José Luis Arriaga
Estos días se está celebrando en Tifariti, un pueblo del "Sahara libre", el 11º Congreso del Pueblo que reúne a más de 2.000 delegados del Frente Polisario con el fin de discutir el Plan Baker y llegar a un acuerdo sobre el porvenir de su patria, el Sahara Occidental. Aunque la residencia actual del Frente Polisario se sitúa en territorio argelino (Tinduf), el Congreso tiene lugar dentro del Sahara en un terreno conquistado aunque muy cerca de la frontera argelina
El nuevo rey de Marruecos, Mohamed VI, se dedica a seguir el programa de su padre Hasan II de asegurar la conquista de la ex colonia española a base de hechos consumados. Ocupó los centros de población y las zonas depositarias de petróleo, gas y fosfatos y despojó al Polisario y a la RASD del influjo en los Estados africanos. Ahora mismo acaba de dar un golpe diplomático de categoría con el viaje de tres días del presidente francés a Marruecos. Si Chirac empleó ante el presidente argelino la frase ambigua de apoyar la decisión que satisfaga a ambas partes, en Marruecos no se ha mordido la lengua y ha afirmado que apoyará abiertamente la decisión de Marruecos. Durante la evolución hacia la decisión final que puede aún durar con una «autonomía amplia», Marruecos puede prolongar su nueva "marcha verde" que en poco tiempo puede conducir a que en el Sahara Occidental haya más marroquíes saharauis que originarios del Sahara a la hora de elegir entre la independencia y Marruecos. Mientras el Polisario discute en Tifariti el Plan Baker, Marruecos ha ido anulando todos los intentos de contactos a dos y el silencio de las armas polisarias no ha favorecido en nada la situación de los saharauis.
Cuando Chirac considera a Baker y su plan, «un colaborador de confianza», parece más aceptable olfatear que el viento sopla de popa para Rabat y los futuros negocios de París.