De paseo por las Islas

JUAN JESUS AYALA

Se inicia el viaje. Y no desde fuera, sino desde dentro, desde el mismo ombligo de las Islas. Y tal vez el ombligo pudiera estar en Fuerteventura. Isla desnaturalizada donde las haya, desestructurada, donde lo que predomina es lo foráneo y donde la cultura del lugar se ha ido diluyendo en el marasmo de otras, que hace que la isla navegue con desconcierto y no se sabe proa a qué roquedal perdido.

Y desde ese cordón umbilical que une la isla oriental como referencia con el resto del Archipiélago se irradia hacia una palpitante realidad que no se puede ni eludir ni desvirtuar por lo cruda y lacerante.

Durante el año 2003, han entrado en las Islas mas de 60.000 personas, unas con papeles y otras sin ellos, que se han asentado comprometiendo algunos la convivencia y desgraciadamente siendo también algunos colaboracionistas de la alta inseguridad que en esta tierra se vive. La carga poblacional del Archipiélago raya ya más allá del tercer mundo, con una densidad media de 270 habitantes por kilómetro cuadrado tanto como Japón o Taiwán donde la gente está más que apretujada, hacinada.

La criminalidad es galopante y en lo que va de año se supera en cinco los crímenes cometidos, más que Madrid con la diferencia poblacional existente entre la capital castellana y las Islas.

Y la gente se nos muere en los pasillos de los hospitales con una sanidad estrangulada a la que no se le pone remedio ni se prioriza como objetivo fundamental ante los macropuertos, pistas de aeropuertos y más campos de golf que se pretenden hacer, llenando de martillos pilones y de grúas gigantescas la piel perforada de las Islas. La riqueza que nos trae el turismo sale de las Islas en un 60%, siendo ésta pues una riqueza falaz que no revierte y que sólo subsidia el sector de servicios que el día que este monocultivo fracase aparecerán situaciones conflictivas de alta carga social que por ahora no están previstas ni se sabe cómo atajar. El fracaso escolar está a la cabeza del Estado y no hay manera de que se estudie en profundidad cuál es su causa, lo que hará que las futuras generaciones vayan a irrumpir en la sociedad y favorecerán el desconcierto y la desmotivación. Y los pocos que lleguen a la universidad, la encontrarán compartimentada, despolitizada y sin el pálpito de universalismo que debe tener cualquiera que se precie de serlo.

Empresas canarias engullidas por multinacionales, que entran a saco dañando el tejido empresarial y que hacen tener salarios de miseria y un empleo en precario que supera en un 20% a la media europea. Y, por supuesto, y como consecuencia de todo ello jubilaciones caritativas y que junto con los 350.000 canarios que viven por debajo del umbral de la pobreza dan un espectáculo no dantesco pero sí preocupante, muy preocupante. Sin una ley de residencia o convenio que haga posible se regule y controle el exceso poblacional y que a su vez desde otro ángulo no se tenga dilucidado el contencioso con Marruecos por unas aguas que nos pertenecen y que siguen pendiente de las elucubraciones que se puedan hacer desde Madrid auspiciadas y sometidas por la influencia de las petroleras mundiales en maridaje con las nacionales, en donde las Islas seguirán expectantes viendo cómo su plataforma marina se perfora por grandes maquinarias, que como sacabocados se llevarán la riqueza fuera y dejarán inundadas de miasmas nuestras playas y litoral. Mientras, por supuesto Marruecos se frota las manos. Pero todo esto que produce desasosiego no ha venido por sí solo ni a bote pronto, se ha ido fabricando por los que han sido, eso sí, verdaderos artistas en favorecer la orodación del territorio con carreteras y más carreteras aquí y allá, llenando de cemento el norte y el sur de las Islas haciendo de ellas no un lugar para la felicidad como nos quieren vender sino como santuario para la insatisfacción más cruda. Podemos seguir con el paseo, pero, paremos aquí, ya que con este paisaje tenemos las suficientes pinceladas para saber que la realidad no tiene nada que ver con la artificialidad que nos quieren meter por los ojos y que ya está dañando la vista a más de uno.