 1986, que se realizó una consulta popular, un referéndum, para saber nuestra opinión de si queríamos pertenecer a la OTAN o no, y como esperaban que dijéramos que sí, pero dijimos que no, y eso no les hizo gracia, pues no nos hicieron caso.
Por todos estos motivos y muchos más que sería prolijo reseñar aquí, creemos, aún sin ser asunto de fe, que la mejor definición para "el estado de cosas que hay en España" y en Canarias es la dedocracia, gestionada dedocráticamente por los dedócratas.