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Elecciones y selección natural

Luis Bandres Unanue

Que estamos en un periodo de elecciones es algo que creo nadie puede negar. Quizá alguno podrá decir que desde el fin de la dictadura siempre estamos inmersos en procesos electorales de uno u otro signo, pero aun así el aserto primero es cierto. Viene esto a cuento de unas reflexiones que pueden servir de ayuda para comprender ciertos extremos que se están dando entre nosotros.

Estas reflexiones, en parte, son fruto de la lectura de un trabajo del experto venezolano en Biotecnología, Rafael Rangel Aldao, Premio Nacional de Divulgación Científica, y que apareció hace algún tiempo en el diario de aquel país "Economía Hoy" con el título de "La Selección Natural Negativa", artículo que me fue facilitado por mi amigo Valentín Peñalba. Utilizaré también como herramientas de análisis tanto el Principio de Peter ("En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia") como la Ley de Murphy ("Si algo puede salir mal, saldrá mal").

Es claro que según el Principio de Peter, aun considerando existan las mejores intenciones, tras la selección o denominación para un determinado puesto o cargo, la persona que lo ocupa, si lo desempeña bien ira ascendiendo hasta llegar a ocupar uno en el que el trabajo que realiza deje bastante que desear, momento a partir del cual ya no seguirá ascendiendo, pero probablemente tampoco descenderá. De ahí que esa persona se situará en su nivel de incompetencia donde permanecerá.

Pero, esto que es así principalmente en el mundo de la empresa en general se puede ver incrementado, sobre todo en el mundo de la política, cuando entra a funcionar la Selección Natural Negativa. Veamos qué es esto.

Explicándolo de una manera sencilla y gráfica Rangel nos recuerda cómo hacia 1859 Charles Darwin sostuvo que la selección natural hace que los más capaces, los más hábiles, los más fuertes adquieran el dominio del grupo al que pertenezcan, pudiendo transmitir esas potencialidades a sus descendientes. A una selección de esta índole se le podría denominar "Selección Natural Positiva".

Por el contrario, si en un grupo, por las razones que sean, quienes ascienden a los puestos de dominio del mismo son los menos capacitados, los menos hábiles, en una palabra, los peores, estaríamos ante lo que se puede calificar como "Selección Natural Negativa", aunque quizá en este caso habría que prescindir de la palabra "Natural". En estos grupos impera el nepotismo o lo que Rangel denomina la "cogollocracia", lo cual conduce inexorablemente a la selección no de los más capaces sino de los más dóciles, de los que no cuestionan las líneas ni actos del grupo dirigente (del "Aparato", del "cogollo").

Los miembros de ese grupo dirigente que en un principio pudieron ser los mejores, se verán sustituidos o acompañados y "asesorados" por personas mediocres o por una selección de los peores. Durante ese tiempo los miembros del "Aparato" pueden hacer y deshacer a su antojo, sin sufrir la más mínima crítica interna sino al contrario, sin que sus decisiones se vean sometidas a la discusión de otras personas aptas y capaces.

Esta falta de confrontación y discusión de ideas impide el que pueda darse la "Selección Natural Positiva" con lo que el grupo entra en un proceso degenerativo a nivel general y también a nivel individual. En este sentido, dice Rangel: "En tales sistemas, la presión selectiva aparta a los mejores a favor de los peores y, por supuesto, en pro de los más leales y consecuentes con la naturaleza del entorno selector" y más adelante añadirá que en esta situación "Los mejores optan por apartarse voluntariamente de manera gradual de ocupar cualquier cargo de liderazgo, por chiquito que sea".

Pero, si estos, es decir los mejores, que piensan "bien y claro" luchan, aguantan, no se queman y resisten al proceso de "Selección Negativa", a pesar de los baches y túneles acabarán triunfando. Ahora bien, tras ese triunfo vuelve a aparecer la posibilidad del problema.

Esas personas que se supone que tras largo calvario, llegan a los puestos de responsabilidad no deben intentar reproducir el modelo de sus predecesores y querer perpetuarse en los cargos utilizando el mismo sistema de selección de los peores que tanto criticaron.

No obstante hasta que se da ese triunfo se está en un periodo más o menos largo en el que los puestos de responsabilidad del grupo están desempeñados por personas no adecuadas a los mismos.

Si en la antigüedad los mandatarios frecuentemente contrataban a las mentes más preclaras del momento para tenerlas como asesoras, en los casos de "Selección Negativa" esto no se da y así el mediocre se rodea de personas que no le pueden hacer sombra desde los cargos o puestos que detentan.

Pero, si la ley de Murphy es un hecho (recordemos :"Si algo puede salir mal, saldrá mal") cuando se actúa con la mejor de las intenciones, qué no será cuando se le ayuda desde la utilización de la ya mencionada forma de selección.

Esperemos que en todos estos procesos electorales que se han dado y/o se están dando en nuestro entorno se supere este peligro por el bien del conjunto de toda nuestra sociedad; pero, por si acaso, estemos bien atentos y obremos en consecuencia.