La ecuación electoral: 11M + PP = PSOE
RAMON MORENO
Esta podría ser la clave: la aparente nefasta gestión por parte del Gobierno del PP de la enorme tragedia del 11-M -que permanece imborrable en la mente de todos-: propició la clara victoria del PSOE ante la polarización del voto entre las dos fuerzas mayoritarias, pero sobre todo por la concentración del voto de izquierdas y progresista en el PSOE para castigar al Partido Popular y a su presidente José María Aznar, lo que ha implicado la debacle de IU y el retroceso de CiU, BNG e, inclusive, de CC por su apoyo al PP.
¿Es aventurado imaginar que de no haberse producido los terribles atentados terroristas -que condeno y rechazo sin paliativos- hubiera vencido el PP? Es posible. Pero la realidad es que ZP (Zapatero Presidente) ha derrotado a RC (Rajoy Candidato) en un vuelco electoral sin precedentes en la historia de la democracia española, lo que puede desembocar en una grave crisis en el seno del PP de consecuencias imprevisibles.
Todavía en plena resaca electoral, donde indudablemente ha habido vencedores y vencidos, creo que se impone, pasada ya la vorágine, un análisis riguroso y sosegado de cómo ha quedado el mapa político del Estado español, que tanto nos afecta y, sobre todo, hacer una valoración objetiva de los resultados del 14-M en Canarias, que plantean algunas incógnitas, al tiempo que aclaran importantes aspectos de la política en nuestro Archipiélago.
A la vista de los resultados generales, una cosa está meridianamente clara (aparte de la gran participación del 77,24%): el indiscutible triunfo del PSOE que obtuvo 164 diputados con casi 11.000.000 de votos y el ascenso imparable de ERC, que experimenta una espectacular subida pasando de 1 a 8 escaños con cerca de 650.000 votos, lo que convierte a este partido en la cuarta fuerza política del Estado, consolidando la presencia del nacionalismo catalán igual que el nacionalismo vasco, donde el PNV mantiene sus 7 diputados, más el conseguido en Navarra por la nueva formación Na-Bai.
A nivel del Estado, y sin desestimarlo ocurrido en otras comunidades, creo que es importante resaltar los resultados de Andalucía, Cataluña y País Vasco. En efecto: el triunfo del PSOE en las ocho provincias pone de relieve que Andalucía sigue siendo el granero electoral socialista, proporcionando más de 2.000.000 de votos a la victoria de Zapatero. Manuel Chaves ha cosechado una mayoría absoluta con 60 escaños en las autonómicas, posibilitando que el PA e IU pierdan sus representantes en el Congreso y el descalabro de Teófila Martínez, alcaldesa de Cádiz y candidata del PP -para perder- a la Junta.
En el País Vasco, el PNV consolida su hegemonía y el PP, que se desploma, es desplazado como segunda fuerza política por el PSE-PSOE, que consigue los mismos escaños que el PNV; mientras, EA mantiene su diputado por Guipúzcoa y la nueva Nafarroa-Bai alcanza un diputado en Navarra.
Pero donde se consumó la verdadera debacle del PP -que le hizo la campaña a Carod Rovira-, fue en Cataluña, dado que las izquierdas catalanistas han arrinconado al bloque de convergentes y populares. Así, vemos cómo los partidos de la alianza que hizo posible el Gobierno de izquierdas catalán (que tanto demonizó el PP, lo que causó el efecto contrario) han experimentado un notable ascenso en perjuicio del partido de Josep Piqué y, en menor medida, de Convergencia i Unió (CiU),cuya pérdida de cinco escaños benefició a ERC, que, con 8 diputados, tendrá grupo parlamentario propio, convirtiéndose en la cuarta fuerza política del Parlamento español, además de ser el partido revelación de estas generales.
De estos resultados, se desprende un triunfo absoluto de los verdaderos nacionalismos vasco y catalán, situación que desgraciadamente no se ha dado en Canarias, donde el pseudo-nacionalismo de Coalición Canaria, unido a su permanente entreguismo al PP, le han pasado factura.
Con independencia de un análisis exhaustivo de los resultados del 14-M en Canarias, que haré en el siguiente artículo, sí conviene, no obstante, hacer algunas valoraciones políticas, si bien es cierto que la intención de voto y la materialización de éste no es lo mismo en unas elecciones generales que en unas autonómicas y locales.
La primera cuestión que se suscita en nuestro Archipiélago, que contribuye al triunfo del PSOE con 6 diputados -los mismos que el PP-, es si CC, que pierde un diputado por Gran Canaria y dos senadores (PIL en Lanzarote y CC en Fuerteventura), está abocada a romper el pacto de gobierno con el PP y pactar con el PSOE canario, habida cuenta de su pragmatismo de que "hay que negociar con el partido que gobierne en el Estado español".
Es evidente que la propia composición heterogénea de CC, con dos fuerzas hegemónicas -ATI en Tenerife, derecha sociológica; e ICAN en Gran Canaria, izquierda progresista-, no propicia, precisamente y pese a los intereses en juego, un clima de entendimiento ante la nueva situación, ni una buena sintonía, pese a estar en la misma longitud de onda, pero en frecuencias diferentes.
Ello se explica porque el PP le ha comido terreno a ICAN en Gran Canaria, convirtiéndose en su mayor adversario político, lo que hace que el proyecto de CC cojee en esta isla. De ahí la "satisfacción" de algunos dirigentes de ICAN, proclives a un pacto con los socialistas, como el ex presidente Román Rodríguez, Carmelo Ramírez y otros, ante el triunfo electoral del PSOE no sólo en el Estado español, sino, en alguna medida, en nuestro Archipiélago.
Porque, claro, ni los más avezados analistas políticos de CC, y menos del PP, podían imaginar otro escenario político que no fuera un rotundo triunfo electoral del PP, inclusive por mayoría absoluta, y la lógica continuidad del pacto, tanto en Madrid como en Canarias. Pero...
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