DOCE TESIS SOBRE EL ANTI-PODER
JOHN-HOLLOWAY
EL PUNTO DE PARTIDA ES LA NEGATIVIDAD
Empezamos con el grito, no con el verbo. Ante la mutilación de las vidas humanas por el capitalismo, un grito de tristeza, un grito de horror, un grito de rabia, un grito de negación: !NO!.
El pensar, para decir la verdad del grito, tiene que ser negativo. No queremos entender al mundo, sino negarlo. La meta de la teoría es conceptualizar al mundo negativamente, no como algo separado de la práctica, sino como un momento de la práctica, como parte de la lucha para cambiar al mundo, para hacer de èl un lugar digno de la humanidad.
Pero después de todo lo que ha pasado, ?cómo podemos incluso empezar a pensar en cambiar el mundo?.
UN MUNDO DIGNO NO SE PUEDE CREAR POR MEDIO DEL ESTADO.
Durante la mayor parte del siglo pasado los esfuerzos para crear un mundo digno de la humanidad se enfocaron en el estado y en la idea de conquistar el poder estatal. Las polémicas principales (entre "reformistar" y "revolucionarios") eran acerca de cómo conquistar el poder estatal, sea por la vía parlamentaria o por la vía extra-parlamentaria. La historia del siglo XX que la cuestión de cómo ganar el poder no era tan importante. En ninguno de los casos la conquista del poder estatal logró realizar los cambios que los militantes esperaban. Ni los gobiernos reformistas ni los gobiernos revolucionarios lograron cambiar el mundo de forma radical. Es facil acusar a todos los liderazgos de estos movimientos de traicionar a los movimientos que encabezaban. El hecho de que hubo tantas traiciones sugiere, sin embargo, que el fracaso de los gobiernos radicales socialistas o comunistas tiene raíces mucho más profundas. La razón por la cual el estado no se puede usar para llevar a cabo un cambio radical en la sociedad, es que el estado mismo es una forma de relaciones so-ciales que está incrustada en la totalidad de las relaciones sociales capitalistas. La existencia misma del estado como una instancia separada de la sociedad significa que, se cual sea el contenido de sus políticas, participa activamente en el proceso de separar a la gente del control de su propia vida. El capitalismo es simplemente eso: la separación de la gente de su propio hacer. Una política que está orientada hacia el estado reproduce inevitablemente dentro de si misma el mismo proceso de separación, separando a los dirigentes de los dirigidos, separando la actividad política seria de la actividad personal frívola. Una política orientada hacia el estado, lejos de conseguir un cambio radical de la sociedad, conduce a la subordinación progresiva de la oposición a la lógica del capitalismo. Ahora podemos ver que la idea de que el mundo se podría cambiar por medio del estado era una ilusión. Tenemos la buena suerte de estar viviendo el fin de esa ilusión.
LA UNICA FORMA DE CONCEBIR UN CAMBIO RADICAL HOY NO ES COMO CONQUISTA DEL PODER SINO COMO DISOLUCION DEL PODER
La revolución es más urgente que nunca. Los horrores que surgen de la organización capitalista de la sociedad se vuelven cada vez más intensos. Si la revolución a travez de la conquista del poder estatal se ha revelado como ilusión, eso no quiere decir que debamos abandonar la idea de la revolución. Pero es necesario concebirla en otros términos: no como la toma del poder.
LA LUCHA POR LA DISOLUCION DEL PODER ES LA LUCHA POR LA ENMACIPACION DEL PODEL-HACER (POTENTIA) DEL PODER SO BRE (POTESTAS)
Para empezar a pensar en cambiar el mundo sin tomar el poder, hay que hacer una distinción entre el poder hacer (potentia) y el poder-sobre (potestas). Cualquier intento de cambiar la sociedad involucra el hacer, la actividad. El hacer, a su vez implica que tenemos la capacidad de hacer, el poder-hacer. Muchas veces usamos la palabra "podeer", en este sentido, como algo bueno, como cuando una acción junto con otros (una manifestación o incluso un buen seminario) nos dá una sensación de poder. El poder en este sentido tiene su fundamento en el hacer: es el poder hacer. El poder-hacer es siempre social, siempre parte del flujo social del hacer. Nuestra capacidad de hacer es el producto de hacer de otros. Es imposible imaginar un hacer que nos estè integrado de una forma u otra al hacer de otros, en el pasado, el presente o el futuro.
EL PODER-HACER ESTA TRANSFORMANDO EN EL PODER-SOBRE CUANDO SE ROMPE EL HACER.
La transformación del poder-hacer en poder-sobre implica la ruptura del flujo social del hacer. Los que ejercen el poder-sobre separan lo hecho del hacer de otros y lo declaran suyo. La apropiación de los medios de hacer, y esto permite a los poderosos controlar el hacer de los hacedores. Los hacedores (los humanos, entendidos como activos) están separados de si mismos. Esta separación, que es la base de cualquier sociedad en la cual algunos ejercen poder sobre otros, llega a su punto mas alto en el capitalismo. Se rompe el flujo social del hacer.El poder-hacer se transforma en poder-sobre. Los que controlan del hacer de otros aparecen ahora como hacedores de la socieddad, y aquellos cuyo hacer está controlado por otros se vuelven invisibles,sin voz,sin rostro. El poder hacer,ya no aparece como parte de un flujo social,sino que existe en la forma de un poder individual.Para la mayoría de la gente,el poder-hacer está transformado en su contrario,la impotencia,o el poder de hacer lo que está determinado por otros. Para los poderosos el poder-hacer se transforma en poder-sobre, el poder de decir a otro lo que tienen que hacer y por lo tanto en una dependencia con respecto al hacer de otros. En la sociedad actual, el poder-hacer existe en la forma de su propia negación como poder-sobre. El poder hacer existe en modo de ser negado. Esto no quiere decir que deja de existir. Existe, pero existe como negación, en una tensión antagónica con su propia forma de existencia como poder sobre.
JOHN-HOLLOWAY -en el libro titulado -como CAMBIAR EL MUNDO SIN TOMAR EL PODER-, plantea que la conquista del estado no conduce realmente a la conquista del poder. De hecho, dice HOLLOWAY, no se puede tomar el poder por la sencilla razón de que el poder no es algo que persona alguna o institución en particular posean, pues mas bien el poder reside en la fragmentación de las relaciones sociales y el estado no es el lugar de poder que parece ser,sino precisamente un elemento en el despedazamiento de las relaciones sociales. Naturalmente ,ese análisis conlleva un replanteamiento radical de la idea de revolución,que en su acepción corriente se convierte en algo imposible aunque urgente.Como era de esperar la tesis de HOLLOWAY han provocado un intenso debate entre analistas políticos, sociologos, y en general entre las gentes de izquierda Su función provocativa ha sido pues ampliamente satisfecha. Este adelanto del dossier forma parte de ese debate, que solo acaba de empezar.
Recomendamos a todos los canarios patriotas que no dejen de adquirir este valioso trabajo que más de una solución aportará a los despistados del estado actual en el que nos hayamos involucrados.
Saludos AHUTACUPERCHE