José Miguel Pérez, educador palmero, víctima de la intolerancia.
Natural de la Isla de La Palma en cuya capital nació el 8 de diciembre de 1896; hijo de padres trabajadores con algun bienestar económico que le permitieron, desde tierna edad, poder asistir con aprovechamiento a las escuelas del momento. Estudiaría en el Colegio Santa Catalina de la capital palmera hasta obtener el título de Bachiller (Plan 1903), que le facultaba para ingresar en la Universidad. Desde esta época colaboró en distintos semanarios de Santa Cruz de La Palma con artículos que evidenciaban su temparana preocupación por los problemas sociales. Las publicaciones VERDUN, DIARIO DE LA PALMA, VERDAD, ORIENTE, publicaban sus artículos.
Las cosas se complicaron para la familia por la grave enfermedad de su progenitor, y después de llevar a cabo algunos trabajos en su isla, sin que la situación laboral mejorase, decidió, como tantos cientos de palmeros, emigrar a la isla antillana que más palmeros acogió en su seno: Cuba, a la que arribó en los primeros meses de 1921, en plena crisis financiera y económica ocasionado por lo que vulgarmente se llamó "la moratoria".
Allí, conocido por su ideología claramente marxista, pronto hallaría la oportunidad de trabajar y contactar con grupos radicales que abogaban por el mejoramiento de la situación socio-económica de Cuba. Conoció a Carlos Baliño, líder político y antiguo compañero del héroe emancipador José Martí, y a Julio Antonio Mella el más destacado revolucionario estudiantil, creador de la revista ALMA MATER.
Por la intermediación de estos amigos mantuvo relación con la Agrupción Socialista de La Habana, colaborando con las publicaciones ESPARTACO y NUEVA LUZ, entro otras, al tiempo que daba clases.
A finales del año 1922 ocupaba cargos de responsabilidad como director de La Escuela Racionalista de la Federación Obrera, en donde recibían clases gratuitas los hijos de los militantes obreros. En dicho año había contraído matrimonio con una cubana de origen palmero de la que tuvo una hija que aún vive, Estelfa.
Siguiendo a Manuel Ferráz Lorenzo, La Prensa, sábado, 27 marzo 1999, en exelente artículo sobre José Miguel Pérez, entresacamos que "...durante su estancia en La Habana, imbuído en su pasión revolucionaria, defendería una propuesta basada en los postulados de la III Internacional Comunista, y en defensa de esta propueta ideológica, extensiva a sus correligionarios, fundaría la Agrupación Comunista de La Habana, el 18 de marzo de 1923, en la que "el isleño", como cariñosamente le llamaban sus amigos, sería elegido vicesecretario."
A partir de este instante se separaban totalmente de los socialistas cubanos, y la nueva organización comunista pasaría a defender la lucha de clases a través de órganos de difusión propios. Consecuencia de ello y al amparo del Partido Comunista Mexicano, integrado en la III internacional, se celebró en La Habana, en el mes de agosto de 1925, el Primer Congreso del Partido Comunista Cubano, en el que José Miguel asistía en calidad de delegado por la Agrupación de La Habana, siendo elegido miembro del Comité Educacional y secretario general del Partido Comunista Cubano.
Se le reconocía a este "isleño" su plena integración en la sociedad cubana como un cubano más al igual que su lucha incansable por la la sociedad más desprotegida.
Pero, precisamente, ese mismo año había ocupado el poder el general Gerardo Machado, cuyos primeros actos de gobierno fueron la persecución sistemática de aquellos que se le oponían, especialmente los partidos de izquierda, para lo cual no tuvo reparos en abolir las garantías constiucionales.
Los acontecimientos que siguieron al congreso, celebrado en la semiclandestinidad, marcaron definitivamente el porvenir personal y político de José Miguel. La Policía de Machado, de triste memoria a lo largo de su mandato, detuvo a todos los participantes, especialmente los cargos responsables, y el electo secretario general cayó detenido en la madrugada del día 31 de agosto.
