Lunes, 15 de marzo de 2004
Martes, 16 de marzo de 2004
LA TRONERAANTONIO GALA
La dura tarea
Hasta última hora el ex Gobierno ha estado barriendo para dentro: tenía bastante que barrer. Nunca se probó que en Irak hubiese armas de destrucción masiva; las de Madrid destruyeron mucho. El presidente falaz que nos metió, rodeado de sus ministros, en la guerra llamaba pancarteros a los que a ella, por millones, se oponían. Ese ha sido el pretexto del horrible desastre que nos ensangrienta. Da igual el resultado de las elecciones: el pueblo sabe morir mejor que votar. Antes o después supo que esto sucedería. Yo lo he estado diciendo: a un león rabioso no se le punza ni con palillos higiénicos. Iba el iluminado a desarrinconarnos de la Historia; quiso escribir la suya gloriosa y personal. Ahora su destino está en Silos, arrodillado y pidiendo perdón. El resultado de ayer, sin él y sin sus sosias, es el mismo: de arriba abajo hay que lavar a España. De ellos, también
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El dedo y las familiasLA TRONERA
ANTONIO GALA
Aznar el Iraquí (la sangre derramada cayó sobre él) llevó hasta el fin su espíritu autocrático: designó a su sucesor en lugar de otorgar ese poder a los militantes. El, tan poco carismático, eligió el carisma de un dedo, que existía mucho antes de la democracia, no después. Eso no pudo evitar que en el PP aflorasen, y cada día más, tendencias y familias que estaban supeditadas. Hay ultras, conservadores, liberales de diversa procedencia que se oponen entre sí (lo vimos a diario), democratacristianos y, desde luego, una gran serie de oportunistas que se apuntaron al sol que más calentaba: todo ello bajo la bandera del nacionalismo españolista.Y sería bueno que esas familias se organizasen democráticamente en la casa de la derecha y se supiese de su existencia y de sus aspiraciones. En la mesa camilla de la oposición se está mejor en paz.