El Sáhara y la Ministra de Asuntos exteriores
Las palabras pronunciadas por el Sr. Aznar hace poco más de un mes, poniendo los valores morales por encima de los intereses políticos puramente materiales, son esperanzadoras, sobre todo porque Doña Ana Palacio, mujer virtuosa que vigila con esmero y prudencia que en su lámpara no se agote el aceite, tomará decisiones políticas justas acordes con esos valores
De aquí mi asombro cuando estas dignas personas piden una solución, que sea aceptada por ambas partes, en el conflicto que enfrenta al pueblo saharaui que sufre un largo y penoso exilio con Marruecos, que usurpó y está cómodamente asentado en su territorio. No es justo, pues las circunstancias de cada una de las partes son totalmente distintas
Esto me recuerda un cuento leído tiempo ha, no se donde, cuyo autor lo atribuye a gentes llegadas de la tierra de Canán en tiempos del rey sabio
Había una vez un hombre pobre y honrado, de nombre Ashrawi, de la estirpe de los saharwias, que vivía con su mujer Sara, sus hijos, sus criados y su ganado, en una pequeña y humilde aldea, casi en los umbrales de Samara, muchas jornadas al sur de un río que los del lugar llaman Mun. Todos los días se levantaba al alba y antes de salir al campo con su ganado, ofrecía sacrificios al Señor; su vida era virtuosa y tranquila.
Pero un día su vecino, el malvado Maroc, avaricioso, rico y poderoso señor de la guerra, preso de envidia por ver como el humo de los sacrificios que ofrecía el justo Ashrawi subía derecho al cielo, no así el suyo por no ser grato al Señor, invadió sus tierras apoderándose de todo y matando a cuanta persona o animal vivo se puso a su alcance. Solo se libraron los que milagrosamente pudieron escapar refugiándose en el desierto
Enseguida otros poderosos señores de la guerra se pusieron a favor del pérfido Maroc, pues es sabido que los ricos y poderosos siempre se unen en defensa de sus privilegios. Maroc, que era muy listo, gratificaba con largueza a los que le servían y, así, en seguida contó con todo un ejército de aduladores que se humillaban y hacían lo que fuera por agradar a su señor, lo que hacía a éste cada vez más rico poderoso y osado
Muchos escribas como "el escriba Antón", o sacerdotes como Judas "el flipa" (era el que más flipaba) que traicionó a su amigo Ashrawui después de haber ido a visitarle al desierto, también se dejaron ganar por la avaricia y sucumbieron a las dádivas de Maroc
Al principio todo el mundo quedó espantado de semejante atropello y no tardaron en aparecer tímidas protestas, pero Maroc, que era cruel y vengativo pronto acabó con toda oposición.
Fue pasando el tiempo y los ispaneos, gentes respetuosas con la ley y amantes de la justicia vecinos del bueno de Ashrawi al que recordaban con cariño, no se resignaban a aceptar definitivamente esa situación, por lo que trataron de buscarle una salida
Un día se dirigieron al templo y rogaron a los sacerdotes que encontraran la manera de que Ashrawui, su mujer Sara, sus hijos, sus criados y el poco ganado que le quedaba pudieran volver a su casa
. Venid mañana y se os dará una solución les dijo uno de los sacerdotes.
Al día siguiente bien temprano, después de ofrecer preces al Señor, se presentaron en el templo los ispaneos amigos de Ashrawi.
Todavía no tenemos solución, salió a decirles otra vez el sacerdote, así que tenéis que volver mañana.
Al siguiente día la misma respuesta, y así uno y otro día y muchos días más hasta que, por fin, el Sumo Sacerdote les recibió y dijo: debemos encontrar una solución justa que sea aceptada por ambas partes
En principio esto pareció contentar a bastantes de ellos pues se decían, ¿qué mejor que una solución que acepten ambas partes? Pero otros muchos, que no lo veían nada claro, quedaron estupefactos pensando que para ese viaje no necesitaban alforjas y se preguntaban extrañados: ¿qué otra solución, que sea justa, puede haber que no sea permitir que Ashrawi, su mujer Sara, sus hijos, sus criados y su ganado puedan regresar en paz a su casa y serle restituidos todos sus bienes?
Estos ispaneos eran gente obstinada, por lo que no se rendían, y, cabizbajos se pusieron a dar vueltas días y días pensando en lo que les había dicho el Sumo Sacerdote, pero cuando se encontraban unos a otros, movían la cabeza en señal de no tener todavía la solución; siempre tropezaban, como era de esperar, con que el malvado Maroc, no estaba por la labor y no quería soltar su presa. Así que el más avispado y decidido de ellos, que era instruido, dijo: regresemos a nuestra tierra y pidamos consejo a nuestro justo y sabio rey Salomón.......¿?
El cuento terminaba aquí, por lo que no se supo cual fue la respuesta que aquel sabio rey ofreció a aquellas gentes, más bien, sometía al lector a una especie de adivinanza.
Como el autor del cuento, desde aquí invito a la Sra. Ministra a que piense y trate de averiguar cual fue la solución justa, acorde con los valores morales, que les dio Salomón, y también animo a los lectores a que dirijan breves mensajes para ayudar a Doña Ana y guiarla en su búsqueda de una solución que sea justa para Ashrawui, Sara, sus hijos, los criados, los camellos y las cabras
1º) ¿Dijo Salomón que se quedaran las cosas como estaban?
2º) ¿Dijo Salomón que podían volver Sara los criados y el ganado pero que Ashrawi, para que Maroc no se cogiera un rebote, debía seguir en el desierto?
3º) ¿Dijo Salomón que una pequeña parte, la menos productiva de la tierra, la debía ceder en préstamo el malvado Maroc para que malvivieran en ella Ashrawi, su mujer Sara, sus hijos, sus criados y el ganado?
4º) ¿Dijo Salomón que la única solución justa era devolver al pobre y virtuoso Ashrawi lo que era suyo, expulsar de las tierras al malvado Maroc, y a los sacerdotes que se dejaran de "coñas" y cumplieran con su obligación de solucionar el problema de una vez por todas, que ya estaba bien?
Se ruega que este escrito se divulgue lo más posible reenviándolo una y otra vez a todas las direcciones email que conozcáis, para así aumentar las posibilidades de que la Sra. Ministra reciba muchos mensajes que la ayuden a encontrar una solución JUSTA.
Si hay algún valiente que quiera traducirlo a otro idioma; ingles, francés, italiano, alemán, árabe etc. etc. y que el mensaje inunde la "red" pues mejor
Los mensajes deben ser cortitos y parecidos a este: Sra. Ministra yo creo que la solución que dio Salomón fue la nº 4 (u... otra solución... ¡hum!)
Cada uno de los remitentes debe procurar enviar un mensaje al Ministerio de Asuntos Exteriores para que le llegue a la Sra. Ministra.
La persona que conozca direcciones que las incluya, también se admite incluir dibujos del malvado Maroc.
FJPP