Poco más tarde fue deportado a España, trasladado hasta el barco desde la prisión, sin poderse despedir de su propia familia salvo su madre y unos amigos que le fueron a despedir al muelle. Al enterarse de su expulsión del país, los alumnos de la Escuela Racionalista de la cual José Miguel Pérez era Director, emitieron la protesta, plasmada en el siguiente documento: "Nuestro profesor José Miguel Pérez ha sido secuestrado, cometiéndose un nuevo atentado al derecho de los individuos, a la ciencia, y la pedagogía. El profesor José Miguel Pérez, ama la justicia, la cincia y sobre todo el magisterio. Para nosotros tenía palabras de aliento y la luz de los conocimientos nos la daba pródiga. Quería ser querido de todos y lo era. Quería que todos fuésemos útiles a la sociedad sin mezquinos egoísmos, sin ruidandes y nos orientaba notablemente. Pero eso ahora, al ser violentamente arrancado de su hogar y de su escuela, sus alumnos protestamos, pues el atentado va dirigido contra el hombre que piensa, contra la ciencia que emancipa, contra el padre enamorado de su hogar digno y contra el compañero de los oprimidos"
Como manifiestó su hija Estelfa, recientemente en Cuba, al periodista palmero Zenaido Hernández, su vida fue un calvario, tanto en Cuba como en su "destierro" obligado hasta su llegada a la Isla de La Palma, donde fue perseguido por sus ideas y detenido por el Guardia Civil, conocido por "Matasanos", que lo presentó ante las autoridades dependientes del llamado Movimiento. Añade su hija que pudo haber huido a tiempo y no lo hizo.
Su destino final, una vez puesto en libertad sin cargos, pero despedido con aflicción por su madre en el puerto habanero, fue la Isla de La Pama, como queda dicho, ejerciendo de maestro de escuela con la metodología que él propugnaba y ya experimentada en Cuba.
Producto de su ideología política y vocación altruista y de ayuda a los más desvalidos, organiza un movimiento proletario y campesino que enfrentaría a la presión caciquil que imperaba en la Palma, isla especialmente aletargada por falta de dirigentes, solidaridad, cultura suficiente y carencia de escuelas y medios de comunicación libres.
Aquel movimiento dirigido por Jose Miguel Pérez, conduciría a la creación de la Federación de Trabajadores de La Palma, cuya primera labor fue la publicación de el periódico EL ESPARTACO, rememorando a otro periódico cubano de igual nombre en el que participó. En sus páginas plasmó sus ideales de filantropía social que tanto le preocupaban, no sólo en su isla natal, sino en un plano más universal. Sus conferencias y proclamas desperataron el máximo interés entre los sectores sociales más desvalidos, oponiéndose radicalmente al sistema capitalista injusto y discrminatorio. En realidad su actitud era coincidente con el republicanismo español que por aquellos años llevaba las riendas del gobierno.
En 1933 se organizó la primera emisora de radio comunista en La Palma y se celebró en las Palmas de Gran Canaria el primero Congreso Regional del Partido Comunista de España en Canarias y José Miguel concurrió, en dicho años, a las elecciones a Cortes por la Cadidatura Obrera y Campesina de Frente Unico, al tiempo que creo las Juventudes Comunistas.
Tras el triunfo del Frente Popular en las lecciones de 1936, fue elegido compromisario por Isla de La Palma.
Con el golpe de Estado del 18 de julio del mismo año y su inmediata represión fascista, José Miguel Pérez se percató de la imposibilidad de poner en práctica aquellas tranformaciones sociales en defensa de los más débiles y de la calse trabajadora. No obstante, durante la llamada "Semana Roja de la Palma", al comprobar que las instituciones oficiales palmeras se mantuvieron fieles a la República, se organizó la resistencia ante aquella insurrección militar considerada fallida y sin éxito futuro. Más, perdido el control de la situación, una vez comprobada que la República no había podido ahogar aquella rebelión anticonstitucional, huyó con sus colaboradores más comprometidos refugiándose en los inmensos bosques de la cumbre palmera.
Una vez detenido por las fuerzas adictas al nuevo régimen, fue inmediatamente trasladado a la Isla de Tenerife donde sería sometido a consejo de guerra en juicio sumarísimo acusado de ser el "jefe nato de las milicias marxistas armadas", y responsable máximo en la jefatura de los partidos que aglutinaban los sectores de izquierda en la Palma, y además el conocido "tópico de rebelión militar", todo lo contrario de lo que había ocurrido en aquellos momentos nefastos para la Historia de España.
A pesar de los intentos de personas cercanas a su misma ideología, incluso adversarios políticos, para conmutar la condena de pena a muerte impuesta, La Junta Nacional de los alzados, radicada en Burgos, hizo efectiva la sentencia y fusilado, como tantos otros canarios, en el Barraco del Hierro de Santa Cruz de Tenerife, en la madrugada de 4 de septiembre de 1936. Antes de morir escribió a sus familiares en La Palma, dejando constancia de la firmeza en sus ideales, al decir: "muero tranquilo y en mi puesto de siempre".
Dejó el ejemplo de su azarosa vida luchando por el ideal filantrópico en el que creía. Hoy no es frecuente esta conducta, sin embargo, posiblemente, José Miguel hubiera sido un defensor de lo nuestro, un nacionalista incomprendido.
*Miguel Leal Cruz
*Ldo. En Historia y Periodismo.