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La oposición se mueve en el dilema de democracia o terrorismo

"En mi condición de Presidente de la Asamblea Nacional, como activista político, como venezolano y como militar, me siento obligado a pronunciarme públicamente sobre los acontecimientos que sacuden la sensibilidad humana, democrática y patriótica de los venezolanos. Sobre todo, hablo en mi condición de militar retirado, y lo hago porque esta experiencia profesional me ha permitido conocer el dolor y el horror que los crímenes del paramilitarismo ha infligido al pueblo colombiano y, con frecuencia, también al venezolano que habita en la frontera.

Para aquellos que hemos servido en el Ejército, defendiendo las fronteras venezolanas, la evocación de los crímenes cometidos por los cuerpos paramilitares nos hace estremecernos de dolor e indignación. Poblaciones enteras acribilladas, masacradas sin algún tipo de discriminación. Hombres, ancianos, mujeres y niños destrozados por las ráfagas de metralla disparadas a quemarropa, cuando no por otros métodos más atroces, estando éstos desarmados y muchas veces arrodillados frente a sus victimarios.

Son estos horrores los que parecen desconocer algunos actores del acontecer nacional, deliberada o inconcientemente, cuando disminuyen la trascendencia del hecho de haber capturado en el corazón del país, en los márgenes de la ciudad de Caracas, a un escuadrón paramilitar, entrenado y dispuesto para la ejecución de un plan de asesinatos que dispararía una espiral de violencia generalizada.

No se trata de dudosos informes confidenciales producidos por agencias subordinadas al Departamento de Estado norteamericano; no se trata de las ficciones creadas por algunos militares o políticos colombianos o norteamericanos; no se trata de informes de fuentes imprecisas, a los que ya nos tienen acostumbrados los medios de comunicación colombianos y venezolanos żlas conocidas ollas periodísticas?. Se trata del desmantelamiento de un campamento, cuya presencia ha quedado a la vista de todos, muy a pesar de la operación de encubrimiento y minimización que han desplegado algunos políticos de la oposición, contando con la complicidad de los grandes medios de comunicación venezolanos.

Esta evidencia incontrovertible de la vocación antidemocrática y criminal de algunos factores que se oponen al Gobierno nacional, dentro y fuera del país, no es la primera que hemos presentado. Es, sí, la más contundente e irrefutable, pero ha estado precedida por múltiples denuncias debidamente documentadas con material escrito y audiovisual sobre la penetración y organización de cuerpos paramilitares en Venezuela, con la finalidad de generar caos, inestabilidad y muerte con fines políticos.

Desde hace algún tiempo hemos venido alertando acerca de los efectos que sobre Venezuela tiene la aplicación del llamado Plan Colombia, uno de ellos es el que estamos presenciando hoy: el desplazamiento de los elementos irregulares hacia nuestro territorio. Las condiciones creadas por el recrudecimiento de la violencia en la frontera colombo-venezolana han facilitado el encuentro entre las corrientes terroristas colombianas y las que actualmente se desarrollan en el país, en coordinación estrecha con el anticastrismo terrorista de Miami.

Hago un llamado a la oposición democrática de este país para que, de una vez por todas, de muestra fehaciente de su integridad democrática y constitucionalista y rechace pública y categóricamente a los que pretenden utilizar métodos violentos y antidemocráticos para reemplazar a las autoridades de Gobierno. Pido a los factores democráticos que todavía existen dentro de la oposición que se rebelen contra el chantaje del fundamentalismo antichavista. Este acto, lejos de debilitarlos, los enaltecería moral y políticamente frente a sus seguidores y sobre todo frente al país.

Si este hecho es desestimado, como ha sucedido anteriormente, por el liderazgo político de la oposición, le estaremos abriendo las puertas a la violencia y el crimen político, y a las posibilidades de que la escalada del conflicto se desate, generando un enfrentamiento que nadie Ħsalvo algunos obcecados por el odio y el resentimiento! desea para nuestro país.

Asimismo, tomando en cuenta el interés que organismos internacionales y algunos países han demostrado en el proceso venezolano, los convoco para que públicamente se posicionen frente a este abominable plan desactivado por nuestros cuerpos de seguridad, y le hagan saber a todos los que alberguen la pretensión de crear situaciones de confrontación violenta para capitalizarlas políticamente, que el mundo entero, y en particular los organismos y países de la región, no consentirán, bajo ningún pretexto, una solución de nuestras diferencias políticas a través de medios distintos a los establecidos en nuestra Constitución.

Por último, quiero dejar claro que como Presidente de la Asamblea Nacional, órgano que encarna al Poder Legislativo de Venezuela, y que está obligado por la Constitución Bolivariana a defender la integridad legal y territorial de la República, así como la soberanía y la vigencia de la institucionalidad democrática, estoy consciente de que mi deber es cerrar filas con el Estado venezolano en defensa de todos estos principios, que son el fundamento mismo de nuestra nacionalidad. Hablo también como director del Movimiento Quinta República, y sé que todo el Bloque del Cambio asume este compromiso de la misma forma. Espero, pues, como ciudadano, que el resto del mundo político con representación en la Asamblea Nacional asuma también su responsabilidad política e histórica".